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domingo, 17 de octubre de 2010

¿Es usted un fiel administrador?

“15 Y acumuló el rey plata y oro en Jerusalén como piedras, y cedro como cabrahígos de la Sefela en abundancia.” 2º Crónicas 1:15
Usted que tiene el espíritu de Dios y camina en esta tierra entrenado para reinar, es como David, le vamos a dejar a la siguiente generación prosperidad. No para que la malgasten y vivan en lujo, sino para que con propósito divino cumplan la misión de predicar el evangelio, de formar a la gente con mentalidad de acuerdo a la mente de Dios y que en el nombre del Señor por el poder el Espíritu Santo establezcan el reino de Dios en esta tierra. Sus hijos van a vivir en algo mayor.
David, como no puedo edificar el templo, le dijo a su hijo: “Dios me dijo: que por toda la sangre que derramé y todo lo que hice el templo lo iba a edificar un hijo mío”. O sea, ese era su hijo Salomón. Entonces él mismo dio una ofrenda multimillonaria para que se edifique el templo, dejó la provisión para ello.
Así como piedras, Salomón tenía oro. Como David, de lo recibido en su mano tiene que sembrar para ver una cosecha que perdure por generaciones. Hay sabiduría en la palabra de Dios.
Usted conoce que el poder de Dios es sobrenatural, pero no se olvide que es Dios el que hace e interviene. Ahora usted tiene que desarrollar su parte también y es aplicar la sabiduría de Dios siendo un administrador fiel.
Abraham, tenía un sirviente que se llamaba Eliezer, el damaceno, y ese sirviente hizo todas las cosas como si el fuera el dueño, pero siempre para Abraham. Es un muy buen ejemplo de administrador fiel. Hasta le fue encomendado buscarle una esposa a Isaac. Si usted estudia la vida de Eliezer va a ver todas las virtudes que tenía como administrador.
Otro administrador fiel, fue José. Donde él estuvo, la administración era buena, prosperaba en todo dice la palabra porque Dios estaba con él. Pero era administrador, no era que hacía las cosas de cualquier manera. Esos que hacen las cosas de cualquier manera Dios no lo bendicen porque de la palabra que reciben no aplican nada.
Dios es bueno y es grande su misericordia, pero ¿usted seguirá siendo infiel y negligente? La fidelidad de Dios no tiene nada que ver con esto. Usted tiene la responsabilidad de administrar bien lo que llega a su mano. Si no administra bien, Dios podrá ser fiel pero a usted las cosas no le van a funcionar bien. Y nada tendrá que ver Dios con eso. Porque Dios cuenta con que usted aliñe su mente, su pensamiento y su voluntad a su divina voluntad, porque eso le garantiza el progreso y la prosperidad.
José donde se paraba era una bendición. Estuvo en la casa de Potifar y le administraba todo. El dueño le dio todo a él porque lo hacía de una manera excelente y todo lo que hacía prosperaba. Y en ese lugar por una mentira, fue a parar a una cárcel en donde le pusieron en su mano hasta las llaves de la puerta para que administrara la cárcel y todo en la cárcel prosperaba. Alguien que lo vio le contó al faraón la habilidad sobrenatural que tenia que le había dado Dios y ahí se le abrió la puerta en el imperio y así administro las finanzas de todo el mundo. Pero lo importante acá es que él empezó poniéndose solamente una túnica de colores en la casa de su padre, siendo diferente a todos los que vivían ahí.
Usted es diferente también porque Dios lo ha hecho príncipe para Dios y va a reinar en todas las áreas de la vida. Sea fiel en lo que entiende y practíquelo. Verá la gloria de Dios.
Oración: Padre, yo soy diferente porque soy tu hijo. Recibo la sabiduría de lo alto y quiero serte fiel. Todo lo que venga a mi mano será bien administrado y prosperará como en la vida de José. Lo creo y lo veré, en el nombre de Jesús, amén.

sábado, 16 de octubre de 2010

Segunda respuesta de Dios a Habacuc

Por. Wenceslao Calvo, España*
La difícil cuestión que el profeta Habacuc le planteó a Dios sobre la contradicción entre su naturaleza y sus métodos, que aparentemente es insoluble, va a tener respuesta por parte de Dios. Pero antes de nada es digna de tener en cuenta la actitud del profeta que, además de preguntar, espera. De no haber habido esa espera no habría habido respuesta. Por esto muchos se quedan a oscuras, porque no están dispuestos a esperar. La respuesta es doble; en primer lugar determinando la actitud que ha de tener quien quiera ser reputado como justo y por tanto salir a flote en esa situación de naufragio generalizado y en segundo lugar manifestando que su justicia va a ejecutarse no solo sobre la nación de Habacuc, sino también sobre el instrumento que castigará a esa nación, lo cual quiere decir que Dios no es cómplice de la maldad, aunque la use.
Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo, siendo él viejo y su mujer también vieja y estéril, seguramente eso provocó en el primer momento una reacción de perplejidad por su parte, porque ¿cómo era posible reconciliar la promesa con los medios para realizarla? La promesa era magnífica: ´Cuenta la estrellas, si las puedes contar… Así será tu descendencia.´(1), pero los medios eran la negación de la promesa. Muchos, de haber estado en el lugar de Abraham, hubieran tomado la promesa como una burla o una bella historieta para embaucar a ingenuos. Y desde luego, procesando los datos con el entendimiento, no les hubiera faltado razón, pues la evidencia contradecía la magnificencia. Sin embargo, la respuesta de Abraham fue: No lo entiendo, pero lo creo. De esta manera, su fe venció la perplejidad que le producía compaginar el poder de Dios con la impotencia humana, es decir, la falta de armonía entre fines y medios en el plan de Dios. Porque si cualquiera de nosotros hubiera estado en el lugar de Dios, seguramente habría escogido una pareja joven, fértil y sana, para de esa manera iniciar un propósito tan grande, estando los medios a la altura del propósito.
A un nivel inferior es así también: Cualquier ganadero sensato y que pretenda sacar una buena raza, escoge cuidadosamente los ejemplares, pues de ellos depende la calidad y cantidad de la descendencia. Sin embargo, Dios escoge lo que no es viable para hacer de ello su plan maestro. Y así se lo hace saber al interesado, quien, a su vez, dejando a un lado su entendimiento, le da el crédito a Dios. Esa confianza que le otorga a Dios le valdrá la imputación de justicia(2). De manera similar, Dios le pide a Habacuc que tenga la misma actitud que tuvo Abraham. Es decir, hay cuestiones en las que nuestra mente se ve desbordada al no poder ubicar las piezas en su lugar, pero Dios no dice que el justo por su entendimiento vivirá, sino que ´por su fe vivirá´(3). Eso no significa que tenemos que rechazar el entendimiento y adoptar el fideísmo o la ´fe del carbonero´ como guía maestra en nuestra vida, pues si lo hacemos corremos grave peligro de ser víctimas de toda clase de supersticiones y engaños. Pero una vez dicho eso es necesario agregar que nuestro entendimiento tiene graves limitaciones y deficiencias y una de ellas tiene que ver con su capacidad para abarcar y armonizar los métodos y propósitos de Dios. Por eso lo que él le pide a Habacuc, y por extensión a cada uno de nosotros, es que a pesar de no entenderlos, le creamos. En esa fe en Dios, que se sobrepone al razonamiento, está el fundamento de la salvación, ya que quiere decir que le damos la confianza a Dios, como hizo Abraham, en lugar de dársela a nuestra razón.
Después de todo es algo que hacemos continuamente en la vida, aunque en otras esferas. La confianza (fe) es el punto de partida para el funcionamiento en muchas relaciones y negocios. El niño ha de confiar en sus padres, aunque no entienda, porque no puede, sus porqués ni sus métodos o propósitos. Continuamente se nos dice que tengamos confianza en la estabilidad de los sistemas financieros o del mercado, aunque la inmensa mayoría de los mortales no tenemos ni idea de cómo funcionan los entresijos de esas cosas. También se nos pide que otorguemos nuestra confianza a tal o cual candidato que se presenta a unas elecciones, si bien lo que sabemos de él o de ella en el terreno personal o familiar es nada. Cerrar negocios, firmar contratos, hacer transacciones legales de cierto calado son cosas que requieren que haya buena fe (término empleado constantemente en los documentos legales y notariales) por ambas partes, la cual se da por supuesta a priori. La otra respuesta que Dios le da a Habacuc es que aunque ha levantado a los caldeos y los va a usar como instrumento de juicio, eso no significa que él sea cómplice de sus maldades, de la misma manera que usó a Judas, Pilato o Caifás para que su plan fuera cumplido, sin que eso quiera decir que es autor o colaborador de la maldad que esos personajes cometieron. Pues aunque ellos querían lo mismo que Dios quería, la muerte de Jesús, es evidente que los motivos y propósitos eran totalmente diferentes. La misma coincidencia y diferencia que existe entre los caldeos y Dios en cuanto a la nación de Habacuc.
En el caso de los caldeos su maldad será visitada a su debido tiempo, lo cual está expresado en los cinco ayes del capítulo 2. Son ayes en los que se enumeran sus pecados, de los cuales cuatro son contra sus semejantes: robo, codicia, violencia y ultraje. Es decir, son violaciones de los principios más elementales del respeto debido a la dignidad humana. El quinto tiene que ver con la falsa religión de los caldeos. Así pues, Dios no dejará impune a los que en un momento dado se sirvió de ellos. El establecimiento de la justicia, al castigar lo perverso y castigar a lo perverso que castigó lo perverso, pareciera ser una obra suficientemente grande. Sin embargo, si solo fuera así quedarían otros atributos divinos sin manifestarse. Por eso el propósito último de Dios es más grande que el juicio…

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1) Génesis 15:5
2) Génesis 15:6
3) Habacuc 2:4

*Wenceslao Calvo es conferenciante, predicador y pastor en una iglesia de Madrid

Fuente: © W. Calvo, ProtestanteDigital.com (España, 2010)

viernes, 15 de octubre de 2010

Dios ¿cómplice del mal? (Habacuc)




Por. Wenceslao Calvo, España*
Que Dios permita la existencia del mal es una de las grandes dificultades con la que nos encontramos al tratar de defender su existencia, poder y justicia. Porque la disyuntiva que se plantea es que si Dios existe y es justo y poderoso, pero al mismo tiempo también el mal existe, es que o él no es totalmente poderoso, ya que no acaba con el mal, o no es totalmente justo, ya que ¿cómo puede alguien justo soportar que la maldad siga imperando?
Claro que la conclusión pudiera ser que en verdad no es que no sea ni poderoso ni justo, sino que ni siquiera exista y que se trate solo de una palabra hueca, Dios, que los hombres nos hemos inventado.
Esta coexistencia del bien, que es Dios en su grado supremo, con el mal en el mundo es lo que va a suscitar una y otra vez interrogantes incluso en los corazones de personas temerosas de Dios, estando la Biblia salpicada aquí y allá de estos casos. Ya vimos que Habacuc fue uno de ellos, cuando a bocajarro le hace a Dios, nada más comenzar su libro, las dos preguntas clásicas: ¿Hasta cuándo? y ¿Por qué?
Pero cuando Dios le contesta, la respuesta, lejos de apaciguar la inquietud de Habacuc, lo que hace es provocar otra inquietud más profunda aún, que surge al querer armonizar lo que él sabe sobre Dios y lo que éste se propone hacer. Y aquí es donde nace la perplejidad de Habacuc.
Por un lado, él sabe algunas cosas fundamentales que son inamovibles, porque son propias del ser de Dios. En un solo versículo(1) tenemos concentrada toda una profunda lección de conocimiento de Dios. Es todo un tratado teológico, pero no en el sentido especulativo ni académico, sino en el sentido verdadero que la palabra teología tiene: la ciencia de Dios.
Entre las verdades fundamentales que Habacuc sabe están las siguientes: Una es que Dios es eterno, porque existe desde el principio; otra es su nombre, YHWH, que hace referencia a la igualdad plena entre su identidad y su existencia (Yo soy [identidad] el que soy [existencia]), una igualdad que solo él posee. O lo que es lo mismo, una igualdad entre esencia (naturaleza o atributos) y existencia, lo que supone que él es el ser perfecto, sin nada añadido, circunstancial o accidental. Lo llama también Dios mío, significando que no se trata de un ente abstracto, como el Absoluto de los filósofos, sino que es un ser personal, con el cual es posible tener una relación personal. Otra cosa que proclama Habacuc es su santidad, por la cual está exaltado por encima de todo lo demás, también en el plano moral. Igualmente Habacuc sabe que él es fiel a sus promesas, de ahí el ´No moriremos´; sea lo que sea lo que tenga que pasar, una cosa es evidente: Nuestra continuidad como nación está ligada indisolublemente a la palabra que Dios ha empeñado, la cual no puede fallar, porque si falla es Dios quien falla. A la vez el profeta proclama la justicia y la soberanía de Dios. Justicia, porque para eso ha levantado un instrumento al que va a usar para ejecutarla; soberanía, porque una nación tan imponente debe su surgimiento y avance no a su propia capacidad, sino a que Dios mismo está interviniendo para que así sea. Luego los asuntos de las naciones no le vienen grandes, ni le son ajenos; al contrario, él es quien en realidad mueve los hilos y está al mando de la nave, sin que por eso el libre albedrío humano sea obstaculizado. Finalmente, el profeta emplea un nombre para referirse a Dios, Roca, lo cual indica su inmutabilidad esencial, esto es, que Dios no es inconstante ni fluctúa, como pasa con las criaturas. Si Dios es Roca, todos sus atributos son estables y firmes. Todo esto, nada más y nada menos, es lo que Habacuc conoce sobre Dios. Se trata de toda una confesión, verdadera y ortodoxa.
Sin embargo, por otro lado, y junto a lo que Dios es, está lo que se ha propuesto hacer, que es usar a los caldeos como instrumento de juicio para castigar los pecados de la nación. Y aquí es donde surge la discrepancia entre lo que Dios es y los medios que va a emplear para hacerlo, discrepancia que está expresada en la declaración(2) que viene inmediatamente a continuación de la confesión de fe que Habacuc ha hecho y que se puede resumir en las siguientes palabras: Si eres santo y limpio ¿por qué usas lo perverso para castigar lo perverso?
Hay algo aquí, dice Habacuc, que no acabo de comprender: la contradicción entre tu naturaleza y los medios que vas a emplear para llevar a cabo tus planes. En efecto, si la solución que propone Dios para acabar con el mal viene por medio de lo malo ¿no hace eso a Dios cómplice del mal? ¿No niega eso su santidad? Es más, aunque la nación de Habacuc es radicalmente perversa, en su estimación los caldeos lo son todavía más, hasta el punto de que aquélla sale justa si se la compara con éstos; por lo tanto ¿cómo es posible que Dios castigue a los menos culpables mediante los más culpables?
Esta es la perplejidad en la que Habacuc ha quedado sumido al saber lo que Dios se ha propuesto hacer. Al llegar a este punto es posible que muchos abandonaran todo intento de lograr entender a Dios y simplemente optaran por lo que parece más fácil: impugnarlo o negarlo sin más. Pero Habacuc va a hacer algo diferente: Esperar a que Dios responda a su perplejidad y dé una solución a la contradicción que le ha planteado sobre su naturaleza y sus métodos. Mientras que otros tirarían ´por la calle de en medio´ y simplemente se desentenderían de Dios, al que no pueden comprender, Habacuc tomará la determinación de velar ´para ver lo que se me dirá´(3).
Toda una lección para nosotros, que podemos estar sumidos también en una perplejidad parecida a la suya…

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1) Habacuc 1:12
2) Habacuc 1:13
3) Habacuc 2:1

*Wenceslao Calvo es conferenciante, predicador y pastor en una iglesia de Madrid

Fuente: © W. Calvo, ProtestanteDigital.com (España, 2010)

jueves, 14 de octubre de 2010

Dios quiere que usted prospere

“2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 3 Juan 2
Dios le dejó principios, le dio sabiduría y unción para que prospere. No importa como le fue hasta el día de hoy. Párese para moverse con el Señor en otra dimensión de vida y sepa que sus manos nunca más estarán vacías, siempre de parte del cielo habrá bendición de Dios para su vida.
Si su alma prospera todo prospera, la clave está en que su mente se alinee a la mente de Dios. Si el deseo de Dios es que prospere en todo, basado en la prosperidad de su alma, tiene que hacer que su alma prospere con Dios y que a través de eso vea la buena salud y toda la bendición en todas las áreas de su vida.
Si estudia la palabra, la misma palabra le dará sabiduría de Dios para su vida y si aplica sus principios, Dios le dará una mayor prosperidad. Porque está recibiendo su palabra, le está dando prioridad poniendo cada cosa en su lugar y poniendo sus prioridades en orden.
Dios siempre tiene que ser el primero. En todo labio de cualquier tipo de creyente va a escuchar que siempre Dios está primero, el tema es el corazón. Tiene que permitir que el Espíritu de Dios se vaya revelando, la Palabra de Dios vaya iluminando y renovando su mente. Porque si su mente prospera, su alma prospera y todas las cosas van a prosperar en su vida.
No acepte en su mente cualquier idea de miseria, pobreza, escasez para su vida como que eso es el deseo de Dios. Dios no tiene eso preparado para su vida, no lo acepte en su mente.
Si usted lo acepta entonces su mente no está prosperando. Teniendo barreras o limitaciones, usted está impidiendo la manifestación de lo espiritual y de lo sobrenatural. Tiene que ordenar las cosas desde lo sobrenatural y espiritual estudiando la Palabra de Dios.
Recuerde: Si su mente se renueva, su alma prospera y todo prospera. Su alma no prosperará con ninguna otra cosa fuera de la Palabra de Dios. No lo olvide porque el enemigo vendrá con mentiras y cosas que querrán sacarlo de la Verdad de Dios y de su propósito. Por eso manténgase firme y renovando su mente cada día. Todo analícelo a la luz de la Palabra y descarte todo aquello que no venga de Dios.
Porque la voluntad de Dios es que usted prospere primeramente en su alma para que esa prosperidad pueda ser transferida a cada área de su vida. Su espíritu, su cuerpo, sus finanzas, su trabajo, el fruto de sus manos, el fruto de su vientre, todo lo que haga.
Oración: Padre, hoy declaro que la prosperidad comienza a manifestarse en mi alma. Renovaré mi mente con tu Palabra cada día y no permitiré ninguna idea o cosa que venga del reino de las tinieblas para confundirme. Sé que tu voluntad es que yo prospere y no me alejaré de ello. Mi alma prosperará y todo prosperará en mi vida. Lo creo y lo recibo, en el nombre de Jesús, amén.
Fuente: Cristo la solución, Argentina.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Palabras proféticas

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” Jeremías 1:4-5
Las palabras tienen poder. Poder para levantar y poder para derribar. Y cada uno de nosotros es responsable de ese poder. Cada uno de nosotros puede elegir qué hablar. Como hijos de Dios estamos llamados a hablar bendición, palabras que despierten el potencial y los sueños en las personas y sobre todo, los sueños en la vida de nuestros hijos.
Como padres podemos amar mucho a nuestros hijos pero estar diciéndoles palabras que los frenan. Esto no debe ser así. Palabras negativas tales como: “Siempre el mismo torpe”, “no haces nada bien”, “¡Qué tonto eres!” y otras similares, frenan el potencial de nuestros hijos; sino recuerde, seguramente en algún momento le sucedió a usted mismo como niño, sus padres o algún maestro le dijeron algo que lo hirió, que lo avergonzó y usted retrocedió. Gloria a Dios que ahora está en Sus caminos y se ha limpiado de todo concepto equivocado. Hoy Dios le dice que usted es su tesoro escogido, que lo ha llamado desde el vientre de su madre con un propósito y que usted lo logrará unido a Él. Ahora, lo mismo que está recibiendo de su padre celestial, déselo a sus hijos naturales y espirituales. No los maldiga hablando cosas negativas sobre ellos. Dios lo hace responsable de lo que usted habla. (Mateo 12:36-37)
Sus hijos deben sentir en usted el amor de Dios y su aprobación.
Siembre palabras de fe, de esperanza, de sueños, palabras que liberen su potencial, valorícelos y ayúdelos a alcanzar el propósito por el cual Dios los hizo nacer.
Puede hacerlo, como padre usted tiene la unción y la sabiduría de Dios para llevar esta hermosa tarea a cabo.
Oración: Padre, gracias por la vida de mis hijos. Los bendigo en tu nombre, ayúdame a guiarlos en el propósito que Tú tienes para ellos, ayúdame a instruirlos en tus caminos para ser poderosos en tu reino. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, Argentina.

martes, 12 de octubre de 2010

Dios será enemigo de sus enemigos

“22 Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” Éxodo 23:22
Otra bendición que Dios ha puesto disponible para usted es que será enemigos de sus enemigos. Todo lo que venga en contra suyo viene en contra de Dios. Usted es un creyente del nuevo pacto, un hijo de Dios. La palabra de Dios dice: que cuando Saulo tuvo el encuentro con Jesús y cayó al piso quedando ciego, Jesús le dijo: ¿Saulo porque me persigues? Es que al hacerlo en contra de un creyente lo estaba haciendo en contra de Jesús. Cuando alguien está haciendo algo en contra de su vida lo está haciendo en contra de Dios, y va a tener problemas. Tampoco le conviene andar peleando, si Dios le dio una promesa, él lo va a arreglar.
Es peor tenerlo de enemigo a Dios, hasta es más fácil tenerlo al diablo de enemigo porque ya está vencido y derrotado. Pero ponerse de enemigo a Dios es un problema serio.
Fíjese que esta bendición se manifestará cuando usted oiga la voz de Dios y haga todo lo que él le manda.
Si en su vida hay alguien que le hace la contra, está obrando en su contra, habla mal de usted o cualquier otra cosa que manifiesta que es un enemigo suyo, no haga nada al respecto. Usted no está luchando con alguien físicamente o verbalmente. La palabra dice claramente que la lucha no es con carne o sangre, es espiritual. Entonces no gaste su energía detrás de alguien que lo único que está manifestando es que es enemigo de Dios. Ponga delante de Dios su causa y él obrará.
Él es enemigo de sus enemigos y afligirá a los que lo afligieren.
Al estudiar las fiestas del Antiguo Testamento, no nos estamos volviendo judaizantes, simplemente estamos tomando verdades que están escondidas en la palabra de Dios para que sean aplicadas en el creyente del nuevo pacto en forma completa a través de Cristo y del templo de Espíritu Santo que es usted. Por eso vemos en este pasaje de Éxodo, que pertenece al Antiguo Pacto que hay bendiciones que se cumplen hoy en nuestras vidas a través de Cristo.
Todo lo que podamos ver en sombra en el antiguo pacto tenemos que verlo revelado en el nuevo pacto, sino nos volvemos en religiosos judaizantes que dejamos de lado la gracia de Dios para vivir en las obras y en la carne.
Usted es un creyente que tiene que poner en práctica los que Dios le enseña y Dios está obligado a traer las manifestaciones que él prometió. Dios será fiel en cumplir la palabra no sólo sobre su vida, sino sobre los hijos de sus hijos. Si no tiene una herencia física, tiene una herencia espiritual que tiene que ver trasferida y multiplicada de una manera poderosa.
Oración: Padre, gracias porque tu palabra es la misma ayer, hoy y por los siglos. Puedo encontrar en ella todo lo que preparaste para mi vida y para mis generaciones. Gracias porque me aseguras que serás enemigo de mis enemigos si oigo y hago conforme a tu Voluntad. Lo haré, en el nombre de Jesús, amén.

lunes, 11 de octubre de 2010

"Visión"

Es evidente que si como discípulos de Jesús soñamos con ver realizado su sueño de que la mayor cantidad de hombres y mujeres de todas las naciones se unan para reconocerlo como Señor y Salvador necesitamos visión. No hablo de “bajar la visión” porque entre los terrestres todos estamos al mismo nivel. Aquí nadie le puede bajar nada a nadie, solo podemos compartir lo que encontramos con humildad si es que no nos creemos mas que los demás o mas “inspirados” que el resto. Hablo de tener visión, de compartirla y de decidirnos a instrumentarla en cada área de nuestra vida cristiana y ministerial.
Desde un simple cristiano que “ve” que puede ser de ayuda en su barrio, que “ve” las personas con necesidad espiritual que lo rodean, que “ve” que puede ser instrumento de Dios para orar, ofrendar y sostener misioneros, que “ve” que puede capacitarse mas para ser mas útil, que “ve” que Dios quiere mas de el y no solo lo que esta haciendo, que “ve” que Dios lo llama a mas devoción, a mas compromiso, a mas coraje, a arriesgarse mas . Todos estos son elementos que muestran como un cristiano simple puede ser alguien “ciego” o con “visión”.
Un Líder de célula también desarrolla su “visión” (Ver lo que podría ser) cuando “ve” que su ejemplo para los miembros de su grupo debería ser mas practico, cuando “ve” que si el hace el trabajo de evangelismo y discipulado personal cada semana podría multiplicarse si solo lleva a alguien del grupo con el, cuando “ve” que su grupo debe definir acciones hacia el prójimo y rendir cuentas de cómo las realiza porque eso solo es obediencia seria, compromiso con el cuerpo y con Jesús o cuando “ve” que si sus vidas no se reenfocan en amar a Dios y a las personas pasara otro año sin que su grupo crezca.
El pastor desarrolla su visión cuando “ve” que necesita de una idea de trabajo clara, cuando “ve” que son necesarios objetivos concretos, cuando “ve” que cuanto antes implemente procesos de alcance y cuidado de las personas en forma simple su iglesia empezara a crecer, cuando “ve” que su ejemplo vivo de lo que esta predicando es imprescindible porque esta sociedad pide a gritos pastores que como Jesús caminen las calles para ponerse al lado de la gente y bendecirlas y así señalarle con su ejemplo el camino a sus miembros. Cuando “ve” que si no invierte tiempo, esfuerzo y dinero en capacitar a sus lideres ellos no crecerán. Cuando “ve” que su iglesia no es el espacio para montar “su reino personal” sino es el canal de Dios para “plantar nuevas iglesias” y “enviar misioneros a las naciones” y por lo tanto desafía, hace planes, invierte y los concreta para que estas ideas dejen de ser planes y se vuelvan realidades.
Y los lideres denominacionales, ministeriales y personas con poder económico desarrollan su visión cuando “ven” que lo que tienen en sus manos es para mucho mas que para sentirse satisfechos, cuando “ven” que solo les falta reunirse y tomar decisiones para que muchas cosas sucedan, cuando “ven” que ese ministerio o capacidad económica no son un “fin” sino un “medio para” y están dispuestos a sacrificarlo, a jugarlo, a arriesgarlo por el intento de hacer algo mayor por el reino de Dios. Cuando “ven” que esa capacidad que Dios les dio se debe traducir en proyectos concretos que afecten el reino de Dios. Es el tiempo de cristianos simples, lideres de célula, pastores, lideres ministeriales y hombres con poder económico que se animen a “ver“. Abrí tus ojos.

Tito Robert
Ministerio Crecer
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