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miércoles, 30 de junio de 2010

Bendición en todo tiempo

“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” Mateo 12:35
Cuando hablamos de la ley de la confesión estamos hablando de que nosotros fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios y Dios todo lo creó a través de Palabra. Entonces, ahora que somos hijos de Dios, tenemos que funcionar a la manera de Dios. Una forma de hacerlo es fluyendo en palabras. ¿Qué quiero decir? Por ejemplo, que para ir creando una familia bendita, una vida prospera y saludable tengo que declarar, confesar, soltar palabras de fe sobre esa realidad que quiero vivir. En lugar de hablar mal de su esposo inconverso diga: mi esposo es el mejor, me honra, me bendice, es próspero, está bendecido. Eso es confesar en fe. Aunque usted todavía no lo esté viviendo, pero lo ve por la fe.
Algunos cristianos que entendieron esta ley, ya empezaron a fluir en fe en sus pensamientos, en su manera de hablar y no le dan lugar a la duda. Eso es muy importante, porque si está hablando duda está formando a otra gente con duda también. La Biblia dice que si duda no piense recibir algo del Señor. Tiene que echar afuera la duda y alimentar la fe con la buena Palabra de Dios. Porque por la Palabra viene sabiduría divina a su vida.
Ahora, lo que le quiero dejar en esta oportunidad como enseñanza es que a través de su vida tiene que soltar la bendición de Dios que ha recibido en la vida de otros. Todo lo que usted hace sobre otros, los ayuda a formarse. Sabe que la Palabra de Dios tiene mucho poder. Piense que si usted suelta palabras de bendición sobre la vida de alguien que se cree que no vale nada, que no sabe por qué vive esa palabra poderosa va a llegar hasta lo más profundo de su ser, como dice la Biblia y va a producir un efecto. Lo mismo pasa si usted trata mal a esa persona. Imagínese que daño tan grande le podría crear con tan sólo alguna palabra negativa que usted pudiera soltarle sobre su vida.
Por eso hoy lo invito a reflexionar sobre su forma de hablar ¿es de bendición para el que lo oye? ¿Es de bendición para su propia vida? Como hijos de Dios fuimos creados con la bendición para soltarla sobre la vida de otros y una forma de soltarla es hablándola. La Palabra de Dios es una bendición para la vida de la gente. Procure ser de bendición en todo tiempo y siga renovando su mente cada día con la Palabra de Dios. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas.
Oración: Padre, gracias por enseñarme a ser de bendición en la vida de otros. Miraré a mi alrededor y buscaré en todo tiempo ser de bendición lo todo el que se me cruce en mi camino. En el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

martes, 29 de junio de 2010

María la Sanguinaria

¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que él no mandó? Lamentaciones de Jeremías 3:37
Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven. Salmo 119:91
María Tudor (1516-1558), reina de Inglaterra y apodada «la Sanguinaria», perseguía a los cristianos que seguían la reforma protestante. Después de un muy somero juicio, los mandaba sistemáticamente a la hoguera. Uno de ellos, Bernard Gilpin, un conocido predicador fue convocado para comparecer ante ese tribunal implacable.
Pero en su camino hasta Londres se cayó y se fracturó una pierna, así estuvo obligado a detenerse por un tiempo. El oficial que lo acompañaba le recordó con ironía algo que Gilpin repetía a menudo: –Nada ocurre sin que el Señor lo haya mandado; y “todas las cosas les ayudan a bien… a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Entonces le preguntó si seguía pensando así. Gilpin respondió suavemente que no dudaba de ello. Y tenía razón, porque antes de que fuese capaz de seguir el camino, María la Sanguinaria falleció. Bernard Gilpin pudo volver a casa, acogido por la multitud que agradecía a Dios por tal liberación.
“Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece”.
(Salmo 57:2)
“Tú, Señor, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé al Señor,
Y él me respondió desde su monte santo”.
(Salmo 3:3-4)


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Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

lunes, 28 de junio de 2010

Plenamente convencidos

“Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Romanos 4:21
Hay personas que empiezan y dejan las cosas a media. Ellos abandonan las cosas en el camino teniendo un montón de excusas. Pero los hijos de Dios no se conforman con las cosas a medias, y tampoco las trasmiten a medias en el ambiente familiar.
Yo me pregunto ¿Cómo pueden conformarse, rendirse y llegar a no tener victoria? Es porque no buscan alcanzar lo mejor, no desean cerrar las cosas exitosamente y eso se trasmite al ambiente familiar. Hay chicos que se forman en hogares donde las personas son pasivas y tranquilas, que si no salió alguna vez, otra vez vendrá. En el hogar tiene que haber un desafío, un reconocimiento y una valorización de la persona para desarrollar su potencial a pleno.
Usted no tiene que ser un perfeccionista que presiona a sus hijos. Pero tiene que ser una persona que modela la vida de ellos, para que alcancen lo mejor.
Porque nuestro modelo es Cristo. Nosotros tenemos el modelo de vida en la Palabra de Dios y tenemos que aceptar ese modelo para alcanzar lo mejor. No se rinda a nada, pelee la buena batalla de la fe y solo confórmese con lo completo. No se condene, ni se acuse, ni se culpe por cosas incompletas en su vida pero está en camino para completar cosas.
Si el enemigo viene contra usted por un camino por siete caminos tendrá que huir. Porque el enemigo sabe que la vida suya y su hogar no es un lugar habitable para él. Ahí está Dios, está la presencia de Dios, los ángeles y usted es el templo del Espíritu Santo de Dios. De esto debemos estar plenamente convencidos de que nuestro Dios es poderoso para hacer todo lo que él ha prometido.
Las promesas no son un juego para su vida. Son palabras muy serias e importantes para Dios y para los que le creen porque marcarán el rumbo de su vida.
Las promesas son igual a la voluntad y a la Palabra de Dios. El “ojalá” ó simplemente “yo lo deseo” sin fundamento, no sirven. Lo que vale es creerle, hablar y pensar en la Palabra y moverse en el Espíritu Santo con ella. Eso le garantiza un futuro mejor.
Oración: Padre gracias porque en tu Palabra encuentro el fundamento para mi vida. Estoy plenamente convencido de que con tu poder y fuerza en mi alcanzaré todas las cosas que estoy emprendiendo ahora. Mi futuro será glorioso. Lo creo, en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

domingo, 27 de junio de 2010

No importa, sigo golpeando

Por Bernardo Stamateas, Argentina.
2 Reyes 13:14-21 dice: "Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó:-¡Padre mío, Padre mío, carro y fuerza conductora de Israel! Eliseo le dijo:-Consigue un arco y varias flechas. Joás, así lo hizo. Luego Eliseo le dijo:- Empuña el arco. Cuando el rey empuñó el arco, Eliseo puso las manos sobre las del rey y le dijo:- Abre la ventana que da hacia el oriente. Joás la abrió, y Eliseo le ordenó:-¡Dispara! Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró:-¡Flecha victoriosa del Señor! ¡Flecha victoriosa contra Siria! ¡Tú vas a derrotar a los sirios en Afec hasta acabar con ellos! Así que toma las flechas, añadió. El rey las tomó y Eliseo ordenó: ¡Golpea al suelo! Joás golpeó el suelo tres veces, y se detuvo. Ante eso, el hombre de Dios se enojó y le dijo:- Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habrías derrotado a los sirios hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás sólo tres veces. Después de esto, Eliseo murió y fue sepultado.
Cada año bandas de guerrilleros moabitas invadían el país. En cierta ocasión, unos israelitas iban a enterrar a un muerto, pero de pronto vieron a esas bandas y echaron el cadáver en la tumba de Eliseo. Cuando el cadáver tocó los huesos de Eliseo, ¡el hombre recobró la vida y se puso de pie!"

No me importa, sigo golpeando
No me importa que me digan que no, seguiré pidiendo. Voy a seguir pidiendo.
El rey de Israel fue al profeta a pedir una victoria. Vos tenés que aprender que no te importa el no, y que sigas pidiendo aquello que Dios te ha prometido ¿Saben por qué no tenemos? porque no pedimos, tenemos que pedir.
1. Hay gente que no recibe porque no pide, espera que los demás adivinen.
"Este sacrificio que yo hice, espero que se den cuenta de todo lo que hice", no se van a dar cuenta. Cuando vos necesitás algo tenés que aprender a pedirlo.
- hay gente que sabe pedir en el trabajo, pero no sabe pedir al esposo: "Necesito un abrazo".
- hay gente que sabe pedirle a los amigos, pero no le saben pedir a Dios.
- hay gente que sabe pedir en el trabajo, pero no le saben pedir a los hijos, entonces se callan y dicen: "Nos conocemos tanto, tantos años que vivimos juntos, cómo yo le voy a pedir, debería saber lo que yo necesito".
Hay que pedir. Las críticas esconden una petición muda, reprimida. Porque cuando uno no pide, espera que el otro adivine y el otro no adivina, entonces uno empieza a criticar porque le da bronca."Todo lo que yo hice, lo que yo necesitaba era un abrazo, que me digan ¡gracias! ¡Pedílo!; "Lo que yo necesitaba eran que me pregunten cómo estaba", ¡Pedílo!, "Yo necesito que me preguntes cómo estoy".
La mayoría de las relaciones no terminan por una pelea, sino por un silencio; porque no sabemos pedir.
2. No recibimos, porque pedimos imposibles.
Cuando le decís a tu marido: "Tratáme bien", eso es un imposible, cuando vos le decís que te trate bien, eso sí es un imposible, cuando le decís a tus hijos: "Cambiá esa cara de amargado", eso es un imposible, porque estamos pidiendo cosas imposibles. Si tu trabajo está por quebrar y le decís que querés un aumento, estás pidiendo un imposible. Muchas veces le pedimos al otro cosas que el otro no puede hacer porque son demasiado grandes.
A veces no recibimos porque estamos como nenes: "¡Ay! yo soy medio tonta"
Nunca, cuando vos pidas te descalifiques a vos, nunca pidas como un nene, como un tonto, como una tonta, porque entonces pedimos mal, y no recibimos.
No recibimos porque a veces pedimos con indirectas. ¿Cuántos son de hablar con indirectas? Vos lo ves a tu marido y le decís: "¡Ay, me duele acá!" que quiere decir: "Ni te atrevas a ponerme una mano encima porque no te voy a dejar", "me duele acá", "parece que va a llover, y si llueve hay humedad, y si hay humedad te tocan los huesos, y si te tocan los huesos te agarra la artritis, y si te agarra la artritis...", entonces, tu marido te agarra a la noche y vos le decís: "¡Todo el día te lo estuve diciendo, no ves que me duele todo!".
Hay gente que anda con "pataditas", están en el trabajo y dicen: "Se rompió la fotocopiadora", en vez de decir: "Ayudame a arreglar la fotocopiadora", "¡Cuánto trabajo tengo!", en vez de decir: necesito que colabores conmigo". Mientras pidas imposibles, mientras pidas como un nene, mientras pidas con indirectas, no vas a recibir.
3. Hay gente que pide con enojo: "Vos me tenés que dar esto", con demanda.
Esa gente no recibe nada. Nehemías fue al rey y le pidió dinero, recursos, y el rey se lo dio, José fue a faraón y le pidió que lo contrate, y faraón lo puso como ministro de economía. El Señor me dijo: "Bernardo, tenés que decirle a mi pueblo que aprendan a pedir, porque el que pide, recibe".
No importa que te hayan dicho que no, vos tenés que seguir pidiendo con "sabiduría". ¿Qué quiere decir con sabiduría? Buscar el momento apropiado. A veces, cuando el otro está apurado, cuando estamos en crisis, cuando es de noche, no es el momento apropiado. Cuando el otro no puede prestarte atención porque está cansado, porque tiene la cabeza en mil cosas, no es el momento para pedir.
Hay que pedir con sabiduría.
Cuando pedimos, tenemos que pedir con "precisión y amabilidad". ¿Que quiere decir? "Por favor", "Yo necesito", "Te pediría". Porque cuando vos vas con amabilidad y vas con precisión, entonces el otro puede ayudarte.
Cuando pidas, pedí poco. No seas un torrente de ideas que sature: "Necesito esto, y esto otro, y aquello", y si nos dicen que no, saber que el no, es sólo una respuesta, es una etapa en la conversación y que para los hijos de Dios el "No", no es "Nunca". Si me dicen que no, seguiré pidiendo.
¿Y sabés cuál es la mejor manera de pedir?,
- cuando vos primero das.
- cuando vos das y das.
- cuando vos ofrecés algo.
- cuando vos podés conectar con el otro.
Hay gente que es demandante, pero no es ofertante, hay gente que consume pero nunca produce, y a Dios no le gusta. ¿Por qué nosotros empezamos la reunión con alabanzas? porque empezamos dándole a Dios, para después pedirle. La Biblia dice: "Todo lo que le pidan al Padre, Dios nos lo dará".
Tenés que aprender a ser un pedigüeño delante del Señor, tenés que pedirle cosas grandes:
- pedirle por tus hijos
- por tu trabajo
- por tus finanzas
- por tu presente y futuro
A Dios no le pidas cosas pequeñas, porque a Dios le gusta que le pidas cosas grandes, porque cuando le pedís cosas grandes, estás honrando su nombre que es sobre todo nombre.
En Salmos 2:8 dice: "Pídeme y te daré las naciones por herencia". Porque a Dios le gusta gente loca, que le pida cosas sin límite, sin barrera cultural, que le diga: "Padre, yo te creo, acá me han dicho que no, pero yo a ti te seguiré pidiendo porque sé que me lo vas a dar".
No me importa que me digan que no, yo seguiré pidiendo.
4. No me importa mi enemigo. El triunfo es mío.
¿Sabías que victoria no es lo mismo que triunfo? Nosotros somos "triunfadores".
¿Cuál es la diferencia entre victoria y triunfo?
Cuando Jesús fue a la cruz, Jesús peleó contra el diablo solo. La guerra espiritual la hizo Jesús, peleó contra el diablo en la cruz, lo venció, lo despojó de su poder, le sacó las llaves de la muerte y del Hades. Jesús venció en la cruz.
Victoria es algo que logró el Señor para nosotros.
¿Se acuerdan en las películas, cuando tomaban al enemigo, lo encadenaban y lo llevaban al pueblo?, y cuando entraban al pueblo, éste celebraba.
Triunfo es el pueblo que celebra la entrada de un enemigo despojado. Jesús tuvo la victoria, pero nosotros celebramos el triunfo. Quiero decirte que no hay que pelear más, porque la etapa de la iglesia es la etapa del triunfo donde celebramos que el enemigo está vencido, despojado y derrotado, así que, más te vale que aprendas a celebrar lo que el Señor ha hecho por nosotros!.
5.No me importa mi presente, mañana será mejor.
¿Cuántos lo estamos creyendo? somos como la luz de la aurora que va en aumento, no somos como la luz del atardecer que va en descenso; somos como la luz de la aurora, no importa tu presente, mañana será mejor porque Dios te va a llevar de crecimiento en crecimiento.
David decía: "Yo estaba en el pozo, pero el Señor me sacó del pozo, me puso una bandera en la mano, me puso una canción y en mis alturas me hace andar," dime cuán bajo caíste, y te diré cuán alto el Señor te va a llevar.
Mañana será mejor, mañana voy a estar mejor.
- Jesús pidió el barco a Pedro lo usó se lo devolvió.
- pidió unos panes a un niño, los repartió y se los devolvió.
- le pidió una tumba a José, la usó tres días y se la devolvió.
Tenemos un Señor que devuelve todas las cosas.
- Él va a cancelar nuestras deudas.
- Él va a devolver lo que nosotros gastamos equivocadamente.
- Él va a cerrar nuestro presente difícil.
No importa cómo es hoy, mañana estaremos mejor. No me importa más nada.
Dejá de enojarte tanto.
Hay gente que se enoja mucho, no te enojes más, mañana será mejor.
Había gente desocupada en la plaza, estaban desocupados y el dueño de una viña vino a las cinco de la mañana y contrató a unos. Volvió a las cinco de la tarde y contrató a otros, esos que contrató a las cinco de la tarde, trabajaron una hora, y el dueño de la viña le pagó un denario por una hora. Cuando los de la cinco de la mañana que trabajaron hasta las cinco de la tarde escucharon eso y fueron a cobrar, el dueño de la viña les dio a los que trabajaron desde las cinco de la mañana a las cinco de la tarde, también un denario. Se enojaron, dijeron: ¿Por qué, si a éstos que trabajaron una hora les diste un denario, a nosotros que trabajamos de cinco de la mañana a cinco de la tarde nos diste un denario?, y saben qué les dijo el dueño de la viña: "Cuando yo los contrate, ustedes me pidieron un denario por día, pero éstos que contrate a las cinco de la tarde no me pidieron nada, y yo les quería dar uno por hora".
¿Cual es la enseñanza? hermano si le vas a pedir a Dios, pedile grande porque vos le pedís un denario por día y el te quiere dar uno por hora, si le vas a pedir a Dios, decile: "Padre, conforme a tu bendición" ¿Están entendiendo esto?
Papá, dame una bendición, tomá una, pero hay gente que le dice: "Dame una bendición por minuto, dame una bendición por segundo" porque hoy yo estoy mal, pero mañana estaré mejor, porque el Dios que me contrató es un Dios que da más abundantemente de lo que creo, de lo que pido y de lo que espero.
6.No me importa lo que me han dicho, tengo la palabra de fe.
"¡Ay! no sabés lo que me dijeron!" no me importa; "Pero a mí me dijeron que la crisis...", no me importa yo tengo la palabra de fe; "¡Sí!, pero dejáme que te cuente", ¡no me importa! Tenemos las promesas, tenemos la palabra que está viva, tenemos la semilla. ¿Saben cómo Dios llama a sus promesas? "la preciosa semilla" ¿Cómo es la palabra?, preciosa; vos tenés que amar la Palabra, no importa las veces que has oído, importa la palabra que hables. ¿Por qué la Biblia dice que la palabra es preciosa?, porque cuando te mantenés hablando las promesas amas las promesas de Dios.
Vos amás hablar lo que Dios habla, porque para vos es precioso. Hay gente que tiene la Palabra, pero no aman la Palabra, no les es preciosa la Palabra.
Nosotros venimos acá a las reuniones para oír la Palabra, porque amamos la Palabra de fe, porque no importa lo que diga la gente, lo que nos importa es lo que Dios nos ha dicho, porque eso para nosotros es lo único precioso que existe.
¿Qué quiere decir que la Palabra es preciosa?, quiere decir que vos tenés que mantener la palabra, la confesión "Todo me saldrá bien". Pero si vos al otro día decís: "No creo que todo me salga bien" Vos está maldiciendo la palabra preciosa. Si vos decís: "Yo declaro que mi marido va a cambiar", y al otro día decís: "Esta vaca con patas, ni Dios la cambia", vos estás maldiciendo a la vaca y a la palabra que soltaste sobre la vaca.
Tenés que mantener la palabra "Voy a prosperar, Dios me va a llevar de gloria en gloria, voy a crecer económicamente", pero si al otro día vos decís: "No sé, no creo, está muy difícil", vos estás maldiciendo la palabra.
Un ejemplo: Gabriel, ¿a qué edad recibió al Señor? a los treinta y dos, ¿saben cuántos años el Señor lo buscó a Gabriel? treinta y dos años hasta que recibió al Señor. El Señor no lo buscó cuando tenía treinta y dos, lo buscó desde que nació, treinta y dos años, el Señor decía: "Gabriel va a ser mío, Gabriel va a venir el domingo de noviembre, un domingo a la mañana, se va a sentar en la tercera fila y va a dar gloria a mi nombre. Gabriel me va a servir. Ahora vos imaginate que el Señor hubiese dicho a los diez años de edad de Gabriel: "Éste, se lo entrego al diablo, es más duro!", y cuando Gabriel tenía veinticinco años, el Señor hubiese dicho: "Este Gabriel, que se pudra en el infierno, ya le mandé profetas, le mandé el cd., le mandé los libros, los amigos, le mandé pruebas, le mandé una tormenta, le tiré un ladrillo en la cabeza, y nada!. Que se pudra este Gabriel, ni yo lo cambio!" dice el Señor, pero ¿sabes qué hizo el Señor con Gabriel? treinta y dos años, el Señor que le pide al Padre por nosotros, dice:" Gabriel es mío", no importa cuántos años, a qué edad va a abrir su corazón, yo sé que lo va a abrir y cuando lo abra estará acá en organización sirviendo a mi nombre, ayudando a la gente, adorando mi nombre, ¡y si él se mantuvo en victoria nosotros también!.
Mantenete en la palabra no importa lo que te han dicho, mantené la confesión, dejá de estar "¡Ay!, siento que viene algo nuevo", y al otro día "Siento que viene algo malo", y al otro día "No siento", dejá de sentir y hablá la palabra, mantenete, si el Señor tardó con Gabriel treinta y dos años. ¿Cuántos recibieron al Señor a los cincuenta? mantené la confesión.
Yo declaro que: "Viene un mañana mejor, yo profetizo que no vamos a bajar los brazos, no importa lo que nos han dicho tenemos la preciosa palabra y la vamos a declarar hasta verla cumplida".
Hay tres soplos en la Biblia
- el primer soplo: es el soplo de la vida. Dios hizo a Adán, y le sopló vida. Todos tenemos ese soplo de los que estamos en esta reunión.
- el segundo soplo: es el soplo del Espíritu Santo, que es cuando recibimos a Jesús como Salvador, nos viene el Espíritu Santo y nos sopla. Todos los que recibimos al Señor tenemos el segundo soplo.
Pero necesitamos el tercer soplo: que es el que dice Job 32:8, "lo que da entendimiento al hombre es el soplo del Todopoderoso". Yo tengo el soplo de la vida, yo tengo el soplo del Espíritu Santo, pero necesito el soplo en mi mente, necesito que el Todopoderoso me sople en la mente para que se me abra la cabeza. Y dice Job que: "el que da entendimiento es el Todopoderoso", Job se da cuenta que necesita que el Todopoderoso le sople en la cabeza.
¿Se acuerdan cuando estábamos en el colegio? "Che, sopláme no estudié", o la chismosa que te dice: "Esperá que te cuente, que te sople". Job se da cuenta que necesita el soplo en la cabeza y dice: "el que me va a soplar es el Todopoderoso".
El Todopoderoso ¿qué pensamientos puede tener? ¿qué puedo o no puedo? ¿grandes o pequeños? ¿que lo vas a lograr o es difícil? Si el Todopoderoso te sopla su mente, tu mente va a ser dinamitada. Tenemos que cancelar todo lo que aprendimos del pasado y decirle: "Padre vuelve a soplar en mi mente para que entre tu palabra gloriosa, no importa lo que me han dicho, yo la voy a confesar, tardaré veinte, tardaré cincuenta, pero a la larga la victoria será mía".
¿Por qué estuvo Goliat cuarenta días al frente de Israel? y decía el gigante: "Si hay uno que venga y pelee", cuarenta días; ¿por qué no iba Goliat y los mataba a todos? era más fácil. Si Goliat era tan fuerte en vez de gritar cuarenta días le hubiese dicho: "¿Hay alguno de ustedes que quiera pelear? ¡Peleemos!. ¿Por qué cuarenta días?, porque eso es lo que el diablo te quiere hacer, soltarte miedo, "¡Miedosa, miedosa!". Prendés la tele en donde hablan de "los miedos"; abrís el diario: "Una persona con miedo se infartó", salís y te viene una amiga, "¡Me agarró ataque de pánico y me dijo el doctor que no se cura!", ¿Cuántos pasaron por esas cosas raras?
Te acostás a la noche y escuchás un ruido; y venís acá a la reunión y te toca la de al lado y te dice: "Orá por mí que estoy muerta de miedo"; y después viene alguien y dice "Tuve una visión con vos ¡cuidáte!, no te cuento más nada, cuidáte! ¿tenés seguro médico?, no quiero atemorizarte ¿hiciste testamento? Hacélo!, sino todo entra en sucesión, ahorrále a tus hijos una desgracia! no te digo más nada". ¿A cuántos les pasó eso extraño?, el enemigo te sopla, pero ¿vos qué tenés que hacer? ¡Que te sople el Señor! "Todo lo puedo en Cristo"!. Prendés la tele y escuchás noticias feas, decí: "¡Todo lo puedo en Cristo" ¡y venga quien venga a decirte que tiene miedo!; pero vos "todo lo podés en Cristo". Porque a mí no me sopla lo malo, ¡a mí me sopla la palabra de fe!.
Muchas veces tenemos el permiso de Dios pero no el permiso de nuestra mente. Por eso hay gente que viene a las reuniones y escucha "Levantá la mano, decí: todo lo puedo", y dicen: "¡Qué extraña esta iglesia! de donde yo vengo me decían: ¡basura, húndete! pero acá no". ¿Sabes qué te pasa? acá te empezó a soplar el Señor, porque si no te diste cuenta él tuvo la victoria en la cruz para que nosotros tengamos el triunfo.
¡Nosotros paseamos con el enemigo atado, vencido, por la ciudad y decimos: "Esto lo logró nuestro rey en la cruz del calvario; y el pueblo celebra prosperidad, celebra victoria, unión familiar, porque estamos en la época del triunfo!".
No me importa lo que diga la gente, yo voy a hablar palabra de fe ¿hasta cuándo?, hasta que se cumpla, ¿y si no se cumple? (porque hay que pisar la tierra), mientras la pise, yo hablo la palabra de fe porque es preciosa la palabra para mí.
Pablo dijo: "En una carrera todos corren pero uno se lleva el premio". Estamos de acuerdo ahí; pero me gusta lo que dice Pablo después: "Corran de tal manera que ustedes se queden con el premio", algunos dicen: "Lo importante no es ganar, lo importante es correr". ¡No! ¡no!, Pablo dijo: Todos corren pero uno gana, tenés que tener ganas de ganar en las finanzas, de ganar en tu familia, en tu salud, en tu trabajo, de ganar a la gente, de ganar un avivamiento, Pablo dijo : "Todos corren, pero nosotros vamos a tener el premio".
No me importa nada, pelearé por mi cosecha.
Asociamos a los demonios con brujería, pero son demonios insignificantes. Los verdaderos demonios te atacan en tu cosecha, porque el diablo te deja sembrar y vos decís: "¡Qué victoria!", y vos ves la semilla crecer y decís: "¡Qué victoria!" pero cuando vas a tomar no te deja, porque te roba la cosecha. Si vos sembraste para cien y cosechaste setenta, el diablo te robó treinta y vos tenés que pelear por todo lo que sembraste. "Bueno, pero coseché setenta"; sí, pero el treinta que te robó era el mejor.
En Misiones había más de dos mil personas y le dije a los pastores de allá: "Vamos a reclamar los dos mil para el Señor", porque no nos sirve de nada hacer un evento, qué lindo, la gobernadora, los medios, dos mil personas, les hablamos del Señor con todo, y después perdemos los dos mil. Porque la batalla sigue después de la siembra. Cuánta gente en nuestro país conoció al Señor e hicieron la oración de fe y se perdieron porque nadie peleó por esas personas. Cuando vos invitás a un amigo a este lugar para que reciba al Señor y la persona pasa, recibe al Señor, levanta las manos, conoce a Dios, pero después el enemigo te lo roba. No, no, ese amigo tuyo es tu cosecha, llamálo, seguílo, orále, no dejes que el enemigo te lo robe, porque ese amigo, amiga, lo trajiste para que conozca al Señor y Dios lo bendijo. No vamos a dejar que el enemigo nos robe nada ni nadie. Nuestros hijos son del reino, nuestras finanzas son del reino, nuestros amigos son del reino y Argentina es del reino del Señor. ¿Y sabes cómo hace el diablo para robarte la cosecha?, te manda gente "ladrones de cosecha".
Jesús dijo:" El que deje casa, padre, amigos, yo le daré cien veces más" ¿cuántas veces?, le daré cien veces más con persecución, o sea cuando vos sembrás algo para el Señor, el Señor te da cien veces más con persecución. ¡Qué bueno! el Señor nos avivó antes de tiempo. Hermano cuando coseches te van a perseguir envidiosos, cien cosechas, cien envidiosos, treinta cosechas, treinta envidiosos. Por cada cosecha te va a venir un envidioso y te vas a dar cuenta porque te va a querer robar, sacar, y vamos a pelear por la cosecha, no vamos a dejar que nos saque nada, si vos sembraste en tu casa, tu casa tus hijos, tus padres, tus tíos, tus abuelos, tus nietos y bisnietos son cosecha del Señor. Y si vos sembraste en tu trabajo, vos sos el rey de tu trabajo, no nos va a sacar nada y si ofrendamos y pactamos con el Señor, no vamos a dejar que nos roben nada de la cosecha, porque toda la cosecha la vamos a tomar y la vamos a disfrutar.
"Diga el débil fuerte soy" La palabra débil quiere decir "discapacitado", diga el discapacitado "¡Pobrecito de mí, es dura la vida y es difícil!. ¡No!, dijo Pablo: "Diga el discapacitado fuerte soy". ¿Cómo estás? Fuerte. ¿Cómo está tu salud? Fuerte. Cuanto más enferma estés, más fuerte, decí "¡Fuerte!". Acá el Señor dice: "Diga el débil fuerte soy". ¿Cómo están tus emociones? Fuertes. ¿Cómo está tu trabajo? Fuerte.
La palabra fuerte quiere decir "Poderoso, valiente, gigante, y el que camina con orgullo detrás de Dios". ¿Cómo estás? orgulloso caminando detrás del Señor. Esa es la gente de fe.
No me importa, no importa todo lo que perdimos, vamos por cosas más grandes. Dice Pablo: "Yo era judío, yo era fariseo, yo estudié con Gamaliel". Pablo hablaba tres idiomas, tenía tres doctorados, Pablo era un genio, sabía la ley, el Antiguo Testamento de memoria. Pablo dice: "Todo eso que yo logré era para mí ganancia, pero ahora lo estimo como pérdida para ganar a Jesús". Todos tus logros del pasado tenés que aprender a perderlos para ir por algo mejor. Tenés que aprender a soltar lo bueno de tu ayer para ir por lo mejor de tu mañana. ¿Saben por qué hay gente que no gana lo mejor? porque no suelta lo bueno del ayer, no suelta los éxitos del pasado. No soltás cómo Dios te usó en el ayer, lo que aprendiste ayer. Pablo dijo: "Todo eso era para mí ganancia, pero ahora yo lo solté" porque cuando vos declarás que tu presente es magnífico y que tu futuro no es mejor, vos estás muerto, porque Dios te va a pedir todos tus éxitos. Que aprendas a perderlos para ir por algo más grande. Hay gente que no quiso soltar.
Le decía a un pastor: "Tenés que abrir reuniones todos los días, tenés que levantar sesenta o setenta pastores como hicimos acá". Era de otra iglesia este pastor. Yo le dije: tenés que dejar de dirigir la alabanza, de pasar la ofrenda, hacer el llamado, limpiar y barrer, y me dice: "Pero a mí me gusta", vos tenés que aprender a perder eso para que agarres algo todavía mejor.
Hay gente que hasta que no suelta, no puede tomar, y Dios nos va a pedir en estos meses que nos restan, que soltemos grandes éxitos para ir por cosas más grandes.
Ahí estaba el rey Joás, se enteró que Eliseo, la voz profética de la ciudad, estaba enfermo y dice que cuando llegó dijo: "Padre mío, Padre mío", se puso a llorar cuando lo vio débil, anciano, dijo: "Padre mío, carro de Israel", le estaba diciendo el Señor está con vos, Eliseo, el Señor está con vos, ese hombre estaba llorando, dejó de llorar y declaró que Dios estaba ahí. Vos tenés que dejar la emoción y saltar a la declaración. Y dice que cuando estaba diciendo: "Dios está con vos", el viejo se levantó de la cama y le dijo: "Traé unas flechas y un arco"; el hombre trajo el arco y las flechas, abrió la ventana al oriente, que era por donde el enemigo iba a atacar, porque Dios va a hacer que mires a los ojos a tu dolor, a tu problema, a tu conflicto, Dios te va abrir la ventana para que enfrentes y resuelvas tus dificultades. Y le dijo: "Tirá una flecha", y tiró una flecha y cuando soltó una flecha le dijo: "Así como la flecha voló, así la victoria está sobre tu vida", entonces enseguida lo miró y le dijo: "Tirá ahora hacia abajo, a la tierra" y agarró el arco y tiró una flecha, tiró otra flecha y tiró otra flecha y se detuvo, se paró, ¿por qué se paró? habrá dicho: ¿qué me está haciendo hacer el viejito? ¡está loco!, ya tiré la flecha, tiré tres!. Y se paró y Eliseo se enojó y le dijo: "Tres veces, tiraste tres veces, si hubieses tirado diez, diez victorias, tiraste tres, tres victorias". Porque el límite al obrar de Dios no lo pone Dios, lo ponemos nosotros. ¿Cuántas veces vas a tirar flechas? ¿Cuántas veces vas a decir no me importa?, sigo golpeando. Tal vez Joás se paró porque se cansó, tal vez porque se sintió ridículo, no sabemos por qué, pero se detuvo y Eliseo le dijo: "Te detuviste".
El Señor me dijo: "¡Sabes qué significa eso Bernardo? que la batalla se gana en la habitación secreta". Estaban Joás y Eliseo, ésta es la habitación del Señor, acá se ganan las batallas, la batalla no la ganás afuera, vos la ganás acá, de acuerdo a cuántas flechas vos tires a tu tierra, a tu círculo, a tu mundo, yo sé cuántas voy a tirar para más, pero yo no puedo tirar por vos. Eliseo no le dijo dame el arco, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, andáte, diez victorias. No es "llame ya", le dijo tu victoria es tuya, yo te voy a enseñar cómo, pero el que va a tirar la flecha sos vos, yo te suelto la palabra pero el que va a tener la victoria en tu vida sos vos.
¡Y lo que hoy te dice el Señor es que aprendas a seguir golpeando, a que sigas tirando, a que no bajes los brazos!. El enemigo es grande pero en el lugar secreto se tejen las más grandes victorias, no importa tu presente ni lo que te dijeron , no importa lo que pasó, no importa nada, lo que importa es que el Señor está aquí, lo que importa es que vamos a seguir peleando, que vamos a seguir hablando la palabra de fe. Lo que importa es que vamos a seguir aquí adorando, lo que importa es que vamos a seguir aquí declarando victoria, que vamos a seguir peleando por nuestra cosecha, lo que importa es que vamos a dejar lo bueno porque vamos a agarrar algo mejor, lo que importa es que el Señor nos respalda, que todo lo que hagamos nos saldrá bien, eso es lo que importa.
Dice que cuando tiró las tres flechas, el viejito Eliseo le dijo "¿Por qué te detuviste?"
Hoy traje esta palabra de fe iglesia: ¡No nos detengamos!
Yo hoy te digo de parte del Señor: ¡No dejes de golpear! cuando vos venís acá a las reuniones, vos venís a golpear tu tierra, venís a disparar tu palabra de fe, yo sé que te detuviste. No importa la edad, acá tenemos gente de más de ochenta años, pero siguen disparando, siguen batallando, porque esa gente es útil para el Señor. Traemos a nuestros niños, nuestros pre-adolescentes para que aprendan a disparar, para que no se rindan, lo malo no importa, vamos a seguir adelante. ¿Saben por qué Eliseo se enojó?, porque Eliseo no quería darle sólo la victoria, quería darle la unción, porque el viejo ya se iba, tenía la doble unción de Elías, le iba a dar cuatro veces la unción, y Joás no calificó.
Yo quiero decirte que para las cosas grandes, Dios te va a tomar examen, y el examen se llama "Hasta dónde aguantás". El examen no es ¿cómo se llamaban los leprosos?, ¿dónde queda Galilea?, ¡No, no, no!, el examen es "Dime cuánto aguantás", si aguantás tres golpes no estás calificado, pero si seguís adelante, aunque tu casa sea un desastre, te echaron del trabajo, seguí adelante, la enfermedad se me empeoró, seguí adelante, porque si Dios te aprueba Dios te va a dar cuatro veces más la unción. ¿Sabes qué pasó?, el rey no aprobó y Eliseo se murió y lo llevaron a la tumba. Un día tiraron un cadáver arriba de sus huesos, cuando el cadáver cayó, resucitó, porque si Dios no aprueba a los que eligió para darle la cuádruple unción, se la va a dar a los ilustres desconocidos, pero alguien se la va a llevar. Yo no quiero que nadie se lleve lo que Dios preparó para mí, y nadie se tiene que llevar lo que Dios preparó con tu nombre. Seguí golpeando, levantá tu mano de victoria. Cada vez que levantás tu mano estás golpeando, cada vez que alabamos estamos golpeando, cuando venimos a las reuniones estamos golpeando, cada vez que celebramos estamos golpeando, cada vez que hablamos la Palabra estamos golpeando, y cada vez que gritamos estamos golpeando.
Yo declaro sobre los que han venido a la reunión, que los meses siguientes serán meses de muros rotos, serán límites quebrados, alambres de púa se rompen, y caminaremos sin límites. Yo declaro, que el enemigo cuando venga, llegará vencido porque hoy tu pueblo declara que ya no importa más nada, sino que tú estás con nosotros. Hoy declaramos "Fuerte somos", y declaramos victoria, recuperamos lo perdido y declaramos gozo y triunfo en nuestra casa. Amén.
Fuente: Bernardo Stamatea Pastor del Ministerio Presencia de Dios, Argentina.

sábado, 26 de junio de 2010

Fortalézcase en la fe

“Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.” Romanos 4:19-20
Imagínese a Abraham mirándose el cuerpo, luego imagíneselo mirando las estrellas. ¿No le pasó esto alguna vez? Muchas personas un día van para arriba y otro día para abajo, cuando se miran el cuerpo dicen esto no va, pero después miran las estrellas y ven muchos hijos. Si Dios le dijo que mire las estrellas, mire las estrellas y desarrolle una visión con Dios de acuerdo a lo que Dios le habla y le muestra. Porque así será de incontable las bendiciones para su vida, mire la Palabra que está llenas de promesas para usted. “No dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino se fortaleció en fe”. Para fortalecerse en la fe hay que mirar a Dios y a sus promesas.
Entonces puede tener una esperanza contra otra esperanza y puede establecerse firme y fuerte en lo que Dios ha dicho que es inamovible. Si el Señor dijo que tiremos la red, vamos a tirarla, si el Señor dice repartan los panes y los peces vamos a repartirlos. Ahí es donde se va a movilizar lo sobrenatural. Ahí es donde usted tiene que decidir, considero el cuerpo o considero las estrellas, porque ahí es donde se genera la duda o se fortalece en la fe. El que es agradecido, el que adora, glorifica y honra a Dios está diciendo por anticipado que lo que Dios le dijo que venía, viene.
Para fortalecerse en fe tiene que confesar la palabra a diario y la ley de la confesión no funciona cuando usted va y viene entre dos creencias. Porque está dudando entre una y otra. Un día las estrellas otro día el cuerpo. Usted tiene que manifestar su confianza en el Señor. Si usted dice acá una cosa y en la calle otra, tambalea entre dos cosas. Elías le dijo al pueblo: hasta cuando van a claudicar entre dos pensamientos, si es Dios es Dios, sino es Baal.
Tiene que convencerse a sí mismo con Dios, con la Palabra, con el Espíritu Santo, tiene que ir confesando las cosas correctas y adaptando su vida a la Palabra de Dios. Entonces se fortalecerá en la fe y ya no le será difícil decidir entre una cosa y otra porque su fe lo hará escoger lo correcto: creerle a Dios.
Oración: Padre, hoy decido creerte y me fortaleceré en la fe para no dudar nunca de tu Palabra. Sé que lo que me prometiste será hecho porque tú eres fiel y así como cumpliste en la vida de Abraham lo harás conmigo también. Lo creo, en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo. Argentina.

viernes, 25 de junio de 2010

El poder del amor incondicional

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” Juan 15:13
Al morir Jesús en la cruz y resucitar de entre los muertos demostró el amor que tenía para con nuestra vida. Él no miró que nosotros habíamos pecado, que nos habíamos alejado de Dios, su amor fue más allá. Su amor es incondicional. Hoy hay algo muy importante que tiene que tener en cuenta y es que usted es el objeto del amor de Dios. Porque por usted murió Jesús y eso lo tiene que valorar. Es la expresión de amor más grande que puede existir.
Porque el mismo Jesús lo dijo: Nadie tiene mayor amor que este que aquel que pone la vida por sus amigos. Él la puso por usted y por mí. Hoy podemos decir somos libres de la condenación y de la culpa. Observe estos cuatros puntos que nos enseñan algunos de los beneficios de tener el amor incondicional de Dios en su vida.
El amor de Dios es para que usted se convierta en un hijo de Dios. Usted tiene que afirmar y consolidar eso en su vida mirándose a sí mismo con los ojos de amor como Dios lo mira.
El amor de Dios le da acceso a vivir para siempre con él. No hay nada ni nadie que lo pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.
El amor de Dios le permite recibir todos los beneficios de un heredero. Para que usted disfrute de esos beneficios en todas las áreas de su vida y los canalice con la unción, la gracia y el favor que Dios depósito en su vida.
El amor de Dios es revelado en usted para que sea coheredero con Cristo. Lo que tiene Cristo lo tiene usted. Ese es el amor de Dios que está fluyendo en forma permanente por el Espíritu Santo en la vida del creyente.
Dios quiere manifestarse a través de su vida. Reciba ese amor incondicional y derrámelo sobre otros. Dios lo creó con un propósito muy grande y para que sea de bendición.
Oración: Padre, gracias por ese amor tan grande que has puesto dentro de mí. Disfrutaré de todas las bendiciones que me has dado y la transmitiré a otros también. Te amo, en el nombre de Jesús, amén. Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

jueves, 24 de junio de 2010

Su espíritu es lo que realmente usted es

“En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.” Salmo 31:5
Una de las cosas principales que todo cristiano debe saber y permitir que le sea revelada es que al nacer de nuevo, tiene que tener una comprensión mucho más amplia de lo que verdaderamente somos en el Señor. Somos un ser tripartito, espíritu, alma y cuerpo. Pero lo que verdaderamente somos es espíritu y ese espíritu está depositado dentro suyo.
Es el que le permite adorar a Dios y tener conexión con él. Al venir al camino de Dios y hacerlo El Señor y dueño de su vida, comenzará a transitar en Sus planes, por eso es muy importante que reciba conocimiento y guía en su espíritu. Para eso necesita ir avanzando en el conocimiento de las cosas espirituales. Porque Dios tiene grandes planes para su vida y quiere revelarse en esta tierra y si no tiene una comprensión primaria de lo que realmente es en el Señor, es muy difícil manifestar todo lo bueno que viene de él.
Este es un buen tiempo para que le permita al Espíritu Santo que le vaya revelando cosas en su interior, que le vaya enseñando, guiando y le de la libertad para que vaya operando dentro de su vida.
Su espíritu es lo que realmente usted es. Su espíritu vive dentro de su cuerpo, y dentro de ese cuerpo también está el alma que se compone de mente, emociones y voluntad. La mayoría de los creyentes viven una vida que sólo responde al alma, a la mente y a las emociones. Esto hace que su voluntad no esté bien dirigida y pueda hacer cosas que estén fuera de lugar. Algunos son dirigidos por el cuerpo. Pero hoy usted tiene que poner las cosas en su lugar. Su espíritu debe gobernar todo su ser.
Hay momentos en los cuales entenderá que Dios tiene que hacer un cambio en su vida y eso lo comprende porque Dios trajo algo a su espíritu y que se revela para todo su ser. Porque a través del espíritu recibe el poder para cambiarlo y sabe que no hay límite para su vida y que lo imposible se hace posible con Dios.
Algunos viven una vida que siempre parece que está marcada por lo mismo. Pero cuando comienza a tener una buena comunión con Dios en el espíritu recibiendo lo de él, teniendo intimidad y buena relación, va comprendiendo quién es en Dios, lo que puede y lo que Dios puede hacer a través de su vida. Así va canalizando las cosas en la manera correcta y empieza a ver como fluye en su vida y a través de su vida en una manera sobrenatural.
Oración: Padre, hoy dispongo mi espíritu para que sea guiado por el Espíritu Santo. No dejaré que las emociones me gobiernen. Quiero hacer tu voluntad. Lo haré, en el nombre de Jesús, amén. Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.