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jueves, 16 de febrero de 2017

Recostado sobre Jesús



Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús (v. 23).
Lectura: Juan 13:12-26
La Biblia en un año: Mateo 25:31-46
A veces, cuando pongo la cabeza en la almohada a la noche y oro, imagino estar recostado sobre Jesús, y me trae a la mente lo que el apóstol Juan dice de sí mismo en la Palabra de Dios sobre la última cena en el aposento alto: «Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús» (Juan 13:23).
Juan usó la frase «uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba» para referirse a sí mismo sin mencionar su nombre. También describe la escena de un banquete típico en Israel en el siglo i, donde la mesa era mucho más baja que las que usamos ahora. La posición natural para quienes la rodeaban era reclinarse sobre un tapete o almohadón. Juan estaba sentado tan cerca del Señor que, cuando giró para preguntarle algo, quedó «recostado cerca del pecho de Jesús» (v. 25), con la cabeza apoyada en Él.
La cercanía de Juan a Jesús en ese momento es una ilustración provechosa para nuestra vida espiritual hoy. Aunque no podamos tocar a Jesús físicamente, sí podemos descargar en Él nuestras circunstancias más agobiantes, ya que ha dicho: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). ¡Qué bendecidos somos al tener un Salvador fiel en quien podemos confiar en cada situación de la vida! ¿Estás recostado hoy sobre Jesús?
— jb
Señor, recostado en ti tengo esperanza.
Jesús es el único que nos da el descanso que necesitamos.

El Abogado
… si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (2:1).
Lectura: 1 Juan 1:8–2:2
La Biblia en un año: Mateo 25:1-30
Desde una cárcel de Florida, en junio de 1962, Clarence Earl Gideon escribió una nota a la Corte Suprema de los Estados Unidos pidiendo que se revisara su condena por un crimen que no había cometido. Y agregó que no tenía medios para contratar a un abogado.
Al año, en el histórico caso Gideon c/ Wainright, la Corte Suprema dictaminó que las personas que no podían costear su defensa debían recibir la asistencia de un defensor público provisto por el Estado. Tras esta decisión, y con la ayuda de un abogado de oficio, Gideon fue juzgado nuevamente y absuelto.
Pero ¿qué sucede si somos culpables? Según Pablo, todos lo somos, pero la corte celestial provee un Abogado, el cual, costeado por Dios, ofrece defender y cuidar nuestra alma (1 Juan 2:2). Jesús nos ofrece una libertad que incluso los presos han descrito como mejor que cualquier otra cosa experimentada fuera de la cárcel. Es libertad del corazón y la mente.
Ya sea que suframos por las injusticias hechas por nosotros o contra nosotros, Jesús puede representarnos a todos. En su autoridad suprema, Él responde todo pedido de misericordia, perdón y consuelo.
Jesús, nuestro Abogado, puede convertir nuestra prisión de desesperanza, temor o remordimiento en un lugar lleno de su presencia.
Señor, quiero experimentar la libertad de tu presencia.
Aquel que murió como nuestro Sustituto vive ahora como nuestro Abogado.

¿Cuál es la ocasión?
… todo lo que Dios hace será perpetuo… (v. 14).
La Biblia en un año: Mateo 21:23-46
La alegre carita del niño de cuatro años asomaba por debajo de su suéter favorito. ¡La capucha con forma de lagarto terminaba en quijadas que parecían tragarle la cabeza! La madre quedó pasmada, ya que quería que su familia causara una buena impresión frente a los amigos que hacía mucho que no veían.
«Querido —dijo ella—, no sé si eso es apropiado para esta ocasión».
«¡Sí que lo es!», protestó alegremente el niño.
«Mmmm, ¿por qué ese suéter?», preguntó ella; a lo que él respondió: «¡Para celebrar la vida!». Y el pequeño llevó su suéter…
Ese niño ya captaba la verdad de Eclesiastés 3:12: «Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida». Eclesiastés puede parecer deprimente, y a menudo, es malinterpretado porque se escribió desde la perspectiva de un hombre, no de Dios. El rey Salomón preguntó: «¿Qué provecho tiene el que trabaja…?» (v. 9). Sin embargo, vemos atisbos de esperanza en todo el libro. Además, Salomón escribió: «también […] es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor» (v. 13).
Servimos a un Dios que nos da cosas buenas para que las disfrutemos. Todo lo que Él hace «será perpetuo» (v. 14). Cuando obedecemos sus mandatos de amor, el Señor infunde propósito, significado y gozo en nuestra vida.
Señor, ayúdame a regocijarme en tus bondades.
El Señor que te hizo desea que lo hagas el centro de tu vida.
Nuestro Pan Diario

miércoles, 15 de febrero de 2017

Mira lo que Jesús ha hecho



… abundad también en esta gracia (2 Corintios 8:7).
Lectura: Lucas 8:1-8
La Biblia en un año: Mateo 26:26-50
El niño tenía solo ocho años cuando le anunció a Guille, un amigo de sus padres: «Amo a Jesús y, algún día, quiero servirlo en otro país». Durante diez años, Guille oró por él mientras lo veía crecer. Tiempo después, cuando este joven presentó una solicitud a una organización misionera para ir a Mali, Guille le dijo: «¡Ya era hora! Cuando escuché lo que querías hacer, invertí un poco de dinero y lo he estado ahorrando para ti, esperando esta noticia emocionante». El corazón de Guille vibraba por ayudar a otros y colaborar para que la gente conociera la buena noticia de Dios.
Jesús y sus discípulos necesitaron sustento financiero mientras viajaban de un lugar a otro anunciando la buena noticia de la salvación (Lucas 8:1-3). Un grupo de mujeres que habían sido sanadas de demonios y enfermedades los sustentaban «con sus bienes» (v. 3): María Magdalena, liberada de siete demonios; Juana, esposa de un funcionario de la corte de Herodes; Susana, de quien no se sabe nada; y «otras muchas» (v. 3). Pero sí sabemos que Jesús había suplido sus necesidades espirituales. Ahora, ellas lo ayudaban a Él y a sus discípulos con recursos financieros.
Cuando consideramos lo que Jesús ha hecho por nosotros, su corazón por los demás se hace nuestro. Preguntémosle cómo desea utilizarnos.
Señor, muéstrame cómo puedo ayudar a tu obra.
Jesús lo dio todo; Él merece todo de nosotros.

Yo sé todo
Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos (v. 3).
Lectura: Salmo 139:1-18
La Biblia en un año: Mateo 26:1-25
Nuestro hijo y nuera tuvieron que ir de urgencia al hospital porque nuestro nieto tenía neumonía y bronquitis. Nos preguntaron si podíamos ir a buscar a su otro hijo, de cinco años, a la escuela y llevarlo a casa. Con mi esposa, estábamos encantados de poder hacerlo.
Cuando el pequeño subió al auto, mi esposa le preguntó: «¿Te sorprendió que nosotros viniéramos a buscarte?». A lo que él respondió: «¡No!». Cuando le preguntamos por qué no, dijo: «¡Porque yo sé todo!».
Un niño de cinco años afirma saberlo todo, pero los que somos un poco mayores sabemos que no es así. A menudo, tenemos más preguntas que respuestas. Nos preguntamos sobre los porqués y las circunstancias de la vida… olvidando muchas veces que, aunque nosotros no sepamos todo, sí conocemos al Dios que todo lo sabe.
Salmos 139:1-3 habla del conocimiento ilimitado e íntimo que nuestro Dios omnisciente tiene de nosotros. David declara: «Tú me has examinado y conocido. […]. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos». ¡Qué consolador es saber que Dios nos ama a la perfección, que es plenamente consciente de lo que enfrentamos hoy y que sabe cómo ayudarnos de la mejor manera en cada circunstancia!
Señor, gracias porque sabes todo sobre mí y lo que necesito.
Lo más importante es conocer a Dios.
Nuestro Pan Diario
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EN ESTO PENSAR
DEJA DE BUSCAR LAS BURRAS
Por. Arnold Enns
“Ven y te descubriré todo lo que está en tu corazón. Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado” 1º Samuel 9.19
Eran tiempos difíciles en Israel tal como los son hoy. Saul había recibido la encomienda de su padre de ir a buscar un par de burras que se habían perdido. En vez de encontrar burras Saul se encontró con el Profeta Samuel quien le indico de dejar de buscar las burras terrenales porque Dios quiera ponerlo en autoridad espiritual.
La urgencia de Saúl eran las burras. Lo importante era el llamado la visión que Dios quería impartir sobre Saúl. Hay cosas importantes de las cuales hay que ocuparse en estos tiempos. El Reino de Dios tiene más importancia que las burras terrenales.
Hay tantas cosas que nos quieren distraer de lo que realmente es importante. El edificio, las actividades, los programas, las finanzas, lo que otros van a pensar, la aprobación publica todas son las “burras” modernas y quieren desenfocarnos de lo importante.
Aun cuando todos estos “detalles” son importantes, y no debemos de descuidarlas, nunca pueden tomar el lugar de la presencia de Dios en nuestras vidas. Buscar el Reino de Dios y su justicia sigue siendo nuestro mandato, lo demás será añadido (Mateo 6:33).
CONCEPTO IMPORTANTE
Estamos en tiempos donde no podemos ir detrás de las cosas terrenales, es tiempo de concentrarnos en la visión espiritual que Dios tiene para nosotros, nuestra ciudad, nuestro país. La palabra de advertencia es que se puede ser el ungido de Dios, pero no ejercer el poder de Dios. Se puede tener el título, pero seguir en las “burreras”. Lo urgente no puede sobrepasar lo importante. Deja de buscar las burras!
MOTIVO DE ORACION
Haz una decisión en oración hoy de permitir que Dios ordene tu agenda para este año. Que la cosa más urgente en tu vida sea buscar Su presencia e intimidad y que Dios pueda encargarse de tus “burras” terrenales. 

Fuente: VTRH
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