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martes, 21 de junio de 2016

Lectura maratónica



Y leían […] la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura (v. 8).

Lectura: Nehemías 8:1-8 

La biblia en un año: Hechos 3

Cuando salió el sol el primer día del séptimo mes en 444 a.C., Esdras empezó a leer la ley de Moisés (los cinco primeros libros de nuestra Biblia). De pie sobre una plataforma frente al pueblo en Jerusalén, la leyó entera y sin pausa durante seis horas.

En la entrada de la ciudad, conocida como la puerta de las Aguas, se habían reunido hombres, mujeres y niños a celebrar la fiesta de las trompetas: una de las festividades prescritas por Dios. Mientras escuchaban, fueron reaccionando de distintas maneras. Se pusieron de pie en reverencia por el libro de la Ley (Nehemías 8:5 LBLA). Alabaron a Dios levantando las manos y diciendo «Amén», y se inclinaron para adorar con humildad (v. 6). Después, escucharon con atención mientras les leían y explicaban las Escrituras (v. 8). ¡Fue un día maravilloso, cuando el libro que el Señor «había dado a Israel» (v. 1) se leyó en voz alta dentro de los nuevos muros de Jerusalén!

La maratónica lectura de Esdras nos recuerda que las palabras de Dios son una fuente de alabanza, adoración y enseñanza. Cuando abramos la Biblia y aprendamos más de Cristo, alabemos a Dios, adoremos su nombre y busquemos descubrir qué nos dice hoy.


Padre, gracias por tu maravillosa Palabra, que nos permite aprender la historia de tu pueblo y recibir la buena noticia de tu amor.

El objetivo del estudio bíblico no es solo aprender, sino poner en práctica.



La importancia de las instrucciones

… el Señor estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos… (v. 18).

Lectura: Jueces 2:7-19 

La biblia en un año: Hechos 2:22-47

En casa, mis intentos de reparar lo que se rompe han generado una gran frustración (por mi parte) y risas (por parte de mi familia). Cuando me casé, intenté hacer algunas reparaciones menores… y los resultados fueron desastrosos. Mis fiascos siguieron después de tener hijos, y siempre le aseguraba a mi esposa que no necesitaba instrucciones para armar juguetes «sencillos». ¡Gran error!

Poco a poco, aprendí la lección y comencé a prestar atención a las instrucciones, y así las cosas empezaron a encajar. Por desgracia, cuando todo salía bien, mi confianza aumentaba y empezaba a ignorar las indicaciones… y fracasaba otra vez.

Los antiguos israelitas luchaban con una tendencia similar: se olvidaban de Dios e ignoraban sus instrucciones de no seguir a Baal y los demás dioses de la región (Jueces 2:12). Esto tuvo consecuencias nefastas hasta que el Señor, en su gran misericordia, levantó jueces para rescatarlos (2:18).

Las instrucciones que el Señor nos ha dado tienen su razón de ser, y mantienen nuestro amor por Él. Solo si somos conscientes de su amorosa presencia todos los días, podemos resistir la tentación de «armar» nuestra vida como nos parece. ¡Qué regalo tan grande nos ha dado con su Palabra y su presencia!


Señor, ayúdame a recordar y seguir tus instrucciones para la vida.

Nuestro mayor privilegio es disfrutar de la presencia de Dios.

Nuestro Pan Diario
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lunes, 20 de junio de 2016

Abba, Padre



Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada (Salmo 68:5).
Lectura: Romanos 8:12-17 
La biblia en un año: Hechos 4:23-37
Una graciosa tarjeta del día del padre mostraba a un papá que empujaba una cortadora de césped con una mano, mientras que, con la otra, remolcaba un carrito donde iba sentada su hijita, encantada con el ruidoso paseo por el patio. Quizá no haya sido la opción más segura, pero ¿quién dijo que los hombres no pueden hacer más de una cosa a la vez?
Si tuviste un buen padre, una escena como esta evoca hermosos recuerdos. Pero, para muchos, «papá» es un concepto incompleto. ¿A quién acudimos si nuestro padre ya no está, si nos falla o, incluso, nos lastima?
Sin duda, el rey David no fue el padre perfecto, pero entendía la naturaleza paternal de Dios. Escribió: «Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios […]. Dios hace habitar en familia a los desamparados» (Salmo 68:5-6). El apóstol Pablo declaró: «Habéis recibido el espíritu de adopción». Después, utilizando la palabra en arameo para «papá», añadió: «por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15, cursiva añadida). Es la misma palabra que Jesús, angustiado, usó en su oración al Padre la noche que lo traicionaron (Marcos 14:36).
¡Qué privilegio es poder acercarnos a Dios con el mismo término íntimo para «padre» que usó Jesús! Nuestro Abba da la bienvenida a su familia a cualquiera que se acerque a Él.
Padre celestial, gracias por poder ser parte de tu familia.
Un buen padre refleja el amor del Padre celestial.

¿Derrota o victoria?
… esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (v. 4).
Lectura: 1 Juan 5:1-13 
La biblia en un año: Hechos 4:1-22
T odos los años, el 18 de junio, se recuerda la gran Batalla de Waterloo en lo que ahora es Bélgica. Ese día, en 1815, el ejército francés de Napoleón fue vencido por la fuerza multinacional comandada por el duque de Wellington. Desde entonces, Waterloo se asocia muchas veces con la idea de sufrir una derrota a manos de alguien más fuerte o de un problema demasiado difícil.
En la vida espiritual, algunos sienten que el fracaso es inevitable, y que es solo cuestión de tiempo hasta que cada uno «enfrente su Waterloo». Sin embargo, Juan refutó esta visión pesimista al escribir a los seguidores de Jesús: «Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe» (1 Juan 5:4).
En su primera carta, Juan entreteje el tema de la victoria espiritual, y nos anima a no amar lo que este mundo ofrece, que pronto se desvanecerá (2:15-17). En cambio, tenemos que amar y agradar a Dios, «y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna» (2:25).
Sin duda, la vida tiene sus altibajos, y algunas batallas parecen terminar en derrota, pero la victoria final es nuestra en Cristo, si confiamos en su poder.
Señor, permítenos vencer al mundo a través de la fe y la obediencia en ti. ¡Tuya es la victoria!
Atravesar los problemas con el Señor es la manera de resolverlos.
Nuestro Pan Diario
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