¡Vos podes ayudarnos!

---

Translate


martes, 16 de febrero de 2010

Hay que tener paciencia para enfrentar los contratiempos

“He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” Santiago 5:11
Hay algunas personas que dicen: “Ojalá, Dios lo oiga” cuando uno le habla palabras de fe y de bendición para su futuro. Eso en lugar de acelerar el plan de Dios, lo retrasa más todavía. De alguna manera, está diciendo que no creen lo que Dios dice y encima terminan la frase diciendo: “pero si viene, que venga”. No creen, pero piensan que aunque sea de rebote les puede llegar. Esa no es la actitud que hay que tener para desarrollar el plan de Dios.
Fíjese en la vida de Job, un hombre que tuvo un ataque tras otro y pérdidas tremendas. Piense un momento ¿Qué hubiera hecho usted en su lugar? Porque muchos culpan a Dios o a otras personas en esos momentos. Pero ¿Qué nos dice la Palabra? Que los que oímos de la paciencia de Job, tenemos que aprender, tenemos que ver que mayores problemas no le pudieron haber venido. Detrás de esos contratiempos se retrasaba la sanidad del cuerpo, la bendición en la familia, la prosperidad de su vida, pero en ningún área se rindió. Job venció todos los contratiempos y cuando finalizó ese tiempo fue doblemente más bendecido que antes. Los estudiosos de la Biblia dicen que ese lapso de sufrimiento que pasó no superó el año. Después de eso comenzó a recibir tantas más bendiciones que las que había tenido en toda su vida. Esto fue así porque fue paciente, no se resignó. Se enfocó en Dios y tuvo confianza, y dijo: “Yo sé que mi redentor vive, y aunque mi piel esté deshecha, yo sé que veré a Dios.”
Él nos da la bendición de enseñarnos cuál debe ser la actitud frente a los contratiempos y los retrasos de los resultados que esperamos, ¡hay que ser paciente! Y la paciencia es un poder espiritual que está dentro de su vida que hay que descubrirlo y hacerlo fluir. La paciencia se necesita para hacer que el sueño de Dios se manifieste, para que el propósito de Dios se extienda en su vida, familia, economía, y para poder ver completado el plan de Dios sobre la tierra. Ese plan será completado a través de cada uno de sus hijos. Dios no lo hizo nacer para sufrir, lo hizo nacer para que sea el instrumento de Dios sobre la tierra. ¡Hágalo realidad!
Oración: Padre, hoy me declaro tu instrumento. Comenzaré a correr la carrera con paciencia y no me rendiré ante ningún contratiempo que pueda aparecer en mi camino. Alcanzaré la meta con victoria. Lo creo y lo veré. En el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O Crudo, pastor del Ministerio Cristo la solución, Argentina.

lunes, 15 de febrero de 2010

El próximo año va a ser mejor

Zacarías: 2:1-4 "Alcé la vista ¡y vi ante mí un hombre que tenía en la mano un cordel de medir! Le pregunté: ¿A dónde vas? Y él me respondió: Voy a medir a Jerusalén. Quiero ver cuánto mide de ancho y cuánto de largo. Ya salía el ángel que hablaba conmigo cuando otro ángel vino a su encuentro y le dijo: Corre a decirle a ese joven: tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado, que Jerusalén llegara a ser una ciudad sin muros".
Esta es una promesa de Dios para nuestra vida. Cuando Dios se mete en tu vida, cuando Dios se mete en el asunto, no hay límites que te puedan detener, vas a ser una ciudad sin muros. Promesa de Dios para nosotros.
¿Por qué yo quise tratar este tema?
-En primer lugar: Porque yo afirmo que el año que viene va a ser mejor porque es promesa de Dios.
¿Qué es promesa de Dios? Dios dijo que iremos de gloria en gloria y de poder en poder, o sea, es lógico espiritualmente que el año que viene te vaya mejor que éste, porque dice la palabra que iremos de gloria en gloria y de poder en poder. ¿Cuántas van a ir de gloria en gloria y de poder en poder? hay más poder para el año que viene sobre tu vida. Yo lo creo, gloria a Dios por eso.
Dice la palabra que seremos como la luz de la aurora que va en aumento. ¿Cuántas van a aumentar el año que viene? vamos en aumento, vas a crecer el año que viene, no porque se me ocurra a mí, no porque vos uses mi fe, sino porque hay una promesa de parte de Dios que te dice, que todos los hijos de Dios iremos en aumento, vamos a crecer como la luz de la aurora y la palabra de Dios es absoluta y es la verdad. Cuando Dios te dice que a vos te va a ir mejor, ponele la firma, a vos el año que viene te va a ir mejor, te lo dice el mismo Dios, y cuando Dios promete algo, Dios lo cumple. El año que viene va a ser mejor que éste, lo decretamos porque la palabra de Dios ya lo prometió, amén.
-En segundo lugar yo afirmo que el año que viene va a ser mejor porque no vamos a comenzar de cero, hay algo que vos lograste en este año en las distintas áreas de tu vida.
Quiero que pienses lo que lograste, hay algo que lograste.
¿Cuántas lograron algo en la vida emocional?
¿Cuántas lograron algo en la vida física?
¿Cuántas lograron algo en la vida económica?
¿Cuántas crecieron en la vida espiritual?
Vos tenés una base hoy, no vas a partir de cero para el año que viene, vos hiciste un crecimiento, vos maduraste en este año, hay algo que aprendiste, hay algo que dejaste de hacer que te hacía mal, hay algo que empezaste a hacer que te está haciendo bien, hay cosas que vos obtuviste, hay cosas que deseabas y ya Dios te las dio, hay milagros que Dios hizo en tu vida, hay fe que creció dentro tuyo.
¿A cuántas les creció la fe en este año?
Hay pedidos que te atreviste a hacer que antes no te atrevías. ¿Cuántas tomaron decisiones en este año? gloria a Dios por eso. Tal vez antes no te atrevías, no vas a partir de cero, por eso te va a ir mejor el año que viene, no es una cosa que lo digo y voy a ver, y bueno tal vez me pase, tal vez no, primero porque Dios te lo prometió en su palabra y la palabra de Dios es sí y amén.
No partís de cero porque eso que adquiriste este año, eso que aprendiste, eso que lograste es un escalón, hoy estás más arriba que el otro año, por lo tanto como vas a estar más arriba, el año que viene vas a estar mejor. Yo crecí, y quiero decirte que vas a partir de una base, y esa base es tu semilla que dará fruto al ciento por uno, y eso que aprendiste en este año, esa madurez que tenés, esa decisión que tomaste, es algo que Dios plantó en tu vida, y lo que Dios planta nadie lo puede desarraigar.
Este mensaje es para tomarlo, todo lo que Dios plantó en tu vida no te preocupes nadie te lo va a quitar, lo que es tuyo es tuyo, querida mujer, hombre, lo que lograste ya lo lograste, ya está arraigado en vos, ya echó raíces, no tengas miedo, decís ¿y si lo pierdo?, ¿y si no me dura?, ¿y si alguien me lo saca?, ¿y si por una tontería mía hago un mal negocio y lo pierdo? Lo que es mío es mío, lo que Dios plantó nadie lo desarraiga. Lo que Dios plantó en mi nadie lo desarraiga.
-En tercer lugar: el año que viene va a ser mejor porque le voy a quitar los límites a Dios.
Este año hemos logrado cosas, pero aunque hemos logrado cosas siempre dentro nuestro hay un límite, los seres humanos somos especialistas en poner límites, nosotros sabemos que poco a poco vamos soltando cada vez más fe, y vamos logrando cosas, pero todavía tenemos ciertos límites, hay ciertas cosas que no nos atrevemos a imaginarnos, hay ciertas cosas que no nos atrevemos a orar, tal vez este año te atreviste a hacer una oración un poco distinta, pero hay una oración mejor todavía que podemos hacer pero ¿qué tenés que hacer para lograrlo? tenés que quitar límites.
Traje un metro, es para medir, y nosotros hacemos eso con nuestra vida, medimos, es como el pasaje que estábamos leyendo, el pasaje dice que fue alguien y quería medir la ciudad para ver que ancho y que largo tenia la ciudad, se fue con el cordel de medir, porque somos especialistas para medir todo, medimos las bendiciones, medimos las cosas negativas, medimos la vida de los demás, medimos los logros, vivimos midiendo todo, medimos nuestra fe, y Dios te dice, si el año que viene querés que te vaya mejor, tenés que soltar tu medida, tenés que soltar tus límites, porque siempre vivimos poniendo límites a Dios, a veces no nos damos cuenta que le ponemos límites a Dios, pero vivimos haciéndolo y Dios te dice, el año que viene tu hijo termina quinto año y va a ser el abanderado, y vos decís Señor, mi hijo se llevó este año siete materias, ¿que me estás diciendo?, y ya le pusimos un límite, medimos a nuestro hijo, nuestro hijo tiene coeficiente intelectual más o menos, porque se llevó siete materias. El Señor te dice, el año que viene te voy a dar tanta prosperidad que vas a poder comprarte esa casa que tanto deseaste en tu corazón, y vos le decís, Señor tengo mi boleta de gas y no tengo el dinero para pagar la boleta de gas de esta casa que estoy alquilando, ¿qué me estás diciendo? y ya le pusiste con tu boleta de gas el límite a Dios, ya mediste la bendición.
¿Saben quiénes eran expertos en medir? en la antigüedad, los fariseos, a ellos les encantaba tomar medida de todo, decían, cuanto das, cuanto no das, cuanto hacés, cuanto no hacés, cuanto pecaste, cuanto no pecaste, cuanto Dios perdona, cuanto Dios no te va a perdonar, a los fariseos legalistas les encantaba la medida, y a veces nosotros nos transformamos en fariseos, medimos todo, cada vez que Dios quiere soltar algo grande en nuestra vida, a nuestra mente viene la limitación, cada vez que estamos haciendo algo en nuestra mente viene el: no creo que ocurra, porque le estamos poniendo límites a Dios y Dios quiere que en este nuevo año que comienza, tires tu barra de medir, tires tu cordel de medir, porque Dios te va a dar algo tan grande que tus ojos cuando lo vean se van a sorprender, tu boca se va a llenar de risa.
Todo en lo que Dios intervenga no tiene límites. La medida que vos le ponés a Dios es cuanto le creés a Dios, porque teóricamente todos podemos decir, yo sé que para el que cree todo es posible, yo sé que me va a ir bien, yo sé que voy a lograr un montón de cosas; y teóricamente está todo muy bien, pero cuando vienen la situaciones que tenemos que enfrentar, cuando caemos en nuestra realidad, no usamos nuestra vida sobrenatural sino nuestra vara de medir: no creo que lo logre. ¿Qué límites le pusiste a Dios en este año? ¿cuáles fueron lo límites que le pusiste a Dios emocionalmente? mi marido no va a cambiar, mi hijo no se va a sanar, mi cuerpo no va a resistir, el dinero no me va a alcanzar, no voy a poder irme de vacaciones, no voy a poder tener este proyecto en mis manos, nunca voy a lograr aquello que quiero, no voy a poder terminar mi carrera, no voy a poder tener un ministerio grande y poderoso, no voy a poder hacer viajes a los lugares que más me gustan, no voy a poder tener mi casa, no voy a poder construir la habitación que yo quería tener, no voy a poder traer mi familia para que venga a pasar las fiestas conmigo. ¿Cuál es el límite que le pusiste a Dios? porque eso es lo que creés de Dios. El límite que vos le ponés a Dios, es cuanto le creés a él, cuanto le creés a Dios. Es verdad lo que decís con tu boca, pero cuando viene el tiempo de la realidad le pusiste una vara, le pusiste una medida. Señor, yo sé que mi sueldo lo voy a cobrar, pero no creo que me des tres sueldos juntos este mes, le pusiste límite a Dios con tu boca, con tu mente, lo hiciste. Dios quiere para el nuevo año que quites todos los límites que pusiste durante este año, porque Dios te dice, el año que viene va a ser mejor, el año que viene voy a hacer ese milagro que tanto estás esperando ¿por qué no lo hizo este año? porque Dios quiere que aprendas a quitar los límites que hay en tu mente, Dios quiere que aprendas a quitar los límites que hay en tu espíritu, Dios quiere que aprendas a dejar libre tu fe.
Tengo que dejar mi fe libre.
Cuando Dios habló a los hombres y mujeres en su Palabra, salvo una, fíjense como responden. Dice que le habló a Gedeón, y cuando le habla, él le dice, yo soy el menor de la casa de mi padre, Dios le habla a Gedeón y Gedeón se puso una medida, soy el menor, qué me estas pidiendo Dios, si no valgo nada, quien me va a escuchar a mí, que no estudié, que no me capacité, que soy la menor en mi casa, que nunca logré nada, que me porté tan mal en la vida, que me fue tan mal en un montón de decisiones que tomé, ¿quién soy yo Señor? y le puso una medida. Cuando Dios llamó a Moisés, y le dijo: Vas a ir a liberar a mí pueblo Moisés sacó su medida: soy tartamudo, qué me mandás a mi Dios, no sé hablar, le puso su medida. Todos tenemos una medida muy adentro: con este cuerpo Señor, qué voy a hacer eso, con esta manera de hablar, con esta ropa que tengo Señor, con la pobreza en la que estoy, en este lugar donde estoy viviendo, con el testimonio de mis hijos me llamaste a hacer eso, ¿cuál es la medida que estás usando?
Dice que Dios un día le prometió a Abram y a Sara un hijo, y ellos sacaron su medida y le dijeron, somos viejos ¿será esa la medida que le estás poniendo a Dios? ya soy vieja, se me pasó el cuarto de hora pastora, tengo setenta, que puedo hacer ahora en mi vida, nadie me toma en ningún trabajo, qué me está diciendo, que me va a prosperar con la jubilación y con la pensión que cobro de mi marido muerto, con eso Dios, ¿qué voy a hacer? ¿Cuál es la medida que le estás poniendo? y ellos dijeron, somos viejos, le sacaron la medida, todos tenemos una medida ¿cuál es el metro que estás usando para medir la bendición que Dios te quiere dar? Dios quiere que rompas esa medida ¿te atreverías a romper esa medida?, ¿te atreverías a romper eso que siempre repetís cuando Dios quiere darte un milagro?, cada vez que viene algo bueno en tu mente, ponés alguna medida. Tu hijo me va a servir en el ministerio. Vos decís ¿éste?, ¿con las amistades que tiene?, ¿éste que es cualquier cosa? que vive renegando de Dios, no. Pero tu marido va a ser un gran siervo mío, ¿éste que anda emborrachándose todo el día?, ¿éste que anda de mujer tras mujer? y le ponemos medidas a Dios, cuando Dios dice para la que cree todo es posible.
¿Te atreverías por un segundo a soñar sin límites? ¿Qué harías si no estuviera ese límite tuyo mental, espiritual? ¿Hacia adonde irías? ¿Cuántos viajes harías el próximo año si no hubiera límite? ¿Si hoy no estuviera tu límite económico? porque el viaje, decís, hay que tener plata para los pasajes, si alguien me regala un pasaje, ¿cuantos viajes harías si no te pusieras un límite económico en tu mente?, ¿y por qué no lo hacés si Dios no tiene límites? y Dios dice, querés que te vaya mejor, rompé tu medida, quebrá tu cordel de medida, quebrá tu metro. Decís, ya no me da el cuerpo, hay cosas que no memorizo, como me voy a poner a estudiar si no me acuerdo de nada, como voy a entrar a la universidad, hace años que terminé la secundaria, ahora me olvido de todo, ¿cuál es tu medida que impide el milagro que Dios quiere hacer? ¿Qué harías si no tuvieras límites? ¿Qué casa te comprarías? ¿En qué barrio vivirías? yo viviría en un country y ya le ponés el límite, ¿qué cosas harías si no tuvieras ningún límite? pastora ¿como sería el ministerio de ustedes si no tuvieran ningún límite? y los que ponemos límites somos nosotros y Dios te dice ¿querés que te vaya mejor el año que viene? quebrá tu vara de medir, tirá tu cordel de medir y empezá a hacer que tu fe fluya.
Lo único que quiero decirte es dejá libre tu fe, Dios nos dio la capacidad de creer, Dios nos dio la capacidad de soñar para que justamente, sepamos que él no tiene ningún límite, no le pongas ningún límite a Dios dejá libre tu fe ¿te atreverías? ¿Te atreverías por un segundo dejar libre tu fe en tu cuerpo?, ¿qué lograrías? uh me dirías pero con los kilos de más que tengo, dejá de poner límites, dejá libre tu fe ¿cómo sería tu familia si dejaras libre tu fe? como te gustaría verla ¿dónde te hubiese gustado pasar estas fiestas? por ejemplo, esa mujer o hombre que tiene su familia en España ¿cómo le hubiese gustado?, ¿Que la familia hubiera venido acá o ella ir para España? el año que viene lo vas a lograr si te atrevés a dejar libre tu fe ¿por qué no?¿a a cuántas les gustaría pasar las fiestas en Nueva York bajo la nieve? y ¿por qué estás acá? si querés estar acá, bárbaro, pero ¿te alcanzaría tu fe para el año que viene pasarlas allá?. ¿A cuantas les gustaría hacer un crucero? ¿Dejarías libre tu fe? ¿a cuántas les gustaría estar el año que viene sin ningún problema físico todo el año con una salud arriba? ¿podrías dejar libre tu fe aunque sea en esta tarde?, ¿podrías romper tu cordel de medir?, ¿podrías decir, Señor acá estoy hacé conmigo como quieras? eso le dijo María cuando le dijo vas a tener un hijo, y ella le dijo ¿como va a ser esto? y el Señor le dijo: el Espíritu Santo te cubrirá, pero ella no entendió nada, no me importa si no entiendo, Señor hacé como vos quieras, ¿cuántas le pueden decir para el año que viene, Señor hace como quieras? y saben que lo que quiere Dios es bueno ¿cuántas pueden dejar libre su fe? ¿Cuántas pueden decir el año que viene yo sé que me va a ir mejor? ¿Cuántas pueden romper su medida y decir yo sé que me va a ir mejor?
Vas a romper tu medida, lo que te impedía, primero lo rompés adentro y luego ves la bendición del cielo. Dejá libre tu fe.
Este año que viene va a ser un año de favores sobrenaturales.
Este año va a ser un año de oportunidades.
Este año va a ser un año de puertas abiertas.
Este año que pasamos fue muy bueno, porque estás en el ministerio y estás tomado de la mano de Dios, eso es más que bueno, y vas a pasar unas fiestas maravillosas, yo te lo profetizo, van a ser espectaculares, van a ser preciosas, van a ser esas fiestas soñadas porque vas a dejar libre tu fe, ¿por qué no predicarle este año a mi familia? ¿Por qué no levantar una copa y que cada uno se profetice a si mismo? les vas a enseñar a profetizarse. ¿A ver qué querés que te pase? decí, les vas a ayudar a quebrar sus límites. Lleven esta palabra que es corta y háganla escuchar después, o antes de las doce de la noche, y que cada uno quiebre su barrera mental, que cada uno tire su cordel de medir para expandirse, para crecer el próximo año. Porque el año que viene queridas mujeres, va a ser mucho mejor, nos va a ir mucho mejor, vamos a crecer de manera sorprendente. Cuando estuve en Estados Unidos el Señor me mostró algo, que después lo predicó el pastor Bernardo, que el año que viene va a ser un año donde nos vamos a reír tanto, que vamos a llorar de la risa, vamos a ser tan felices con lo que vamos a experimentar, y nos vamos a reír mucho, preparate para eso, preparate para lo bueno, vos que sos de esas mujeres víctimas, el año que viene no va a tener lugar eso, porque te vas a reír tanto, la bendición va a ser tan grande, que no te van a alcanzar los brazos para retener la bendición. Queridas mujeres y varones, el año que viene va a ser mucho mejor. Gloria a Dios, algo grande viene, algo mayor viene, porque hemos roto nuestra medida.
El año que viene creceré. Vas a quebrar tu límite, tu medida, él lo va a hacer. Algo grande en este quebrar tu límite, en este decir, Señor hágase conmigo de acuerdo a tu voluntad, hay algo grande y maravilloso que viene para mi.
Quiero que dejes a tu fe como va a ser tu vida emocional el año que viene, qué te va a pasar en tu vida emocional, como va a estar tu casa, tu familia, tus hijos, tu pareja, tus padres, soltá la fe, no hay ningún límite, Dios dice: quebrá el límite. Decís, no, pero siempre vivimos mal, siempre hubo peleas, no, no dejá tu fe crecer, volar, decirle Señor no te pongo límites. ¿Qué estás viendo sin límites?, ¿qué estás viendo?, ¿cómo estás viendo tu familia?, ¿bendecida?, ¿cómo ves tu casa?, quiero que veas tu casa, es esa en la que estás viviendo, arreglada o es una nueva, dejá crecer tu fe, dejá volar tu fe, no hay límites, ¿como ves a tus hijos sin ningún límite?, ¿cómo ves tu cuerpo?, ¿cómo te ves físicamente? ¿te ves viajando? ¿haciendo ese viaje espectacular? ¿cómo te ves festejando tu cumpleaños el año que viene?, qué bueno, qué lindo, y dónde estás veraneando, en Enero, Febrero, como son tus vacaciones ¿cómo las estás disfrutando? dejá volar tu fe, experimentá algo sin límites, porque Dios no tiene límites y Dios no quiere que te pongas límites, ¿Cómo va a ser tu grupo el año que viene?, ¿tu ministerio?, ¿hasta dónde vas a llegar?, ¿hasta donde va a ser? hasta donde quieras, porque Dios no tiene límites y cuando Dios está metido en el asunto todo lo que Dios hace es sin límites, soltá tu fe porque algo grande viene para tu vida.
¿A dónde vas? el Señor te va a decir ¿a dónde vas con tu mente?, ¿qué estás midiendo? te prometí algo ¿qué estás midiendo?, ¿qué estás contando? qué contás, el ejército que tenés?, ¿las fuerzas que te quedan?, ¿las monedas que tenés en tu cartera?, ¿los conocimientos que tenés en tu mente?, ¿la gente que te puede ayudar? o contás solo con mi palabra y mi promesa, que es si y que es amén, que no tiene límites. Cada vez que vas con tu mente a medir, a decir, no creo, esto es solo lo que tengo, Dios te va a decir, ¿a dónde vas? y te va a decretar tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado, que llegarás a ser una mujer sin muros.
El Señor nos va a hacer traspasar fronteras el año que viene, hemos traspasado algunas este año, pero el Señor nos va a hacer traspasar nuevas limitaciones, va a decir que ese muro está corrido, sin muros quiere decir que vas a poder pasar al otro lado sin problemas, no va a haber cuestionamientos, no tenés que cuestionarte nada, sin muros te dice el Señor, económicamente sin muros, emocionalmente sin muros, espiritualmente no hay muros, soltá tu fe, dejá libre tu fe, porque Dios no tiene limitaciones. Amén.

Por. Pastora Alejandra Stamateas, Argentina.

domingo, 14 de febrero de 2010

Lo Hago O No Lo Hago, Como Me Cuesta Tomar Decisiones

Génesis 13:1-18 "Abram salió de Egipto con su esposa, con Lot y con todos sus bienes, en dirección a la dirección del Néguev. Abram se había hecho muy rico en ganado plata y oro. Desde el Néguev, Abram regresó por etapas hasta Betel, es decir, hasta el lugar donde había acampado al principio, entre Betel y Hai. En ese lugar había erigido antes un altar, y allí invocó Abram el nombre del Señor. También Lot, que iba acompañando a Abram, tenía rebaños, ganado y tiendas de campaña. La región donde estaban no daba abasto para mantener a los dos, porque tenían demasiado como para vivir juntos. Por eso comenzaron las fricciones entre los pastores de los rebaños de Abram y los que cuidaban los ganados de Lot. Además, los cananeos y ferezeos también habitaban allí en aquel tiempo. Así que Abram le dijo a Lot: No debe haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha, y si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda.
Lot levantó la vista y observó que todo el valle del Jordán, hasta Zoar, era tierra de regadío, como el jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Así era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí todo el valle del Jordán, y partió hacia el oriente. Fue así como Abram y Lot se separaron. Abram se quedó a vivir en la tierra de Canaán, mientras que Lot se fue a vivir entre las ciudades del valle, estableciendo su campamento cerca de la ciudad de Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y cometían muy grandes pecados contra el Señor.
Después de que Lot se separó de Abram, el Señor le dijo: Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada. Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tus descendientes. ¡Ve y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo daré! Entonces Abram levantó su campamento y se fue a vivir cerca de Hebrón, junto al encinar de Mamré. Allí erigió una altar al Señor".
¿A cuántas les cuesta tomar decisiones?
¿Cuántas tienen que tomar una decisión en este tiempo y les está costando? dan vueltas y vueltas.
Gloria a Dios porque este tema va a ser de bendición para tu vida.
Tomar decisiones es una de las tareas más difíciles que hay en la vida, por eso siempre preguntamos ¿qué hago? ¿Voy o no voy?, ¿decido esto, decido aquello?
No queremos equivocarnos. Es más sencillo decidir entre lo malo y lo bueno, cuando llegamos a cierto nivel de madurez en nuestra vida, cierto crecimiento espiritual, nos es fácil decidir entre lo malo y lo bueno. Decimos, esto no, yo sé que esto no me conviene y yo sé que esto es bueno, esa decisión no es tan complicada. El problema es que cuando llegamos a cierto nivel espiritual, cierto nivel de madurez, la peor decisión es decidir algo entre lo bueno y lo mejor, decidir entre lo que es bueno y lo que es mejor para mi es mucho más difícil, que decidir entre lo bueno y lo malo. Yo tengo algo bueno pero tengo algo mejor, y la verdad que no sé qué decidir, porque no le veo la diferencia, y hoy vamos a descubrir la diferencia entre tener lo bueno en la vida y tener lo bendecido. Una cosa es tener lo bueno y otra cosa es tener lo bendecido. ¿Cuántas quieren lo bendecido? yo quiero lo bendecido.
Vamos a decidir entre estas dos cosas, porque hay gente que está en este lugar que tal vez se haya conformado con lo bueno de su vida, sin darse cuenta que todavía hay más, que todavía te falta tener para tu vida lo que está bendecido. Yo quiero lo bendecido.
¿Cuál es la diferencia entre lo bueno y lo bendecido? está en la historia que leímos anteriormente. Lot tenía lo bueno, porque Lot también era rico. Lot tenía ganado, tenía de todo, o sea que Lot tenía lo bueno, pero Abram tenía lo bendecido. ¿Cuántas saben que hay más para su vida? yo lo quiero. Él va a soltar para tu vida lo bendecido de Dios.
Gloria a Dios.
¿Qué es lo bendecido? es lo prometido. Vos podés tener lo bueno, pero podés tener lo bendecido, que es lo prometido. A veces tenés muchas cosas pero tal vez no tengas lo prometido. Por ejemplo, te pasó alguna vez que tenías que ir a una fiesta, y fuiste a mirar en tu placard y quisiste ponerte un vestido, pero de pronto te faltaba el par de zapatos para ese vestido, tenías un montón de zapatos, pero vos querías uno especial para ese vestido, y no lo tenías.
O querías preparar una comida, tenías todos los ingredientes pero había uno que le querías poner, y eso no lo conseguiste. Tenés de todo, pero eso no lo tenés, eso es lo prometido. Eso que me falta, es lo prometido. Hay gente que me dice: Alejandra yo tengo todo, tengo que darle gracias a Dios por todo por lo que tengo, pero sin embargo siempre siento que me falta algo, eso que te falta es lo prometido. ¿Cuántas quieren lo prometido de Dios?
Leímos la historia preciosa, yo la leí muchas veces y cuando uno le da una interpretación de algo, vos seguís teniéndola por toda tu vida, hasta que venga una revelación y te cambie, yo siempre creía que esta historia, como me la habían explicado, se trataba de dos hombres que tenían que tomar cada uno una decisión, uno tomó una buena decisión y el otro tomó una mala decisión. Abram tomó la buena decisión y Lot tomó la decisión de irse a unas tierras que eran tierras no bendecidas por Dios. Porque él había elegido por sus ojos, por su mirada, por lo que vio bueno, y se dejó llevar, pero leyendo me di cuenta que acá, no habla de dos decisiones, acá está hablando de un hombre que tomó una decisión, una persona una decisión, una mujer, una decisión. Porque el centro de atención de Dios en esta historia, no está en Lot, está en Abram, el centro de atención, la bendición, Dios se la quería dar a Abram, Lot estaba aparte de esta historia. La decisión y la bendición eran para Abram. Dios tiene sus ojos puestos en mí, yo soy la protagonista de la historia de Dios.
Somos las protagonistas Dios tiene su mirada en nosotras, el centro de atención de Dios somos nosotras, sos vos.
¿A quién le quiere enseñar Dios? a mí,
¿A quién quiere prosperar Dios? a mí,
¿A quién quiere bendecir Dios? a mí,
¿A quién quiere sanar Dios? a mí,
¿A quién quiere perdonar Dios? a mi
Dios te mira con amor, porque él te quiere bendecir, amén gloria a Dios por eso.
El centro de atención de Dios está en tu vida.
Abram era un hombre rico, y tuvo que tomar una decisión, porque Lot no tuvo que tomar ninguna decisión, el que tomó la decisión fue Abram, y el que cambio toda la historia fue Abram.
Abram era un hombre rico, tenía todo lo bueno, ganado, plata, oro, tierra, pero tenía algo, tenía una promesa, pero una promesa detenida. Tenía de todo, pero también tenía una promesa que estaba detenida.
Y no hay nada más triste en la vida que tener una promesa de Dios y que esté detenida. Tal vez estés viviendo muchas cosas buenas en tu vida, vos venís a la iglesia, recibís bendición el milagro de Dios, pero no hay nada más triste en la vida, que tener de todo, tener todo lo bueno de Dios, pero que haya una promesa en tu vida, detenida. Y a veces llamamos bendición a lo que no es bendición, ¿estás llamando a eso que te pasó, a eso que estás viviendo?, ¿bendición? Tal vez digas, eso es bueno, pero todavía no es la bendición, porque para que se suelte la bendición tiene que derribar esa promesa que está detenida, mientras la promesa esté detenida, vas a vivir en lo bueno, pero te va a faltar la bendición. Dios le dijo a Abram cuando le habló: vete de tu tierra y de tu parentela, este hombre se fue de la tierra, pero no se fue de la parentela, porque se lo llevó a Lot. O sea la obediencia de Abram fue a medias, y cuando vos tenés obediencia a medias, la bendición es a medias. ¿Cuántas quieren la bendición completa? Tengo que ser obediente.
Obediencia a medias te va a desatar lo bueno, vas a caminar en lo bueno, me está yendo bien, Dios me dio esta sanidad, Dios me dio este trabajo, Dios hizo esto con mi familia, estás en lo bueno, pero Dios dice, hay otro nivel, que es el nivel de la bendición que se desata con la obediencia. Tengo que obedecer.
Cuándo se dio cuenta de esto Abram, y esa es la decisión que tomó; él en un momento se da cuenta que tenía de todo, que estaba saturado de todo, ganado, miraba para un lado oro, plata, su familia bendecida, todo lindo, estaba viviendo en lo bueno, pero dijo, hay algo que no me hace sentir bien, hay algo que me está faltando, eso, me falta eso, porque él había antes recibido una promesa y esa promesa él no la estaba viendo, no se estaba cumpliendo en su vida, esa promesa estaba detenida por falta de obediencia, porque él obedeció por la mitad. ¿Cuántas veces nosotras obedecemos por la mitad? Obedecemos la parte que nos gusta la otra parte que nos resulta más difícil, como que nos tomamos un poco más de tiempo y Dios le dijo, te tenés que sacar a Lot de encima si querés que se suelte la bendición, si querés que se suelte la promesa, te tenés que sacar a Lot de encima. Lot representa las cargas que todos tenemos. Lot representa aquello que estamos reteniendo, que no queremos soltar, hay tantas cosas queridas mujeres que tenemos que empezar a soltar si queremos recibir bendición. Las mujeres somos tan agarradas:
- a veces las mujeres nos agarramos a un pensamiento y no lo soltamos,
- nos agarramos a una persona y no la soltamos,
- nos agarramos a un estilo de vida y no lo soltamos,
- nos agarramos al espíritu de víctima y no lo soltamos,
- nos agarramos al llanto y no lo soltamos.
Y podemos estar haciendo un montón de tiempo y no podemos soltar a "Lot", y Dios te dice si querés vivir en bendición, tenés que soltar a Lot, tenés que desprenderte de Lot. ¿Qué representa Lot? representa ese hábito que tenés y no podes dejar. He hablado con cantidad de mujeres que me dicen, Alejandra voy todas las tardes al Bingo, y pierdo todo, y ¿por qué vas al Bingo? porque me siento sola, y cree que su problema de soledad lo va a resolver yendo al Bingo. Si vos vas al Bingo, como van todas las mujeres a las tres de la tarde, y encontrás un hombre a esa hora, sonaste, si un hombre está a las tres de la tarde en el Bingo sonaste. No vas a sanar la soledad, mujeres que no pueden soltar a ese Lot, a esa carga que llevan sobre su vida, porque ni siquiera lo disfrutan, es una adicción, y la adicción parece que es un disfrute, pero no es un ningún disfrute por eso tenés que empezar a soltar a los Lot de tu vida, es adicción. Ese hábito, el apego a esa persona, es tu Lot. Dios ya te dijo, soltate de esa persona que te daña, soltate de esa persona que te está enfermando, soltate de esa persona que te está haciendo mal, y vos seguís cargando a esa persona en tu vida. Soltá ese rencor, tal vez tu Lot sea odio, sea rencor, sea bronca, sea la angustia permanente que vivís. ¿Cuál es tu Lot? Identifícalo, tal vez tu Lot sea el orgullo, yo voy a lograr esto, aquello, y eso está bien, el problema es cuando solamente miras eso, y no te interesa nada más en la vida. Tal vez tu Lot sea tu reputación, tal vez tu Lot sea esa relación personal que tenés con alguien, dolorosa, sea ese llanto, esa angustia, cuándo Ana recibió a su hijo, cuando soltó a todos los Lot que tenia cargados sobre sus espaldas, su marido que era un nene más. Soltar no es que le doy una patada, soltar es decir, Señor esto es entre vos y él, no me corresponde a mí meterme en esa relación, eso es soltar. Mi hijo Señor, yo lo suelto, no me corresponde a mí que este hijo haga, no, que siga el camino que vos le diseñaste para él, eso es soltar. Ana recibe a su hijo, recibe la promesa, y se le desata la bendición, porque Ana vivía en lo bueno, tenía un marido, tenía casa, era una mujer que iba por la vida como quería, pero sin embargo, ella viviendo en lo bueno dijo: hay algo más que necesito, ella quería la bendición y la bendición era la promesa. Hay una promesa sobre tu vida y si está detenida algo se va a soltar cuando sueltes a ese Lot, y va a venir sobre tu vida, vas a dejar de vivir en lo bueno para empezar a vivir en la bendición.
Hay algo que tenés que soltar, tal vez me digas que ya soltaste todo, no estás cargando algo pero sin embargo no podes decidirte. ¿Cuál fue la principal decisión que tomó Abram? obedecer no fue la tierra, porque cuando él se dio cuenta que había obedecido por la mitad lo agarró a Lot y le dijo, mirá elegí lo que quieras. Cuando vos a alguien le podés decir agarrá lo que quieras, no me importa lo que te lleves, es porque hay algo más importante que te diste cuenta, sino le hubiese dicho Abram, esto es para mi, repartamos partes iguales, Abram (era inteligente) le dijo agarrate lo que quieras, no me importa, ándate para un lado yo me voy a ir por el otro, elegí vos. Cuando vos le das a alguien a elegir, y decís, yo no tengo problema, es porque vos te diste cuenta de que hay una recompensa mayor, que hay algo más grande que es para vos, por eso le das al otro a elegir, sino no le das a elegir. Cuando sabés que hay algo más grande, decís, elegí no me importa, lo que quieras, a mi me espera algo más grande, gloria a Dios por eso. Eso le pasó a este hombre, la única decisión que tuvo que tomar fue obediencia, obedecer. Cuando vos obedecés, no por la mitad, obedecés todo lo que Dios te ha dicho, y tengas que decidir no vas a tener ningún conflicto porque decidas lo que decidas, Dios te va a bendecir, porque primero hubo obediencia.
Cuando vos te estés preguntando a ver que decisión tomo, esto o aquello, entre lo bueno y lo mejor ¿qué hago?, ¿qué decisión tomo? vos tomas cualquier decisión, porque acordate primero si obedeciste, si lo hiciste, cualquier decisión va a estar bien, esa fue la única decisión que tomó Abram. ¿Cuando se le soltó la bendición? cuando le dijo, Lo me acordé que Dios me había dicho algo que tenía que obedecer y no lo hice: Lot aléjate de mi, andá donde quieras, escogé lo que quieras, hacete rico, no me importa, yo quiero que seas bendecido, pero por favor, aléjate de mi, cuando vos le decís a ese Lot que estás cargando, aléjate de mi, cuando vos tomaste la decisión de: basta de cargar con ese llanto, con ese dolor, con esa angustia, con ese vicio, con ese hábito, con ese pecado, con esa persona que te está afectando, con esa persona que no te corresponde, que no te pertenece, sin embargo la querés tener agarrada, cuando vos te alejás, soltás ese Lot, en ese mismo momento Dios te va a levantar la mirada y te va a hacer ver toda la tierra que él tiene para vos, porque los ojos de Dios están sobre tu vida para bendecirte, gloria a Dios.
Quitate a Lot de encima por favor. Hay gente que lo tiene en la espada a Lot, nena tenés unos cuantos Lot enganchados acá. Y ¿pero como hago para decidir?
Primero: Dios te dijo que te quites a Lot, que te quites la carga, que te seques las lágrimas, que sigas adelante, que dejes ese vicio, que dejes el pecado, que sigas adelante con más bendición, y vos todavía no te sacaste a Lot, si todavía no te sacaste a Lot, vas a tener angustia cuando tengas que decidir, y tal vez sea un riesgo decidir por una cosa o por la otra. Pero cuando vos primero obedecés, es la única decisión que tenés que tomar, Señor obedezco, me quito esto que me está perturbando, me está haciendo mal, no me permite avanzar, la bendición, la promesa, está detenida y yo quiero vivir un nuevo nivel de bendición. Cuando vos te sacas a Lot, obedecés, después tenés propuestas en la vida ¿cuál decido? Cualquiera, en ese momento va a venir sabiduría, revelación del cielo, porque primero obedeciste, porque es Dios que te va a levantar la mirada, y te va a hacer mirar la tierra, es Dios el que te va a decir hacia donde te vas a dirigir, eso es bueno porque primero tengo que obedecer y Dios te levanta la mirada para ver la bendición.
¿Saben cómo es esto? lo vamos a representar. Los pastores van a sostener fuerte una frazada uno de cada lado y una mujer de mucha fe. Tengo dos decisiones, si obedeciste primero Dios te va a guiar ¿cuál hago? salto de fe, tenés que dar un salto de fe. ¿Qué es dar un salto de fe? la mujer se va a tirar en la frazada, va a ser un salto de fe, esta mujer tiene que toma una decisión y ella va a dar un salto de fe, porque primero obedeció y Dios dice, ahora hay una decisión que tomar, arriésgate tírate (a la frazada) pero vamos a ponerle alas te sentís un poco más segura. ¿Te arriesgás? cuando cuente tres ella se va a lanzar. Ese es un salto de fe, esa es una mujer de fe, yo obedecí y ahora me puedo arriesgar porque Dios me va a sostener.
¿Qué es un salto de fe? no sé que decidir, si obedeciste primero, cualquier decisión es un salto de fe y me arriesgo.
¿Cuántas cosas te arriesgaste en la vida? ¿Cuántas veces saltaste sin tener mucha seguridad? eso es el salto de fe, pero primero tengo que saber si obedecí, primero tengo que saber si estoy a cuentas con Dios, si eso que Dios me dijo, esta promesa es para tu vida, pero sácate a Lot, sácate eso que te carga, que te pesa, que no te permite avanzar en la vida, primero obediencia y después de la obediencia yo me arriesgo. porque esto es como en un circo que viene el trapecista y se prepara, tiene que hacer una pirueta y saltar, y el trapecista se arriesga, dicen los que saben de circo, que el trapecista no tiene que hacer nada, solamente soltarse y volar, todo el trabajo lo hace el que está abajo para sostenerlo, ese es el que tiene que mirar bien, el que tiene que estar atento, ¿saben cómo se le llama a esa persona? el atrapador, entonces viene el trapecista, hace equilibrio y en un momento se tiene que soltar, y cuando se suelta no tiene control de nada, eso es arriesgarse en Dios, yo no tengo el control de nada, para las mujeres perfeccionistas que quieren controlar todo y no perderse ningún detalle, tenés que atreverte a arriesgarte, una vez que obedeciste arriésgate, y cuando se suelte y va girando sabe que hay un atrapador, que lo tiene que sostener, si el atrapador hiciera su trabajo mal, él caería y moriría, pero sin embargo el que se suelta confía en el atrapador. ¿Sabes quién es tu atrapador? el Señor es el que te va a atrapar cuando vos te tires y digas, yo me mando Señor, porque obedecí, yo soy una persona obediente, porque yo quiero hacer las cosas que a vos te agradan, Señor yo me mando, yo me tiro, como hizo esta mujer y el Señor está ahí, dispuesto a atraparte, él es tu atrapador y él no va a dejar que te caigas, él no va a permitir que te caigas. Pero me parece que tomé una mala decisión, él va a cambiar todo para bien, porque te atreviste a dar un salto de fe y a Dios le encanta la gente que se atreve a dar saltos de fe. ¿Cuántas mujeres y varones hay que se arriesgan a dar saltos de fe?
Abram obedeció, dijo, qué tonto fui, estaba viviendo en lo bueno, pero algo me faltaba, me di cuenta que algo ardía dentro mío, había algo en mi vida que me faltaba, había algo en mi vida, en lo emocional, que me faltaba, había algo en mi vida espiritual que faltaba, era la obediencia para que se soltara la bendición, está bueno vivir en lo bueno, está bueno disfrutar de lo bueno, pero no hay nada más lindo que disfrutar de la bendición, que es cuando la promesa de Dios se suelta.
Yo quiero decirte que Abram tomó la primer decisión de obedecer, y luego Dios le dio todo lo demás, él tomo la decisión de obedecer y Dios le dijo, todo lo que veas, él levanto la mirada, todo lo que veas es para vos y para tu descendencia. ¿Cuántas quieren eso? ¿Cuántas quieren vivir en plena bendición? ¿Cuántas se atreven a dar saltos de fe en este tiempo? ¿Cuántas está dudando? pero dicen Señor, yo me suelto en tus brazos y sé que me vas a atrapar.
Hoy te vamos a dar una palabra, pero no lo tome a la ligera, no es una palabrita que te dan y lo compartís con alguien, hay qué lindo, qué bueno, es una promesa de Dios, y del cumplimiento de esa promesa depende que empieces a vivir en bendición, por eso tenés que tomarla y no detenerla con nada, sacarte a los Lot que te están pesando. Yo no voy a dar palabra profética sino solamente ungiendo a los que están enfermos o familiares enfermos o destrabar un juicio.
Los pastores van a dar una palabra profética individual, personal, y anotarla y leerlo todo el tiempo, para que te des cuenta que eso si está detenido, es porque hay que obedecer algo anteriormente, Dios te está pidiendo obediencia anterior, de que te quites a Lot de tu vida.Amén.

Por. Alejandra Stamateas, Pastora del Ministerio Presencia de Dios, Argentina.

sábado, 13 de febrero de 2010

No se deje intimidar por los gigantes

“Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. 5Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. 6Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. 7El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.” 1 Samuel 17:4-7
El gigante Goliat frente a los filisteos intimidaba a todo el pueblo. Fíjese que los versículos anteriores lo describen físicamente y también cuentan cómo era su armadura. Pero no bastaba todo eso para intimidar al pueblo sino que encima dice que tenía un escudero que iba delante de él, por las dudas nomás ¿Qué actitud tomaría frente a un gigante como este? Piénselo nomás.
La Biblia cuenta que el ejército que tenía que enfrentarse a ese gigante era, nada más y nada menos, que la gente que representaba a Dios en la tierra. ¿Pero sabe cuál fue su actitud frente al gigante? Versículo 24 de 1 Samuel 17: “Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.” ¿Era esa la actitud correcta para el pueblo de Dios? Por supuesto que no. Lo mismo pasa con usted y yo. En este tiempo no hay otra cosa posible que ver al pueblo de Dios trayendo la manifestación de Dios a la tierra. Llevamos al Espíritu Santo dentro todo lugar donde vamos. Eso es el poder mismo de Dios dentro de nosotros. No somos ganadores solamente adentro de las cuatro paredes del templo. Sabemos que nos acompaña un ejército de ángeles para traer gloria sobre la tierra y las cosas que emprendamos serán prosperadas porque somos la iglesia del Dios viviente. La Biblia dice que nada prevalecerá contra la iglesia del Señor.
Somos herederos de su bendición. Entonces vemos que la actitud es todo. Hay momentos para dar el paso de fe, el paso de coraje. El coraje es fundamental. Usted puede tener habilidades y recursos pero si no tiene coraje, de nada sirve. Todo el ejército tenía lo mismo que David pero el que venció fue David. Cuando usted escucha que es imposible cambiar algo, no escuche más de ahí en adelante, escuche lo que dice Dios y avance con su actitud de coraje. Puede recibir profecías y palabras de ciencia pero si no tiene una actitud, se lleva todo eso a la tumba porque no tuvo la actitud de cambiar en todo lo que recibió como palabra profética. David veía que todo el pueblo estaba con miedo y que hasta Saúl estaba escondido. Pero él tomó otra actitud. Se posicionó como un verdadero hijo de Dios, integrante del gran ejército del Todopoderoso.
¿Hay algún gigante en su vida? Puede ser una deuda, una mala relación, un problema de salud. ¿Qué actitud ha tenido hasta este momento frente a ese gigante? ¿Qué actitud tomará de ahora en adelante? Todos conocemos cómo termino la historia de David: salió victorioso porque derribó al gigante. Tomó la actitud correcta, la de un hijo de Dios. ¿Cómo piensa que saldrá usted si toma la actitud correcta? Victorioso. ¡Vencedor! Ya no se deje intimidar por los gigantes.
Oración: Padre, hoy conocí que tengo la victoria asegurada por ser parte de tu pueblo. La tomaré y ya no me dejaré intimidar por los gigantes de la vida, sino que pelearé y sé que venceré. Lo creo, en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, pastor del Ministerio Cristo la solución, Argentina.

viernes, 12 de febrero de 2010

Nunca se acomode a lo limitado

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” Efesios 3:20
¿Sabe por qué hay personas que siempre están igual, que a veces usted las dejó de ver por años y cuando se reencuentra siguen dando vueltas en la misma calesita? Porque viven limitadas. El suministro de Dios para nuestras vidas no tiene límites. Los recursos de Dios no tienen límites porque son sobrenaturales. Dice Efesios que Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente. No dice algunas, dice todas. Eso habla de algo ilimitado, como es Dios. Pero su capacidad de recibir tiene un límite si usted se acomodó y se acostumbró. Si se acostumbró a eso, se queda limitado.
Tiene que saber que cuando usted ora debe orar en base a lo ilimitado de Dios y no conforme a su capacidad limitada de recibir. “Señor, si soy digno dame un autito, nomás con que tenga cuatro ruedas me basta” ¡No! Porque eso va a ser lo que recibirá si pide así. A eso lo está limitando usted a Dios con su oración. ¿Y si Dios tenía preparado para usted un Mercedes? Nunca se acomode a lo limitado. Debe transformarse en alguien que tiene Palabra revelada de Dios, con unción apostólica para destruir yugos. No debe mirar las cosas conforme a lo natural porque lo de Dios no lo produce el mundo. Sus riquezas serán genuinas que vienen primero a su espíritu.
Cuando José estaba como esclavo desnudo dice la Biblia que era varón próspero y luego vino su manifestación porque dice que todo lo que hacía iba prosperando. Usted sabe que está bendecido para ser de bendición. Lo que tiene que recibir es lo que viene de Dios. Diga: ¡Si lo de Dios no tiene límites entonces voy a derribar todo lo que se levante contra el conocimiento del Dios de la abundancia con el poder de la Palabra de Dios! Usted puede contener sólo aquello que tiene capacidad para recibir. Si aprendió a ser humilde según la religión, cuando no se manifieste todo lo de Dios tendrá que justificar por qué sucedió eso. Hay yugos satánicos que se están destruyendo porque viene abundancia de sabiduría de todo lo bueno que Dios tiene para nuestras vidas. Recíbalo con confianza porque viene de Dios y es justamente lo que dice en su Palabra. Recuerde: Dios no tiene límites, no se los ponga usted.
Oración: Padre todopoderoso, grandioso e ilimitado, gracias porque ahora sé que puedo recibir ilimitadamente todo lo que preparaste para mí. Estoy dispuesto a recibirlo con confianza porque sé que viene de ti, está en mi propósito. Tú me creaste para traer los cielos a la tierra. Comenzaré a caminar en esa dirección, en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O Crudo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Avalancha de bendiciones

"Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.” Salmo 103:17-18
Tenemos pacto con Dios. Al aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador entramos en pacto con Dios. Donde Él se comprometió a bendecirnos y nosotros a obedecerle. Obedecerle a Él es un gran privilegio, porque todo lo que nos pide Dios tiene detrás una avalancha de bendiciones para nuestras vidas.
Muchos hijos de Dios hoy no están disfrutando de ellas porque tienen los ojos puestos en los problemas en lugar de ponerlos en las promesas de la Palabra. Cada uno de nosotros debe anclar su alma en el pacto. Dios no miente y como dice en salmos 111:5, “Para siempre se acordará de su pacto”
Si está pasando por una situación difícil, mire a Dios, alábelo, porque Él tiene una promesa que lo llevará a la victoria en esa situación. Jesús ya conquistó todo en la cruz del calvario para que usted viva una vida de éxito. Busque en la Palabra la promesa de bendición. Si está pasando por una enfermedad, busque versículos donde está declarada la sanidad para su vida. Si está pasando por deudas, busque las promesas de garantía de liberación de deudas, si tiene un problema familiar o el que sea, siempre encontrará una promesa que contiene una orden divina para su vida.
Una vez que las haya encontrado, debe renovar su mente con ellas. Cambie a una mentalidad de pacto y actúe. Sólo caminando en pacto con Dios se puede caminar firme. La promesa y el pacto son sus dos seguridades.
No se queje, no medite en el problema. Créale a Dios y empiece a caminar diferente, actuando en su palabra por más que las circunstancias digan otra cosa.
Recuerde que usted es el encargado de liberar las promesas sobre su vida.
Las bendiciones serán abundantes y aumentarán sobre sus hijos y los hijos
de sus hijos.
Oración: Padre, tengo pacto contigo y sé que la bendición está sobre mi vida. Dame revelación para poder caminar cada día en tus promesas. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo, pastor del Ministerio Cristo la solución, Argentina.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Oraciones de Hijo, Oraciones de Mendigo

Hechos 3; 1: "Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración. Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: -- ¡Míranos!
El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo."
Pedro y Juan fueron al templo a la hora de la oración. Cuando Dios va a hacer algo, será a través de la oración. Una de las cosas más maravillosas es aprender a orar. Orar puede ser algo espectacular y a su vez muy frustrante, porque uno puede orar toda la vida y a su vez no ver respuestas. Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar porque cuando Jesús oraba las cosas sucedían. Hay personas que creen que para que la oración sea eficaz tienen que juntar gente que ore por ellas; otros piensan que orar es decir lo que uno siente; pero Dios no se mueve por emoción, si Dios se moviera por dolor los hospitales estarían vacíos. Tenemos que pedirle a Dios hasta las cosas más obvias porque Dios estableció un pacto con el hombre, y Dios no interviene si el hombre no lo autoriza. Cuando yo oro le doy autorización a Dios para que intervenga en mis asuntos.
Cosas que tenemos que tener en cuenta para que nuestro nivel de oración se eleve.
Fe: Dios no se mueve por la emoción, se mueve por fe. Sino tengo fe y pido no sirve.
Jesús primero enseñaba y después sanaba, porque mientras Él hablaba la gente levantaba su fe ya que la fe viene por oír la Palabra de Dios. Dijo Jesús que la fe es como una semilla de mostaza. No dijo que era un grano de arena a pesar de que el tamaño es el mismo, porque la semilla se siembra, pero el granito de arena no. La fe se levanta por oír la Palabra, pero también hay que sembrarla. Hay un nivel de fe que no crece hasta que no siembres.
Disponibilidad: Si vos le pedís algo a Dios, tenés que tener disponibilidad frente a lo que Dios te diga que tenés que hacer.
Estar libre de lo que pedimos: Si no estás dispuesto a dar lo que le estás pidiendo a Dios, Dios no te lo va a dar. Cuando vos le pedís un auto a Dios, tenés saber si estás dispuesto a darlo. Dios no te va a dar nada que te ate.
Visión: Cuando nosotros oramos es porque hay un límite espiritual. La oración mueve el límite.
Antes de orar, tengo que ver en el espíritu el límite corrido. Por ejemplo, si no tenés auto y orás por eso, tenés que verte con tu coche. Porque si lo podés ver en tu espíritu, lo vas a poder ver con tus ojos físicos. Tenés que ver hecho en tu corazón todo lo que le estás pidiendo a Dios.
Hay dos tipos de oración, la primera es cuando ordeno y Dios interviene. Y la segunda es cuando yo le hablo a Dios. Cuando Jesús iba en el barco y la tormenta se levantó, Jesús le habló a la tormenta. Tenés que hablarle al problema, a la enfermedad.
Cuando Pedro y Juan vieron al paralítico tirado en la puerta, le ordenaron al paralítico que se levante.
Orar es ejercer autoridad.
La segunda manera de orar es hablando con Dios. Cuando ores preguntale a Dios si quiere decirte algo y quedate en silencio. A muchos nos pasó que hablamos algo que no sabíamos que teníamos dentro, esas cosas nos las da Dios. Este hombre estaba en la puerta del templo.
Hay personas que son mendigos, pero hay otras que son hijos. Hay diferencia entre vivir como un mendigo espiritual o un hijo espiritual. Hay tres características que tienen cada uno. Los mendigos vivían en la puerta del templo. Todos los mendigos de la Biblia estaban al costado del camino. El mendigo representa a la gente que 'casi' logra algo. Los hijos de Dios no estamos en la entrada, estamos dentro. Los hijos tenemos acceso a la casa de Papá.
Si soy bendecido, los demás serán bendecidos. Cuando uno cae, la familia cae; y cuando uno sube, la familia sube. Tenés que pensar en vos, hacé todo lo que te llene de energía. Tenés que invertir en vos y esto no es egoísmo.
Pedro y Juan le dijeron al mendigo, 'lo que tengo te doy, levantate'. Uno da lo que tiene, no podemos dar lo que no tenemos.
Los mendigos tienen llagas, los hijos somos sanos.
Los mendigos están heridos.
Los hijos podemos liberar a la gente de nosotros mismo. La gente no te pertenece, dejá que la gente haga lo que quiera. No necesitamos cambiar a nadie.
Dice que había un rey que se lastimaba los pies porque no tenía zapatos, entonces puso un edicto para que todos los pueblos maten vacas y hagan una alfombra para que él no volviera a lastimarse los pies. Pero una persona le dijo que sería mejor que él matase a una vaca y se hiciera sus zapatos.
¿No es mejor que cambies vos en vez de esperar que el mundo esté a tu disposición?
Las únicas palabras inspiradas para los hijos son las de Dios. No inspires las palabras de los demás.
Cuando Goliat quiso matar a David, David tomó su espada y lo decapitó. Todas las armas que se levantaron para destruirte terminarán en tu mano y vencerás a tu enemigo.
Peleá tu batalla con autoridad, porque cuando la venzas no será sólo para vos, sino también para tus hijos y los hijos de tus hijos.
Los mendigos viven de migajas, pero los hijos de abundancia.
Dios te hizo para cosas grandes, no permitas que nadie te rebaje: Sos hijo del Rey. No somos dueños del mundo, pero somos hijos del dueño. Y si somos hijos somos herederos.
Pedro y Juan caminaban juntos, Juan era tranquilo y Pedro opuesto. Eso me enseña que Dios te va a conectar con gente distinta a vos pero con la misma unción y la misma fe. Pedro y Juan se acercaron al paralítico y le dijeron "míranos", porque todos los grandes logros serán en equipos de fe. Dios te va a conectar con gente que te llevará a otro nivel de victoria.
Pedro y Juan lo tomaron de la mano, y lo levantaron. Dice que cuando se levantó sintió fuerzas en sus piernas, y cuando vio que podía pararse celebró. Este hombre cuando entró al templo, caminó y adoró.
Preparate para empezar a caminar y adorar, porque no habrá mendigos en el pueblo de Dios, sino que habrá hijos a los que todo lo que hagamos nos saldrá bien.
Fuente: Por. Rev. Bernardo Stamateas, Pastor del Ministerio Presencia de Dios
Puedes dejar Tus comentarios en este blog, que te parece el devocional, que has aprendido hoy.