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jueves, 7 de enero de 2010

Donde hay fe, Dios se mueve

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe conforme a lo que está escrito …” 2 Corintios 4:13

Hoy en día vemos diferencias en las personas para confrontar las dificultades o los problemas. Algunos aprovechan ese desafío a la fe y viven de victoria en victoria y de gloria en gloria mientras que otras personas viven una vida improductiva. Y esa diferencia no la hace Dios, la hacemos nosotros tomando la posesión de la herencia a través de la fe. Porque usted tiene una fe capaz de obtener todo lo que Dios dejó para usted. Y para ello Dios lo instruye como Padre y el Espíritu Santo viene a traer luz en la Palabra de Dios para que usted tome esa palabra y dé pasos de fe para aplicarla en su vida. Al aplicar con fe lo que Dios dice en su Palabra usted va a ir viendo cómo Dios se mueve en su vida y a través suyo de una forma poderosa. Por eso es importante que cada uno de nosotros tenga cada día el alimento de la Palabra de Dios, renueve la mente y vaya dando pasos de fe. Jamás se rinda frente a la adversidad, nunca retroceda ante los ataques del enemigo.
En el relato de los doce espías de Números 13:27-30 vemos que ellos vieron lo mismo: los gigantes. Pero a dos le inspiraron fe y a diez le inspiraron temor. Nuestra actitud frente a las circunstancias es muy importante. Al miedo lo tiene que remover de su vida, a la fe la tiene que alimentar, nutrir, cuidar, porque es una semilla plantada que tiene que llegar a dar el fruto deseado por Dios.
Usted tiene fe y la tiene que usar en la dirección correcta. Porque va a conformar una familia bendita, usted va a ser una persona que va tener lo suficiente y lo más que suficiente. Porque Dios, su Dios ha preparado un camino de conquista para su vida y es con la fe que lo alcanza, es con la fe que lo logra.
La clave de todo esto es abrazar el espíritu de fe. Cada uno de nosotros tiene el espíritu de fe. Repita: Yo tengo lo que Dios dice que tengo. Y no lo olvide. Fíjese que justamente la diferencia entre los doce espías fue esto: dos abrazaban el espíritu de fe. Y donde está la fe, Dios se manifiesta. La fe es lo que agrada a Dios. Cuando Dios ve fe, obra a su favor.
Oración: Padre gracias por el espíritu de fe que pusiste en mí. Hoy sé que yo lo tengo que abrazar y hacerlo crecer día a día. Lo haré y sé que te agradaré. En el nombre de Jesús, amén.
Pastor. Juan O. Crudo. Ministerio Cristo la Solución.

miércoles, 6 de enero de 2010

Suficiente por hoy

Léase Mateo 6.25-34
Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. - Mateo 6.34 (NVI)
EN mi patio hay un pequeño estanque que construí hace algunos años. Decidí canalizar algunos de los desagües de lluvia del tejado de nuestra casa hacia el estanque, utilizando cañerías de desague plásticas. La tubería era de 100 pies de longitud y tenía que instalarse bajo la tierra. No quería gastar el dinero para rentar una máquina para excavar, aunque el terreno estaba lleno de raíces que hacían difícil la labor. Después de excavar por una hora con un pico y una pala, comprendí que no tenía que excavar 100 pies a la misma vez. Podía excavar algunos pies cada día y, eventualmente, completaría el trabajo.
A menudo he hallado que una tarea particular parece muy grande cuando la considero en su totalidad. Sin embargo, cuando la divido en partes pequeñas y hago sólo lo que es posible hacer hoy, puedo completar la tarea a su tiempo.
Jesús nos anima a lidiar con las preocupaciones de hoy, y a confiarle a él todo lo que necesitemos en el futuro. Cuando confío en Dios, lo que primero parecía imposible, se convierte en algo más que posible. ¡Se completa!
Sr. Mike Smoot (Virginia, EUA)
Oración:
Amado Jesús, danos la fortaleza que necesitamos para hoy. Confiamos que nos des nuevas fuerzas mañana. Amén.
PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Dios me dará lo que necesito hoy, y mañana lo volverá a hacer.
OREMOS:
Por las personas que se sienten abrumadas.
Fuente: El aposento alto

martes, 5 de enero de 2010

¡Un Año de Nuevos Comienzos!

Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas …...(Deuteronomio 8:18)
Hay un principio específico en la Palabra de Dios que creo que muchos cristianos han pasado desapercibido, sin embargo, este principio es fundamental, aun fundamental para que la manifestación de las promesas y provisión de Dios ocurran en nuestras vidas. Como he experimentado en mi propio caminar con Dios, este principio abre muchas, muchas puertas y libera promesas.
Estoy hablando del principio de los Primeros Frutos. La palabra hebrea para “primicias” es bikkurim que quiere decir “una promesa por venir”, y comparte la misma raíz de la palabra, bekhor, el término que significa “primogénito”.
La festividad judía que celebra la Fiesta de las Primicias, Yom HaBikkurim, es una de las fiestas más mencionadas en la Biblia, luego de la Pascua. La Fiesta de las Primicias celebra y reconoce la mano de Dios de bendición y provisión sobre Su pueblo. La ofrenda de primicias se la ve tan temprano como en el tiempo de Caín y Abel; las primicias, o el principio de las primeras cosas, tiene que ver con dar el todo de lo primero, no sólo una parte, como el caso del diezmo.
En los días antiguos, el proceso de reunir las primicias de los granos involucraba esmerados preparativos. Cada familia entre los israelitas tenía que estar atento a los primeros brotes o granos. Una vez que los encontraban, los designaban como primeros atándoles un pedazo de hilo rojo alrededor de la rama, vástago o vid.
Cuando los granos maduraban y eran cosechados, esas primicias eran llevadas al templo y presentadas al sumo sacerdote de acuerdo con el modelo de Dios. El sacerdote aceptaba la ofrenda de cada hogar, y la levantaba como una ofrenda mecida bien por encima de su cabeza, presentándola al Dios de Israel en acción de gracias y reconocimiento de Su continua provisión y bendición. Una vez que la ofrenda de las primicias había sido hecha, la gente era libre para disfrutar el resto de la cosecha, debido a que lo primero había santificado_el_resto.
Lo esencial de los primeros frutos no estaba limitado a la vegetación. Se lo encuentra en toda la Palabra, y trata con todas las “primeras cosas”.
No te demores en presentarme las ofrendas de tus graneros y de tus lagares. Tus hijos primogénitos serán para mí. »También serán para mí tus toros y tus ovejas… (Éxodo 22:29-30 NVI)
Observe las instrucciones que Dios dio a Moisés cuando Él preparó a los israelitas para ser guiados para salir de la esclavitud en Egipto.
Todo primogénito de asno redimirás con (sustituyéndolo por) un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. (Éxodo 13:13 B. Ampl.)
Dios demanda el derecho a todo lo primero – lo primero de los granos, de todo primogénito masculino de ganado lanar y vacuno, todo primogénito macho. Todo lo primero tiene que ser dedicado a Dios por medio de Su pacto. Cada vez que algo es llamado primero, un primer fruto, una cosa dedicada, le pertenece a Dios.
Ahora, quiero dirigir su atención a la escritura clave que se encuentra en Deuteronomio 8:17-18 que yo creo que es también crucial para comprender el principio de las primicias:
Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. (Deuteronomio 8:17-18).
¿Ve? Podemos observar directamente el término “recordar” en Deuteronomio 8:18, porque todos sabemos que “recordar” quiere decir traer a memoria, estar atento a algo o retener una idea o conmemorar a alguien o algo. A menudo, la palabra hebrea traducida “recordar” quiere decir eso. Pero en este y en otros lugares, significa algo más.
En este versículo, la palabra hebrea es zakar. “Sino zakar al Señor tu Dios…” Zakar quiere decir “recordado correctamente como un macho de hombre o animal, como el más notable; marcar como reconocido como macho.”
Recién hemos leído cómo los israelitas marcaban las primicias de la cosecha. También leemos cómo Dios le mandó que dedicaran lo primero de sus rebaños y ganados, y aún a sus hijos primogénitos como una ofrenda de primicias – para recordar que fue Dios quien los guió a salir de la cautividad, que es Dios el que les da la habilidad para hacer riquezas. Ahora vemos a Dios usando la palabra zakar, la cual quiere decir marcar apropiadamente como masculino… de Dios mismo.
¿Con qué se relacionaba el proceso de marcar al primer macho nacido? Se relacionaba con el principio de las primicias. Recuerde, la raíz hebrea para primicias es bikkurim, la misma que para el término primogénito. Así que, podríamos leer esta escritura en una traducción más literal para decir:
Sino acuérdate (primicias) de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas…
Demasiado a menudo perdemos de vista la verdad de que no son nuestras habilidades las que nos dan la habilidad para prosperar y tener éxito – sino que es Dios quien nos bendice, ¡Dios es el que nos da poder!
Cuando activamos el principio de las primicias por medio de la guía de conducta prescripta por medio de la ofrenda obligatoria que Dios manda, en Éxodo 23:15-16:
La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.
También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.
—estamos reconociendo que es Dios el que nos da la habilidad para prosperar y tener éxito. En otras palabras, cuando le damos al Señor los “primeros frutos”, Él nos da la habilidad para hacer riquezas. De este modo, el principio de las primicias operando en nuestras vidas es la llave para caminar en la plenitud de las promesas de Dios.
Dios aún considera las primeras cosas como santas y dedicadas a Él, pero hoy, las primicias tienen que ver con la práctica de “guardar Lo Principal, lo principal,” ¡y Dios es lo Principal!” Primicias significa lo primero en lugar, orden y rango; el comienzo, lo importante, lo principal. Dios dice que las primeras cosas pertenecen a Él para establecer el pacto redentor con todo lo que viene después. En el modelo de Dios, cualquier cosa que es primera establece el resto. Lo primero es la raíz, de la cual el resto es determinado.
La clave es vivir de acuerdo a los patrones y principios de Dios. ¡Usted no puede rogar por la provisión y violar los principios si quiere ver la provisión de parte de Dios! Pero así como hay resultados por estar fuera del alineamiento de Dios, hay recompensas por guardar Sus patrones divinos. Seguir o alinearse a los principios y sistemas de Dios produce resultados positivos.
Entonces honre a Dios con sus primicias, creyendo por una cosecha de bendiciones en el 2010 – “¡Un Año de Nuevos Comienzos!”

lunes, 4 de enero de 2010

La resurrección (2)

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. 1 Corintios 15:42-44
El que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús. 2 Corintios 4:14
Creer en la resurrección choca a la razón humana. Aun los discípulos de Jesús, testigos de la resurrección de varias personas que oyeron la poderosa voz del Maestro, en un primer momento no entendieron su mensaje, y eso que él les había repetido que resucitaría tres días después de su muerte. Mujeres que lo habían escuchado vinieron a ocuparse de su sepultura. Pero a este testimonio de afecto le respondió una voz angelical: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:5- 6).
Los primeros discípulos empezaron por dudar, pero luego encontraron a Jesús resucitado. Después de cuarenta días vieron cómo fue alzado arriba al cielo. Luego de recibir al Espíritu Santo dieron testimonio de su resurrección.
Luego siguieron comprobando su presencia y su poder. Comprendieron que estaba vivo e intercedía por ellos. Así, entendieron lo que Jesús ya le había dicho a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26).
Creyentes, ¡esta es nuestra seguridad con respecto a la vida eterna!

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domingo, 3 de enero de 2010

La resurrección (1)

Respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Mateo 22:29
Aunque (Jesús) fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. 2 Corintios 13:4
Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre. Romanos 6:4

El que habla del más allá a menudo choca con una sonrisa escéptica, un encogimiento de hombros e incluso con esta réplica fácil: –¡Sólo creo lo que veo! Pues bien, usted tiene ojos para leer la Biblia.
En el tiempo de Jesús algunas personas negaban la resurrección e incluso la existencia del mundo espiritual.
¿Cómo les contestó Jesús? Citando el testimonio de las Escrituras y afirmando el poder ilimitado de Dios. También explicó que en el más allá hay una gran sima entre los salvados y los perdidos, de manera que es imposible pasar de un lado al otro, y desde allí tampoco se puede prevenir a los que todavía están en la tierra (Lucas 16:26-31). Sólo el testimonio de las Sagradas Escrituras puede instruirnos. Creer la Palabra de Dios nos coloca, por medio de la obra de Cristo, del lado de los salvados. No existe otra solución. Si se rehúsa creer, uno se queda con incertidumbres y tristezas. Si se cree a Dios, se disfruta de paz y esperanza por medio de la Palabra.
No es un razonamiento el que nos convencerá de la existencia de la resurrección; es una cuestión de fe. Debemos inclinarnos ante todo lo que nos supera, reconocer nuestros límites y aceptar escuchar a Dios.

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sábado, 2 de enero de 2010

Un perdón que traspasa fronteras

HAY momentos en la vida que nos hacen detener y reflexionar. Justamente esto fue lo que me ocurrió al leer una noticia acontecida en Pensilvania. Allí habitan un grupo de cristianos devotos, que llevan una vida sencilla sin el uso de autos, ni electricidad. Ellos trabajan arduamente, llevan una vida serena y tranquila. Son conocidos como el pueblo Amish.
Dicho grupo vivió un difícil episodio en el mes de octubre del 2006 cuando un hombre atacó brutalmente a unas indefensas niñas en su escuela, a las que disparó matando a cinco e hiriendo gravemente a otras seis. Un instante después se quitó la vida. Este horroroso suceso causó angustia y dolor entre los habitantes del lugar, pero no odio; el perdón de ellos fue inmediato. En forma colectiva procuraron en todo momento tenderle la mano a la familia afligida de aquel hombre que arrebató la vida de sus pequeñas.
Jesús nos dice en el Sermón del Monte: «. . .haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan. . .» (Mateo 5.44). Cuando nos confrontamos con estas experiencias violentas, ¿somos capaces de mostrar nuestra fe perdonando?
Sr. Luis A. Rico Garza (Nuevo León, México)
Oración:
Dador de la vida, ayúdanos a perdonar como somos perdonados. Por Jesús. Amén.
PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Dios nos llama a amar y a perdonar sin límites.
OREMOS:
Por naciones que necesitan la sanidad del perdón.


Fuente: www.upperroom.org/elaposentoalto

viernes, 1 de enero de 2010

¡Lo mejor está por llegar!

Señor…desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Salmo 90:1-2

Yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos. Salmo 31:14-15

Un año que acaba, otro que empieza. ¡Qué suerte!, podríamos decir. Las catástrofes y los dramas no faltaron durante el año pasado; aunque muchos nos han dejado, pudimos pasar a través de las dificultades y estamos aún aquí, ¡vivos! ¿Qué suerte? No, ¡qué gracia de parte de Dios, quien concede a unos más tiempo para reconciliarse con él y a los demás el de servirle un poco mejor!
Es muy natural estar inquietos, preguntándonos qué será del día de mañana. Sin embargo, por medio de la Biblia sabemos que si Dios nos otorga aún la vida, es porque tiene buenas cosas reservadas para nosotros. Aquel que confía en Jesucristo sabe que, ocurra lo que ocurra, su Dios y Padre estará a su lado para alentarlo, ayudarlo y consolarlo. Sabe que cada día lo acerca al momento en que Jesucristo vendrá a buscar a los suyos para llevarlos a la presencia de Dios, donde hay una felicidad ilimitada. Entonces sí, para el creyente lo mejor está por llegar.
Para aquel que aún no conoce a Jesús personalmente, empieza un nuevo año de gracia. Amigo lector, si este es su caso, si usted no tiene ninguna certeza en cuanto al porvenir, si el temor lo está dominando, entonces busque a Dios con todo su corazón, invóquele con fe en el nombre de Jesucristo, quien murió en su lugar; déjele transformar su vida. Entonces usted podrá decir con nosotros: «¡Lo mejor está por llegar!».

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