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martes, 8 de noviembre de 2011

¡Qué gran vecindario!

Por. Joe Stowell
LEA: Romanos 14:13-19
Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. —Romanos 14:17
El lugar donde vives demanda ciertas cosas en cuanto a cómo hacerlo. En mi vecindario, el camión recolector de basura pasa los martes por la mañana, así que, estoy encargado de sacar el cesto de residuos la noche anterior. A los vecinos les desagrada que se dejen pilas de basura en la acera durante días. Además, muchos niños juegan fuera de la casa; por lo tanto, hay carteles por todas partes que les recuerdan a los conductores que circulen lentamente. Esto significa que yo conduzco despacio y tengo cuidado porque los pequeños corren sin mirar tras los balones que se les van a la calle.
Es importante recordar que Dios nos ha colocado en el «reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Vivir en Su vecindario significa que hay patrones de comportamiento que transforman la vida y que deberían reflejar con claridad dónde estamos ubicados espiritualmente. Por esta razón, Pablo nos recuerda que el reino de Dios no consiste en discutir y pelearse por cuestiones terrenales, sino en considerar la «justicia, paz y gozo» (Romanos 14:17). Vivir según los parámetros divinos, ser pacificadores y generar gozo en todas nuestras relaciones interpersonales es la verdadera esencia de la vida cristiana. Y cuando vivimos de este modo, nuestro andar agrada a Dios y bendice a los demás (v. 18).
¡Parece ser la clase de vecindario donde a todos les encantaría vivir!
Si formas parte del reino de Dios, tu manera de vivir será diferente.


Fuente: Nuestro pan diario

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Respuestas para mujeres:
¿Estamos creciendo hacia la madurez como líderes femeniles?

Tener el privilegio de ser líder femenil conlleva la responsabilidad de crecer espiritualmente de manera constante y real. Las principales normas bíblicas para medir el crecimiento son claras. Uno de los enfoque principales del Nuevo Testamento es el crecimiento espiritual de los discípulos, yprincipalmente de los que estamos en el liderazgo. ¿Cómo podemos llegar a demostrar esto en nuestras vidas? Hechos 2:42-47 nos presenta por lo menos tres experiencias que la iglesia primitiva empezó a vivir y que le ayudaron en su crecimiento espiritual y por consiguiente en su crecimiento numérico. Como líder femenil ¿deseas experimentar este crecimiento? ¿Qué tal si todas las mujeres en tu iglesialo desarrollan? Entonces, aprendamos a practicar lo que la Biblia enseña acerca de la madurez espiritual: Continue leyendo...

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Ilustración:
Un jardín hermoso

"Una niña tenía un pequeño jardín en el que se plantaron muchas flores, pero nunca crecían. Las colocaba con ternura y con cuidado, pero nunca sobrevivían. Así que ella corrió al jardinero de su padre, pero el jardinero fue a verla y le dijo: ”Voy a hacer un bonito jardín para usted, en donde van a crecer todas las flores que quiera.” Fue a buscar un pico, y cuando la niña lo vio, tenía miedo por su pequeño jardín. El jardinero golpeó con la herramienta el suelo y comenzó a levantar la tierra y agitarla con su pico. Entonces alcanzó el borde de una enorme piedra que cubria casi todo el pequeño jardín. Todas las pequeñas flores fueron expulsadas ​​de sus lugares y el jardín parecía echado a perder, así fue por una temporada. La pequeña doncella lloraba mucho. Él le dijo que le haría un hermoso jardín, sin embargo parecía lo contrarío. Pero al final resultó un hermoso jardín por haber retirado la piedra que había impedido que todas las plantas desarrollaran su raíz. Pronto el jardinero llenó con tierra de nuevo y con flores, que esta vez vivieron y florecieron.
Así el Señor ha venido, y ha esparcido toda la tierra de tu confort actual para deshacerse de una piedra grande que estaba en el fondo de toda tu prosperidad espiritual, y no dejaba que tu alma prosperara. No llores como la niña, sino que recibe consuelo por los resultados benditos y da gracias a la mano de tu Padre tierno!
C. H. Spurgeon
Preguntas de reflexión: ¿Cómo esta trabajando Dios con tu vida? ¿Qué areas de tu vida parecen afectadas por la mano de Dios? ¿Cuáles son los resultados que has obtenido cuando permites que Dios trabaje en tu vida?
Para compartir con nosotros tu respuesta, favor de ir a este ENLACE.

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Recursos recomendados para el ministerio:
Audio / Programa de radio:
Depresión
Para imprimir / Navidad:
Figuras navideñas
Interesante sección de Preguntas y Respuestas:
¿Del pesebre a la cruz?
¿Cómo es el poder restaurador de la oración?

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jueves, 9 de junio de 2011

Cambios en la vida familiar (1)

“a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:12
Hay promesas de bendición para toda su familia. Tal vez usted lleva tiempo orando por ellos sin ver aún los resultados, pero eso no quiere decir que no los verá. La Palabra aquí nos exhorta a no desmayar, a no ser perezosos en la batalla de la fe, a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredaron las promesas. Fe más paciencia son los ingredientes necesarios para iniciar el cambio. Se necesita fe para cambiar y se necesita tiempo y perseverancia para establecer ese cambio. Se necesita fe para influenciar a otro y se necesita paciencia para que a esa persona se le revele la Palabra.
No se resigne a vivir fuera de los beneficios divinos, no se resigne a que sus hijos estén fuera del camino de Dios. Persevere en fe. La fe y la paciencia deben estar presentes siempre. Si usted dice que tiene fe pero al no ver el cambio dice: “esto no sucederá nunca”, realmente no tiene fe. La fe no es una varita mágica; la fe es la convicción sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra y no la altera las circunstancias. Otros dicen “estoy esperando en el Señor” y dicen que son pacientes. Usted puede estar soportando todo, pero eso no es paciencia, es resignación, y esto lo lleva a la incredulidad porque ya no cree en el cambio.
Si está creyendo por un cambio en su vida familiar, alimente su fe con las promesas, ponga en práctica lo que cree y verá los resultados. No se desespere ni se desanime, persevere, el cambio vendrá.
Oración: Padre, yo no soy de los que retroceden, ni de los que se rinden. Cada integrante de mi familia vendrá a tus caminos. Les llevaré tu Palabra y les mostraré tu amor. Pondré por obra todo lo que Tú me dices y la fe crecerá en mí. La acompañaré con paciencia y veré los resultados. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

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Actuando en acuerdo (2)

“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Amós 3:3
¿Sabe algo? La gente de campo, nunca pone a dos animales que sean distintos en un yugo, porque no van a ir parejo y como consecuencia no les podrá dar dirección. Lo mismo sucede con las parejas o en los negocios. Si no existe un acuerdo mutuo, todo esfuerzo por llegar a alguna parte, será en vano y Dios no los podrá guiar.
¿Sabe qué es lo que se siente cuando uno está atado a otro y cada uno hace fuerza o tira a destiempo en la pareja? Sólo se siente dolor, mucho dolor. Precisamente es lo que han experimentado millones de personas en el mundo a lo largo de la historia. Todos ellos han ignorado el secreto del poder del acuerdo. Cuando uno está de acuerdo con alguien, la carga es mucho más liviana de llevar y se llegarán mucho más lejos.
¿Y cómo se logra? Conociendo que tenemos un acuerdo con Dios y luego caminando en acuerdo con Su palabra.
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”Romanos 8:31
Su matrimonio brillará nuevamente. Sus metas familiares serán alcanzadas.
La Palabra de Dios viene a producir en su vida bendiciones pero debe ponerse de acuerdo con ellas accionando a medida que las recibe.
Todo lo que emprenda en acuerdo con Dios y los suyos será prosperado y podrán ir a otro nivel de gloria.
“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Mateo 18:19
Póngase de acuerdo en este día y tendrá una familia viviendo en armonía y paz.
Oración: Padre, reconozco mi error de hacer las cosas sin ponerme de acuerdo contigo y mi familia. Sé que eres un Dios de oportunidades y te pido una. Lo haré como Tú me dices y mi vida cambiará. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
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El orden trae paz (3)
“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 5:33, 6:1-4
Muchas familias hoy en día no tienen paz los unos con los otros.
El esposo y la esposa se hablan a los gritos y gritan también a sus hijos. Sus hijos toman actitudes rebeldes y causan más disgustos al círculo familiar. Este tipo de casas es un completo caos, nadie quiere vivir en ellas y llega un punto donde los que conviven simplemente se soportan.
Dios, en su divina sabiduría, estableció un orden para todas las cosas y este orden trae paz y facilita las relaciones interpersonales. Este orden se establece cuando cada miembro cumple las funciones por Él establecidas. El esposo debe someterse a Dios y amar a su esposa como a sí mismo. La esposa debe sujetarse al esposo, honrarlo y respetarlo. Los hijos deben obedecer a sus padres y los padres no abusar de su autoridad con sus hijos. Todo este orden está basado en el amor y en cumplir con la función otorgada. Cuando este orden se altera vemos a padres comportándose como niños, a niños asumiendo el rol de sus padres, a esposas asumiendo el rol de sus maridos y viceversa.
Por más modernos que sean los tiempos, ninguna familia funciona en perfecta armonía y amor cuando no está en el orden de Dios.
Si en su familia todos los roles están invertidos, no se entristezca pero tome la decisión de establecer el orden de Dios. Comience sujetándose y buscando a Dios y luego si es hombre, sepa que Dios lo ha establecido como cabeza de su hogar. Ese es su rol y no se sentirá bien hasta que lo desempeñe. Ser cabeza no es ser tirano, pero sí mantener el empuje de su hogar. Si usted es mujer honre a su marido, usted es su ayuda idónea.
Y solamente juntos llegarán a cumplir el propósito de Dios. Si usted es hijo/a, honre a sus padres y no desestime sus indicaciones.
Hacer todo esto puede costarle pero en definitiva, si está buscando de Dios esto le llevará a tener grande galardón.
Su hogar será un remanso de paz.
Oración: Padre obedeceré a tu Palabra. Sé que eres Tú quien ha establecido así el orden, por lo tanto, es muy bueno. Al actuar en acuerdo a lo que Tú has mandado, veré la gloria en mi familia. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.


Fuente: Rev. Juan O. Crudo, pastor del Ministerio Cristo la solución, Argentina

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cambios en la vida familiar

“a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:12
Hay promesas de bendición para toda su familia. Tal vez usted lleva tiempo orando por ellos sin ver aún los resultados, pero eso no quiere decir que no los verá. La Palabra aquí nos exhorta a no desmayar, a no ser perezosos en la batalla de la fe, a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredaron las promesas. Fe más paciencia son los ingredientes necesarios para iniciar el cambio. Se necesita fe para cambiar y se necesita tiempo y perseverancia para establecer ese cambio. Se necesita fe para influenciar a otro y se necesita paciencia para que a esa persona se le revele la Palabra.
No se resigne a vivir fuera de los beneficios divinos, no se resigne a que sus hijos estén fuera del camino de Dios. Persevere en fe. La fe y la paciencia deben estar presentes siempre. Si usted dice que tiene fe pero al no ver el cambio dice: “esto no sucederá nunca”, realmente no tiene fe. La fe no es una varita mágica; la fe es la convicción sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra y no la altera las circunstancias. Otros dicen “estoy esperando en el Señor” y dicen que son pacientes. Usted puede estar soportando todo, pero eso no es paciencia, es resignación, y esto lo lleva a la incredulidad porque ya no cree en el cambio.
Si está creyendo por un cambio en su vida familiar, alimente su fe con las promesas, ponga en práctica lo que cree y verá los resultados. No se desespere ni se desanime, persevere, el cambio vendrá.
Oración: Padre, yo no soy de los que retroceden, ni de los que se rinden. Cada integrante de mi familia vendrá a tus caminos. Les llevaré tu Palabra y les mostraré tu amor. Pondré por obra todo lo que Tú me dices y la fe crecerá en mí. La acompañaré con paciencia y veré los resultados. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén. Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cambios en la vida familiar

“a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:12
Hay promesas de bendición para toda su familia. Tal vez usted lleva tiempo orando por ellos sin ver aún los resultados, pero eso no quiere decir que no los verá. La Palabra aquí nos exhorta a no desmayar, a no ser perezosos en la batalla de la fe, a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredaron las promesas. Fe más paciencia son los ingredientes necesarios para iniciar el cambio. Se necesita fe para cambiar y se necesita tiempo y perseverancia para establecer ese cambio. Se necesita fe para influenciar a otro y se necesita paciencia para que a esa persona se le revele la Palabra.
No se resigne a vivir fuera de los beneficios divinos, no se resigne a que sus hijos estén fuera del camino de Dios. Persevere en fe. La fe y la paciencia deben estar presentes siempre. Si usted dice que tiene fe pero al no ver el cambio dice: “esto no sucederá nunca”, realmente no tiene fe. La fe no es una varita mágica; la fe es la convicción sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra y no la altera las circunstancias. Otros dicen “estoy esperando en el Señor” y dicen que son pacientes. Usted puede estar soportando todo, pero eso no es paciencia, es resignación, y esto lo lleva a la incredulidad porque ya no cree en el cambio.
Si está creyendo por un cambio en su vida familiar, alimente su fe con las promesas, ponga en práctica lo que cree y verá los resultados. No se desespere ni se desanime, persevere, el cambio vendrá.
Oración: Padre, yo no soy de los que retroceden, ni de los que se rinden. Cada integrante de mi familia vendrá a tus caminos. Les llevaré tu Palabra y les mostraré tu amor. Pondré por obra todo lo que Tú me dices y la fe crecerá en mí. La acompañaré con paciencia y veré los resultados. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén. Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

domingo, 25 de abril de 2010

Cambios en la vida familiar

“a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:12
Hay promesas de bendición para toda su familia. Tal vez usted lleva tiempo orando por ellos sin ver aún los resultados, pero eso no quiere decir que no los verá. La Palabra aquí nos exhorta a no desmayar, a no ser perezosos en la batalla de la fe, a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredaron las promesas. Fe más paciencia son los ingredientes necesarios para iniciar el cambio. Se necesita fe para cambiar y se necesita tiempo y perseverancia para establecer ese cambio. Se necesita fe para influenciar a otro y se necesita paciencia para que a esa persona se le revele la Palabra.
No se resigne a vivir fuera de los beneficios divinos, no se resigne a que sus hijos estén fuera del camino de Dios. Persevere en fe. La fe y la paciencia deben estar presentes siempre. Si usted dice que tiene fe pero al no ver el cambio dice: “esto no sucederá nunca”, realmente no tiene fe. La fe no es una varita mágica; la fe es la convicción sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra y no la altera las circunstancias. Otros dicen “estoy esperando en el Señor” y dicen que son pacientes. Usted puede estar soportando todo, pero eso no es paciencia, es resignación, y esto lo lleva a la incredulidad porque ya no cree en el cambio.
Si está creyendo por un cambio en su vida familiar, alimente su fe con las promesas, ponga en práctica lo que cree y verá los resultados. No se desespere ni se desanime, persevere, el cambio vendrá.
Oración: Padre, yo no soy de los que retroceden, ni de los que se rinden. Cada integrante de mi familia vendrá a tus caminos. Les llevaré tu Palabra y les mostraré tu amor. Pondré por obra todo lo que Tú me dices y la fe crecerá en mí. La acompañaré con paciencia y veré los resultados. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

martes, 2 de marzo de 2010

Cambios en la vida familiar

“a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.
Hebreos 6:12
Hay promesas de bendición para toda su familia. Tal vez usted lleva tiempo orando por ellos sin ver aún los resultados, pero eso no quiere decir que no los verá. La Palabra aquí nos exhorta a no desmayar, a no ser perezosos en la batalla de la fe, a ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredaron las promesas. Fe más paciencia son los ingredientes necesarios para iniciar el cambio. Se necesita fe para cambiar y se necesita tiempo y perseverancia para establecer ese cambio. Se necesita fe para influenciar a otro y se necesita paciencia para que a esa persona se le revele la Palabra.
No se resigne a vivir fuera de los beneficios divinos, no se resigne a que sus hijos estén fuera del camino de Dios. Persevere en fe. La fe y la paciencia deben estar presentes siempre. Si usted dice que tiene fe pero al no ver el cambio dice: “esto no sucederá nunca”, realmente no tiene fe. La fe no es una varita mágica; la fe es la convicción sobre lo que Dios ha dicho en su Palabra y no la altera las circunstancias. Otros dicen “estoy esperando en el Señor” y dicen que son pacientes. Usted puede estar soportando todo, pero eso no es paciencia, es resignación, y esto lo lleva a la incredulidad porque ya no cree en el cambio.
Si está creyendo por un cambio en su vida familiar, alimente su fe con las promesas, ponga en práctica lo que cree y verá los resultados. No se desespere ni se desanime, persevere, el cambio vendrá.
Oración: Padre, yo no soy de los que retroceden, ni de los que se rinden. Cada integrante de mi familia vendrá a tus caminos. Les llevaré tu Palabra y les mostraré tu amor. Pondré por obra todo lo que Tú me dices y la fe crecerá en mí. La acompañaré con paciencia y veré los resultados. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo