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viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Qué harás tú?



La muerte y la vida están en poder de la lengua… (Proverbios 18:21).
Lectura: Efesios 4:25-32
La Biblia en un año: Santiago 3
Emilia escuchaba mientras unos amigos hablaban de sus costumbres para la fiesta de Acción de Gracias. Uno explicó: «Uno por uno, decimos por qué estamos agradecidos». Otro mencionó: «Aunque mi padre tenía demencia senil, su oración de gratitud al Señor era clara». Y otro compartió: «Nosotros cantamos juntos, ¡y mi abuela nunca para de cantar!». Emilia sintió celos y tristeza al pensar en su familia, y se quejó: «Nuestra costumbre es comer, mirar televisión y no mencionar a Dios ni dar gracias por nada».
En ese momento, se sintió mal por su actitud y se preguntó: Tú eres parte de esa familia. ¿Qué te gustaría hacer para cambiar ese día? Entonces, decidió decirle a cada uno que daba gracias al Señor porque eran su hermana, sobrina, hermano o sobrina nieta. Llegó el día y así lo hizo, y todos se sintieron amados. Fue difícil porque no era habitual conversar así en familia, pero se sintió muy feliz de decirles que los amaba.
El apóstol Pablo escribió: «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan (Efesios 4:29 LBLA). Nuestras palabras de agradecimiento pueden recordarles a otros cuánto valen para nosotros y para Dios.
Señor, muéstrame cómo puedo alentar a otros con mis palabras.
El espíritu humano se llena de esperanza con el sonido de una palabra alentadora.

Fe sacrificial
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia… (Mateo 5:10).
La Biblia en un año: Santiago 2
Es domingo por la tarde y estoy sentada en el jardín de nuestra casa, cerca de la iglesia donde mi esposo es pastor. En el aire, flotan melodías de alabanza y adoración en idioma farsi, ya que una vibrante congregación de creyentes iraníes se reúne en nuestra iglesia londinense. Su pasión por Cristo nos conmueve cuando comparten cómo fueron algunos perseguidos y otros, como el hermano del pastor, martirizados por su fe. Siguen los pasos de Esteban, el primer mártir cristiano.
Esteban, uno de los primeros líderes de la iglesia primitiva, atraía la atención en Jerusalén al hacer «grandes prodigios y señales» (Hechos 6:8), y fue llevado ante las autoridades judías. Antes de describir la dureza del corazón de sus acusadores, presentó una apasionada defensa de su fe. Pero, en vez de arrepentirse, ellos «se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él» (7:54). Entonces, lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon mientras él oraba para que fueran perdonados.
Las historias de Esteban y de los mártires actuales nos recuerdan que el mensaje de Cristo puede ser brutalmente resistido. Si nunca nos persiguieron por nuestra fe, oremos por la iglesia perseguida en el mundo y sirvamos fielmente a Aquel que sufrió tanto más por nosotros.
Señor, fortalece y consuela a los creyentes perseguidos.
Que hallemos gracia para caminar en los pasos del Maestro.
Nuestro Pan Diario
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NOTICIAS CRISTIANAS





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jueves, 24 de noviembre de 2016

Cómo dar gracias sinceras








Por Al Valdés
Por nada estéis afanosos; antes bien,
en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias,
sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7, LBLA)
Los latinoamericanos acostumbramos decir “¡Gracias a Dios!” a menudo. En los Estados Unidos además se acostumbra apartar un día completo para observar y celebrar el Día de Acción de Gracias. Tristemente, este día suele convertirse en la celebración del comelón, en un foro para discutir opiniones políticas en familia o en ocasión para ver y/o jugar partidos de fútbol americano. Por eso queremos ofrecer tres sugerencias para que este tiempo especial de dar gracias sea grato y cumpla su propósito original.
  1. Apartemos un tiempo a solas para dar gracias a Dios
Aunque celebremos o no un día oficial para dar gracias tal vez sea buena idea apartar un poco de tiempo para estar a solas y hacer un repaso de todo lo que Dios ha hecho por nosotros en este año. El Salmo 103 nos puede servir de preludio para este tiempo con el Señor. Los primeros versos dicen así:
Bendice, alma mía, al Señor,
y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es el que perdona todas tus iniquidades,
el que sana todas tus enfermedades;
el que rescata de la fosa tu vida,
el que te corona de bondad y compasión;
el que colma de bienes tus años,
para que tu juventud se renueve como el águila.
(Salmo 103:1-5, LBLA)
Ahora, los que celebran el Día de Acción de Gracias acostumbran reunirse con familia y amistades para comer pavo, puré de papa, pastel de calabaza… y en hogares latinoamericanos arroz con frijoles, yuca y cualquier comida típica de su país. Pero allí está el problema: la cena se convierte en el centro de todo. ¿Qué podemos hacer?
  1. Demos a otros la oportunidad de dar gracias
Ya que muchas de las celebraciones de acción de gracias se centran alrededor de los alimentos y de los que cocinan, tal vez se puede apartar un tiempo antes de reunirse todos alrededor de la mesa para que los que quieran dar gracias en público puedan hacerlo. Ya sea en la sala o en algún otro sitio adecuado del hogar usted puede invitar a quien desee a decir aquello por lo cual quieren dar gracias a Dios. Es posible que no todos los invitados sean creyentes o tal vez a algunos sencillamente no les gusta hablar en público, pero se puede decir algo como, “Este año queremos tomar unos minutos antes de cenar para que los que quieran mencionen por qué están agradecidos a Dios este año”. Cuando los que deseen hayan hablado, entonces se saca la comida.
  1. Seleccionemos de antemano a la persona designada para orar
En algunas mesas tal vez se hace la pregunta, ¿Quién quisiera dar gracias por los alimentos? Esa es precisamente la pregunta que no se debe hacer en ese momento preciso. ¿Por qué? Porque a veces la oración se convierte ya sea en un sermón, un estudio bíblico, o en ocasión para orar por lo que no se ha orado ¡el año entero! Mientras tanto, las personas no están pensando en cuán agradecidos están, sino que piensan, “Se está enfriando el pavo” o “Me gustan los frijoles calientes”. Por lo tanto, debemos seleccionar antemano a la persona que hará la oración alrededor de la mesa. Esta persona designada debe dar gracias sinceras a Dios por los alimentos, siguiendo la filosofía que enseñó el profesor Howard Hendricks, “Nuestras oraciones deben ser largas en privado, y cortas en público”.
Conclusión
Este año podemos disfrutar un Día de Acción de Gracias que cumpla con su propósito original si seguimos estos tres consejos.
Un conocido corito tal vez nos ayude con el concepto de dar gracias este día y siempre:
¡Bendiciones, cuántas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.

Fuente: LogoiMinistries