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martes, 8 de junio de 2010

Dios escucha nuestras oraciones

A él clamé con mi boca… Ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica. Salmo 66:17, 19
He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Filipenses 4:11
El primer versículo arriba citado expresa el agradecimiento hacia Dios por parte de una persona que atravesó una prueba muy dolorosa. No conocemos las situaciones que padeció, ni siquiera sabemos de quién se trata. Este caso es un ejemplo entre muchos otros, y es frecuente. Tal vez sea el del lector: usted se halla en una situación muy difícil. Le parece que todo está en su contra y no sabe cómo arreglárselas. Entonces hay un recurso: la oración. Por eso el autor del salmo escribió: “Me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica”.
Es extraordinario: el Dios creador, todopoderoso, justo y santo, escuchó y contestó. Es una experiencia que hemos hecho personalmente y a menudo. Él presta atención hasta a la voz de nuestra súplica; es decir, no necesita que le expliquemos cuál es nuestro estado ni nuestra situación. Él nos ve y nos conoce.
Si el autor del Salmo 66 hubiese acariciado el mal en su corazón, el Señor no le “habría escuchado” (v. 18). Pero consciente de sus pecados se atreve a pedir el socorro de Dios. Tanto él como todos nosotros somos pecadores, pero felizmente Dios nos ama y dio a su Hijo para que nuestros pecados fueran borrados. Pero para gozar de este privilegio es necesario depositar nuestra fe en la obra de Cristo. Finalmente, no olvidemos agradecer siempre a Dios por su ayuda y decir como el afligido del salmo: “Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia” (v. 20).

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Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

lunes, 7 de junio de 2010

Enemigo del matrimonio

“El amor…no hace nada indebido, no busca lo suyo…” 1 Corintios 13:5
El egoísmo es uno de los enemigos más grandes del matrimonio. El egoísmo siempre piensa en sí mismo, siempre reclama, siempre busca satisfacer lo propio.
El egoísmo es contrario al amor.
Si usted detecta cualquier actitud egoísta en su vida, deséchela porque puede corromper su matrimonio.
El amor siempre piensa en lo que puede dar, lo que puede hacer para que el otro esté mejor. El egoísmo dice: “pero, ¿qué hay de mí? ¿A mí cuando me van a dar? Si yo le doy y no me retribuyen nada ¿Y si me quedo sin lo que me gusta? ¡Yo también necesito!”
Las personas egoístas terminan cansando a los que lo rodean, se transforman en parásitos que succionan todo de los demás pero no dan nada y como consecuencia terminan en soledad.
El egoísmo separa de Dios, es un obstáculo para recibir bendición. Dios no da para que lo que da sea retenido, da para que demos.
Lea las escrituras y encontrará como Cristo (el novio) ama a la iglesia (Su novia) al punto de darlo todo por ella, Su misma vida.
Por lo tanto, ponga en actividad el amor de Dios y sea generoso. Piense en el otro. Cómprele algo que usted se hubiera comprado. Hónrelo y será honrado.
Erradique el temor de no ser correspondido. Dios siempre da cosecha a los que con corazón correcto actúan en su Palabra.
Oración: Padre, echo fuera todo egoísmo de mi vida. Me decido a caminar en tu amor, en ser un dador alegre y generoso. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo. Argentina.

domingo, 6 de junio de 2010

Triunfador por dentro

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” 2 Corintios 2:14
Desde el primer momento que fuimos concebidos en la mente de Dios, desde el primer momento que Él decidió hacernos, nos diseñó triunfadores. Decidió hacernos a su imagen, conforme a su semejanza.
Dios nunca planeó la derrota, nunca planeó la decepción para su vida. Él desea que esté saludable y fuerte en cada área. Él desea que esté sano en el cuerpo, sano en la mente, prosperado en todas las cosas, sano en las emociones, libre de todo trauma, prejuicio, preocupación o amargura. Libre de toda atadura.
Su Padre Celestial quiere que usted esté bien.
Es por eso, que el ministerio del Espíritu Santo, está para ayudarlo a que usted viva en esta victoria permanente que por gracia recibió a través de Jesús.
Usted se puede estar preguntando ¿qué pasa, por qué Dios no me lleva en triunfo a mí? La razón es que muchas veces, en lugar de aplicar principios espirituales que nos llevan al triunfo, actuamos conforme nos parece humanamente y la consecuencia es la derrota o la debilidad. Al no hacer lo que Dios nos dirige a hacer, no le permitimos obrar en nuestras vidas con el poder de su victoria.
Todos nosotros tenemos que tener determinación en nuestra vida de dejar atrás todas aquellas cosas de nuestro carácter que nos perjudicaron. Por qué vamos a estar en una posición donde estamos perdiendo cuando podemos estar ganando.
No observe las circunstancias y experiencias del pasado, establezca su vida mirando la Palabra de Dios, renueve su mente conforme a lo que en ella está escrito. No se vea más como un perdedor porque usted es un ganador. La Biblia dice que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Él lo ha elegido a usted para manifestar su gloria, su poder y su presencia en este mundo. Usted es el portador de la presencia de Dios. Usted tiene adentro suyo el poder, la autoridad, la unción para que esto sea una realidad.
Cristo nos lleva a victoria. Hay que usar la fe en Cristo y la victoria está de su lado. “Usted es un triunfador en su interior.”
Oración: Padre, gracias. Me has hecho un triunfador, has preparado para mí caminos de victoria. Ayúdame a manifestar en mi casa, en mi trabajo, en todo lugar donde me muevo tu grandeza. En el nombre de Jesús. Amén
Por. Rev. Juan. O. Crudo. Argentina

sábado, 5 de junio de 2010

Uno + uno = uno

“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”
Mateo 19:4-6
Uno +Uno =Uno. No es una operación matemática errónea. Es la fórmula del éxito que nos da Dios. El hombre y la mujer que se unen en matrimonio ya no son dos, son uno. Y contrariamente a lo que la gente pueda decir, la unidad no produce falta de realización personal sino que la potencia.
Las diferencias enriquecen y hacen que las debilidades de uno sean cubiertas por el otro y viceversa. Ser diferentes es una ventaja y no un problema en la unidad familiar. Es más, lo que hoy le puede estar molestando de su cónyuge puede ser lo que al principio, cuando lo conoció, lo atrajo, justamente porque era diferente a usted.
No permita que el diablo use esas diferencias para romper el vínculo que los une. Esas diferencias las puso Dios para hacernos más fuertes. Aprovéchelas para hacer de su hogar un hogar equilibrado, fuerte, estable. No se enoje con el otro, recuerde que son uno, y si no se ponen de acuerdo no podrán avanzar, pero si lo hacen, su avance será como el de un torbellino. Nada podrá impedir que ustedes como familia, logren el sueño de Dios.
Hay poder en la unidad.
¿Tiene en su vida a personas que son diferentes a usted? Agradézcale a Dios por eso y pídale que le enseñe a utilizar el potencial que hay en la unidad de esas diferencias.
Oración: Padre, nos has hecho diferentes con un propósito, ayúdanos a fluir en armonía y así poder multiplicar nuestras fuerzas. Gracias, porque hay poder en la unidad y Tú estás en medio de ello. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo. Argentina.

viernes, 4 de junio de 2010

El modelo de familia

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.”
Efesios 2:19 y 20
Dios nos ha dado el modelo de familia y paternidad espiritual a través de la Palabra de Dios, con el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tenemos que agradecerle a Dios que siempre nos da la oportunidad de poder hablarle a otros de la Palabra de Dios, edificándolos y formándolos con la bendición de su Palabra. Los que reciben a Cristo como su Señor pasan a ser hijos también de esta familia bendecida gracias a que usted va creciendo y madurando en las cosas de Dios, y trasmite a otras personas la Palabra de Dios, la bendición espiritual y las oraciones de fe. Ya está en una cadena de bendición que lo que recibe trasmite con un espíritu de fe. Como lo dice la escritura: esta es la familia de la fe.
Fíjese entonces que al congregarnos nos estimulamos unos a otros en el amor y en las buenas obras. También vamos trasmitiendo esas buenas cosas de Dios en las vidas de otras personas. Nosotros tenemos que darle gracias a Dios que siempre nos va a ir colocando gente y tenemos que honrar y bendecir a esas personas. Usted que está bajo autoridad sabe que se trasmite la honra hacia Dios, la Palabra de Dios, el llamado y los planes y proyectos lo tiene que hacer hacia aquellas personas que Dios nos pone a nuestro alrededor. Dios quiere amar a la gente a través de su vida. Le ha dado autoridad espiritual con el propósito de trasmitir el amor, la fe, la protección, el cuidado y la bendición. La gente que escuchamos a diario que se sanan y se liberan, son personas que están recibiendo los beneficios de sus oraciones de acuerdo, de sus confesiones de fe, de sus declaraciones de la Palabra de Dios. Usted está plantado dentro de la familia más bendita de la tierra. Dios le ha dado sabiduría para trasmitirla, amor para manifestarlo, una fe para encaminarlo hacia su destino de grandeza. Hoy Dios lo está levantando para que acepte la bendición de Dios de desarrollar algo nuevo en el Señor y de alcanzar liderazgo para manifestar cosas creativas a través de su vida. Recuerde que toda la palabra que usted habla tiene poder creativo, ese poder sana bendice, libera y que tiene que ser una persona sembradora de paz, alegría, bendición y victoria. No olvide que está dentro de una familia de fe para ser de bendición. Dios nos mostró el modelo de familia que quiere que formemos. Una familia que ama, que bendice, que tiene paz, unidad y prospera. Forme parte de esa familia y traiga a otros a formar parte de ella. Esa es su misión.
Oración: Padre, sé que formo parte de una familia muy bendecida. Hoy me determino a trasmitir todo aquello de recibo de ti, mi Padre amado. Quiero ser de bendición. En el nombre de Jesús, amén. Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cómo matar a la suegra

Lin es una linda joven china, que se casó y, por no tener todavía su propia casa, fue a vivir con su marido en la casa de su suegra.
Después de un tiempo, comenzó a ver que no se adaptaba a la suegra.
Sus temperamentos eran muy diferentes y Lin se irritaba cada vez más con los hábitos y costumbres de la suegra, a quien criticaba cada vez con mayor insistencia.
Con el correr de los meses, las cosas fueron empeorando, al punto de que la vida se volvió insoportable. Sin embargo, según las antiguas tradiciones de la China, la nuera tiene que estar siempre al servicio de la suegra y obedecerla en todo. Pero Lin, no soportando más la idea de vivir con su suegra, decidió ir a ver a un maestro, viejo amigo de su padre.
Después de oír a la joven, el maestro Huang tomó un ramillete de hierbas medicinales y le dijo: “Para que usted se libre de su suegra, no debe usar estas hierbas de una sola vez, pues eso despertará sospechas. Usted debe mezclarlas con la comida, poco a poco, día tras día y, así, ella será envenenada lentamente. Pero, para tener la seguridad de que, cuando ella muera, nadie sospeche de nada, usted debe tener mucho cuidado en tratarla siempre amistosamente. No discuta y ayúdela a resolver sus problemas.”
Lin respondió: “Gracias, maestro Huang, haré todo lo que usted me recomienda”.
Lin se puso muy contenta y volvió entusiasmada con el proyecto de asesinar a la suegra.
Durante varias semanas, Lin sirvió, día por medio, una infusión preparada especialmente para la suegra. Y tenía siempre presente la recomendación del maestro Huang para evitar sospechas: controlaba su temperamento, obedecía a la suegra en todo y la trataba como si fuera su propia madre.
Pasados seis meses, toda la familia estaba cambiada.
Lin controlaba bien su temperamento y casi nunca se enojaba.
Durante esos meses, no tuvo ni una discusión con la suegra, que también se mostraba mucho más amable y más sencilla de tratar.
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.
Cierto día, Lin buscó al maestro Huang para pedirle ayuda y le dijo: “Maestro, por favor, ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Es que ella se transformó en una mujer agradable y la quiero como si fuera mi madre. No quiero que muera por causa del veneno que le doy”.
El maestro Huang sonrió y movió la cabeza: “Lin, no se preocupe. Su suegra no cambió. Quien cambió fue usted. Las hierbas que le di son vitaminas para mejorar la salud. El veneno estaba en sus actitudes, pero fue siendo reemplazado por el amor y cariño que usted le comenzó a dar”.
¡Ahora, amigas queridas, preparen las hierbitas y comiencen el tratamiento con sus suegras!
Anónimo

martes, 1 de junio de 2010

No permita que los mediocres modelen su vida

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 3 Juan 2
No debe permitir que los mediocres moldee su vida. Hay gente mediocre que algunos miran y dicen: pero si es una “buena” persona… ¡busque la excelencia con la verdad! Lo bueno es bueno, lo mediocre no es bueno y lo excelente es más que bueno.
Mire, hay cierta gente que va y viene, un día creen en una cosa y otra en otra. Esos son mediocres. No permita que ellos moldeen su vida, sino edifíquese en la palabra de verdad. Dios le dio la palabra de verdad para que la use. Busque la excelencia con la verdad. Estamos para llegar a la cima. ¡Con Dios se puede!
Observe este ejemplo: Nada es más controversial si Dios prospera o si no prospera en la mentalidad de la iglesia. Pero la Palabra dice: “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas.” Si mi mente prospera, todas las áreas de mi vida prosperan. Si ignora las promesas de Dios, los malos resultados no son culpa de Dios. No debe andar dudando ni desconfiando. Hay lugares hasta donde se condena prosperar. Si la Palabra dice otra cosa y la gente no lo está viviendo, no es el plan de Dios. Los religiosos que no andan en la verdad no van a ver la prosperidad en el alma y en todas las cosas. Pero el plan de Dios es que usted use bien la Palabra y así será prosperado en todas las cosas. Sólo los que caminan en el espíritu son los que pueden reconocer una verdad y caminar en ella. Si está usando bien la palabra de verdad, tiene derecho a vivir una vida bien próspera. Si los gobernadores andan en helicóptero, ¿por qué usted no puede tenerlo? A medida que se renueve su mente y crezca en el conocimiento de la Palabra, no le faltará nada.
Entonces, para no permitir que la gente mediocre moldee su vida tiene que pararse firme en la Palabra. Mire en ella a su mejor modelo: Jesús. Cuando se encuentre confundido sólo tiene que mirarse en ese espejo y él le revelará cuál es la verdad.
Recuerde: La gente mediocre se conforma con cualquier cosa. La Palabra dice que usted tiene que estar prosperado en todas las cosas así como prospera su alma. Esa es la Verdad para los hijos de Dios.
Oración: Padre, hoy creo lo que tu Palabra me ha revelado. No miraré más a los mediocres. Jesús es mi modelo. Voy camino a la perfección. Lo creo en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina