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sábado, 31 de octubre de 2009

Leyes opuestas

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”Isaías 43:1-2
Todos los días elegimos enfrentar las situaciones con miedo o con fe. Usted elige.
David, frente a Goliat, no tuvo miedo. El ejército de Saúl sí. David lo enfrentó en fe. El ejército no. David dijo: “el Señor es la fuerza de mi vida, de quien temeré”. Él estaba conectado con Dios. Adán cuando estuvo conectado con Dios, nunca se escondió. Pero sí lo hizo cuando se conectó con satanás. Es aquí, donde aparece por primera vez el miedo en la Biblia. El miedo no es natural, no procede de Dios. Cuando Adán escogió el miedo, escogió una ley que lo gobernara.
La fe y el miedo son leyes espirituales totalmente opuestas. La ley del espíritu de vida y la ley del pecado y de la muerte. ¿Bajo cuál ley se encuentra hoy usted?
Usted se conecta con Dios a través de la fe y se conecta con el diablo a través del temor. El diablo degeneró lo que existía y lo convirtió en opuestas a las cosas de Dios. El diablo no puede crear nada. Él no tiene poder creativo. Usted sí. Él es un ángel caído. Usted, un hijo de Dios.
Cuando aparece una de estas leyes en su vida, automáticamente anula a la opuesta. ¿Cuál está activa en la suya?
No tolere al miedo. El miedo tolerado es fe contaminada.
Usted conquista el temor cuando habla, actúa y conoce lo de Dios. El miedo se genera cuando desconoce las cosas de Dios.
Hoy puede elegir contaminar su fe o no, o si lo gobernará la ley del espíritu de vida o la ley del pecado y la muerte. Está en sus manos conectarse con Dios o con el diablo. Con alguno de los dos siempre estamos conectados. Así que preste atención con quién camina diariamente.
Oración: Padre no toleraré al miedo y no contaminaré mi fe. Me conecto contigo Dios mío y venceré las circunstancias. Gracias. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo.

viernes, 30 de octubre de 2009

Recibiendo malas noticias

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi” 2 Crónicas 20:1-2
¿Cómo podemos poner bajo control nuestra vida y tener victoria?
En primer lugar, no mire esto como cosa lejana, empiece de a poco y lo logrará.
Miremos lo que relatan las escrituras con respecto al rey Josafat. Él recibió una mala noticia. Una multitud de enemigos lo atacaban. Eran tantos que cada judío debería enfrentar a 10.000 enemigos. Cualquiera en su lugar se hubiera rendido. Era humanamente imposible esperar una victoria de su parte.
Pero preste atención a lo que el rey hizo porque esto lo puede ayudar.
1°- Él buscó a Dios cuando el miedo vino. El miedo viene a cualquier persona y en cualquier nivel. Cuando esto le suceda, no lo diga y no lo asuma. El enemigo trabaja para entrar en sus emociones por diferentes caminos, no tenga miedo.
2°- El rey habló. En la lengua está la vida y la muerte. Cuando usted empieza a hablar creyendo y con el conocimiento correcto, la victoria es inminente. Hable poder. No alimente al miedo. Magnifique al Señor.
De los problemas salimos confesando y magnificando a Dios.
3°- Recordó victorias del pasado. Si uno recuerda derrotas del pasado, las potencializa y las habilita para que se hagan presentes de nuevo en su vida. David recordó como peleó contra el león y el oso, y como Dios estuvo con él en esas oportunidades, por eso dijo “ahora también lo hará”
4°- Liberó la fe. Él clamo a Dios. Clame y Él lo oirá y traerá liberación.
5°- Recordó su herencia. Usted tiene un pacto y una herencia. Lo que es de Cristo, es suyo.
Lea 2 Crónicas 20:18-25. La actitud del rey hizo participar al Espíritu Santo en la batalla. No mire más las circunstancias. Magnifíquelo. Mientras ellos adoraban, los enemigos se mataban entre sí. Los judíos terminaron juntando las riquezas que sus enemigos poseían. No olvide esto, el problema de hoy puede ser grande pero Dios es más grande.
Oración: Padre no retrocederé. Tengo derecho a ser feliz. Hoy es un buen día para levantarme en victoria, confiaré en Ti bajo cualquier circunstancia. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Cuatro leyes de prosperidad

“Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra” Isaías 1:19
Dios ha creado leyes espirituales así como ha creado leyes naturales también. Si usted suelta una manzana, caerá al piso por la ley de la gravedad. Esto sucederá independientemente de que usted lo desee o no. Lo mismo ocurre con las leyes espirituales para prosperar, si usted quiere ser rico pero no aplica las leyes de la prosperidad a su vida, estas no causarán un efecto positivo para usted. Las leyes espirituales no pueden ser alteradas. Debido a esto, la sabiduría está en conocerlas y aplicarlas. Es por eso que usted verá a personas que parece que tienen un imán para el dinero, en realidad, lo que hacen es aplicar las leyes de Dios y ¡funcionan!
La primer ley es la de la recompensa (Proverbios 28:19). Su trabajo diligente traerá a su vida incremento, por el contrario, quien no tiene la determinación a esforzarse no recibirá su recompensa. (2 Tes. 3:10)
La segunda ley es la del desprendimiento (Lucas 10:17). Todo lo que usted dé volverá a su vida multiplicado. Dar es la clave para recibir un aumento. Si no hay semilla sembrada, no habrá futura cosecha.
La tercera ley es la de recibir (Hechos 3:5) Debe tener expectación de recibir. Todo agricultor que siembra, lo hace con la expectación de recibir una cosecha de vuelta. Si usted sembró debe esperar recibir. No permita que el orgullo frene su cosecha. Jesús dio y recibió. Desarrolle una mentalidad de recibir.
La cuarta ley es la de la cosecha (Gálatas 6:7) Usted recibirá multiplicado hasta 100 veces más lo que usted haya sembrado. Es por esta razón que debe ser muy cuidadoso con el tipo de semillas que elige. Porque esta ley funciona tanto para las buenas como las malas semillas. Si usted siembra en amor, siembra su tiempo y dinero, recibirá en abundancia de lo mismo de parte de Dios. ¡Él mismo se encargará que los hombres le den esta cosecha en su regazo!
La prosperidad no es cuestión de suerte, es consecuencia de su accionar sabio en las leyes de Dios.
Oración: Padre, dame la sabiduría para moverme correctamente en tus leyes. Tú me amas y deseas bendecidme, yo deseo ser obediente a Ti y ser parte de los que extienden tu reino apoyando con finanzas. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Jesús nos libera para hacer el bien (8)

Y el Dios de paz… os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Hebreos 13:20-21

La libertad cristiana que Dios quiere para nosotros radica en el hecho de querer y de hacer el bien. El creyente recibe esta libertad en su vida por la gracia de Dios que actúa en él. “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Filipenses 2:13).
Hay un vínculo misterioso e íntimo entre la gracia de Dios y la libertad del creyente. La gracia produce en nosotros esta libertad, y nosotros la vivimos por la fe y por la acción del Espíritu Santo.
Al escribir a los filipenses, el apóstol Pablo presenta otro aspecto de cómo hacer el bien: “… todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Filipenses 4:8-9). A los efesios escribe: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (Efesios 4:28). A los gálatas el apóstol Pablo enseña: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:9-10).
(La serie «Libre en Cristo» continuará el próximo martes).


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Fuente:© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

martes, 27 de octubre de 2009

La libertad cristiana (7)

Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36
Detrás de la palabra libertad cada uno ve su propio problema: escapar de tal apremio impuesto por superiores jerárquicos, los horarios, los requisitos administrativos, etc. De hecho, podemos ser liberados de todos esos problemas y no ser realmente libres, porque la libertad en el sentido más profundo se refiere a la vida interior. En su esencia, la libertad es ser libre para vivir la mejor vida, es decir, aquella que Dios quiere para nosotros.
En este sentido, somos realmente libres sólo cuando Dios nos ha dado una vida nueva que tiene por gozo el hacer Su voluntad. Esta libertad está unida a la obediencia a la Palabra de Dios y a la comunión con Cristo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32).
Jesús nos dio el más grande ejemplo de tal vida. Eligió constante y libremente obedecer a su Padre; en esto encontraba un gozo profundo. Era “manso y humilde de corazón”, a pesar de la hostilidad, la injusticia y la humillación. Su libertad se manifestó hasta el sacrificio de sí mismo.
La verdadera libertad cristiana se expresa:
en nosotros por la capacidad dada por Dios para hacer el bien;
hacia Dios, a quien conocemos como nuestro Padre, y hacia Jesús, a quien conocemos como nuestro Señor;
en el servicio a nuestro prójimo.
¡Y todo esto gracias al Espíritu Santo que nos conduce en este nuevo camino!
(La serie «Libre en Cristo» continuará mañana).


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Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

lunes, 26 de octubre de 2009

Sabiduría y Revelación

“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino… Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra.”
Proverbios 3:13-14,16
Si hay algo a lo que usted se debe abocar en la vida es a adquirir sabiduría e inteligencia. Ellas lo librarán de cometer múltiples errores que conducen a la destrucción y lo llevarán por el camino del éxito, en la plena voluntad de Dios.
La sabiduría es distinta de la inteligencia. La sabiduría es saber aplicar el conocimiento que uno tiene y la inteligencia es saber cómo y por qué ocurren las cosas. Ambos vienen de Dios. (Prov.2:6).
Dios le ha dado la razón y los cinco sentidos para que usted pueda reunir información y obtener conocimiento. La ciencia ha logrado grandes avances utilizándolos, pero hay un nivel de conocimiento mayor al que sólo se puede acceder siendo hijo de Dios, habiendo nacido de nuevo, y ese nivel es el de la revelación. Es superior a la razón y otorga conocimientos ilimitados. 1 Corintios 2:9 lo expresa claramente: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” Es en el espíritu donde usted recibirá este conocimiento y sabrá lo que Dios le ha concedido. Aprovéchelo, porque la solución a sus problemas no está en una cantidad de dinero, un trabajo nuevo o un remedio que quitará su dolor. La solución a sus problemas está en una palabra revelada a su espíritu. Sus problemas vinieron por falta de sabiduría y entendimiento, por lo tanto, debe atacar la fuente de ellos y erradicarlos con la sabiduría de Dios para que no vuelvan a manifestarse.
Busque diligentemente adquirir inteligencia y pídale a Dios revelación y sabiduría. Son más preciosas que todo el oro que existe en el mundo. Traerán a su vida largura de días, riquezas y honra.
Oración: Padre, dame espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Jesús. Alumbra los ojos de mi entendimiento para que conozca cuál es la esperanza a la que me has llamado y las riquezas de la gloria de tu herencia, y pueda conocer la supereminente grandeza de tu poder para conmigo (Efesios 1:17). En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev.Juan O. Crudo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Todo puede cambiar

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?” Mateo 6:31

Debemos esforzarnos por entrar al reposo de Dios, un lugar lleno de paz, de confianza y de gozo en medio de cualquier tentación. Únicamente en Su reposo podemos fluir en la habilidad sobrenatural de Dios.
Si nosotros estamos preocupados es porque no estamos en Su reposo. En el versículo 25, la Palabra dice que no nos preocupemos por la vida, qué vamos a comer, o qué vamos a beber, o qué vamos a vestir; porque la vida es mucho más que esas cosas. El versículo 27 amplía “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” En otras palabras, lo que está diciendo Jesús es que la preocupación en estas cosas no ha de mejorar nada, ni cambiará la situación para mejor. Sí, la cambiará para peor. Los versículos del 28 al 30 dicen: “Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”Poca fe es preocuparse por las cosas que se ven, en lugar de tener la confianza en que Dios tendrá un cuidado amoroso de nosotros. Dios cuidará de usted, entonces, no tiene que moverse por lo que ve. Las cosas que se ven son temporales, (2 Corintios 4:18) quiere decir que están sujetas a cambios. La situación que usted está tratando está sujeta a cambio. Si confía en Dios en el tiempo de la espera, Él hará lo mejor y le dará la más grande bendición. Pero confié en Dios, no en su propio entendimiento. No se preocupe, Dios sabe cómo hacerlo y lo hará. Todo va a cambiar.
Oración: Padre, gracias por cada promesa de tu Palabra. Yo confió plenamente en ellas y estoy seguro que mi situación va a cambiar para mejor. En el Nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo. Pastor del Ministerio Cristo la solucion