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viernes, 15 de enero de 2010

Su dádiva determina su futuro

“Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles.”Hechos 4:36-37

Es interesante escuchar a la gente decir que el gobierno tiene que hacer esto o aquello por los pobres, pero ¿qué hacen ellos por esa causa? ¿Es dadivoso su corazón?
Jesús le dijo al joven rico que tenía que vender todo y dárselo a los pobres y eso le trajo tristeza a su corazón. Cuando uno es generoso no se pone triste, por el contrario esa acción en obediencia a la Palabra de Dios lo hace feliz. Proverbios 10:22 dice que “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.” Si usted es un hijo de Dios está bendecido porque ya ha recibido las bendiciones cuando pasó a ser parte de la familia de Dios. Entonces la Palabra dice que si usted tiene la bendición de Dios estará enriquecido y cuando está enriquecido en todas las áreas usted comienza a dar más y a ser más generoso que antes y no lo hace con tristeza. Ser generoso es una bendición y trae mucha cosecha.
Las personas generosas son felices porque saben que todo lo que tienen vino de Dios. El joven rico se fue y nunca más se supo de él. De esa manera determinó su cosecha. Hoy usted tiene la misma oportunidad que él. Recuerde que su dádiva siempre va a determinar su futuro. “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”(2 Corintios 9:6)
Todo lo que usted haga para Dios siempre le va a traer cosecha de bendición porque Él no está distraído. Nunca se arrepienta de hacer algo para Dios, al contrario, si plantó alguna semilla y las cosas no le están saliendo como esperaba, siga haciendo las cosas como Dios le enseñó y no se rinda. Porque entre la lluvia temprana y la tardía vendrá el fruto que había soñado por su perseverancia. Ahí está la mayor demostración de confianza en Dios que en cualquier otra cosa de la tierra.
Mire ahora la dádiva de Bernabé. Determinó su futuro y hasta le cambió el nombre. Bernabé prosiguió en desarrollar el propósito y el plan de Dios para su vida, y tuvo la bendición de participar del ministerio. Luego llegó a ser un apóstol y no solamente eso, sino que guió a Pablo para extender el evangelio. Mire todo lo que se le abrió a través de su siembra. Y guió a uno que iba a ser más grande que él. ¡Qué humildad, qué generosidad! Es admirable que sembró bendiciones y cosechó bendiciones. El dar fue su estilo de vida, y abrió camino en el reino de Dios para miles y miles de personas. Su vida demostró que después de haber dado, se le abrió todo un panorama de bendición.
Cambie hoy su estilo de vida, comience a ser generoso, dadivoso. Determine su destino hacia la bendición y la sobreabundancia.
Oración: Padre, hoy declaro que soy generoso con todo lo que haces llegar a mi mano. Estoy bendecido y quiero ser de bendición para tu Reino. Hoy determino mi futuro hacia la abundancia. Lo creo, en el nombre de Jesús, amén.
Por Rev. Juan Crudo

jueves, 14 de enero de 2010

Enfrentando los contratiempos

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” Éxodo 14:13
Hoy lo invito a poner la mirada en lo que Dios va revelando a su corazón y a disponerse a funcionar en esa dirección. Hay cuatro puntos importantes que quiero compartir con usted que lo ayudarán a enfrentar un contratiempo:
1º) Hay que tener paciencia. Santiago 5:11 dice: “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.”Lo que oímos de la paciencia de Job nos sirve para aprender a cómo actuar ante los problemas. Él pasó por terribles situaciones, pero con paciencia y sin rendirse salió adelante y su postrer estado fue mejor que el primero.
2º) Hay que aplicar coraje. Usted tiene que saber que todos los días su comunión debe ser íntima con Dios. Debe confiar en Dios en todo, porque Él es quien le da la fuerza para triunfar y el coraje para vencer. Él es el que le da el valor para no rendirse ante la adversidad. Tome su Palabra con fe y declárela ante la adversidad con coraje.
3º) Hay que ser obediente a la Palabra. Dios le dijo a Abraham: “Vas a tener hijos, descendencia”. Pasaban los años y no aparecían, sin embargo, la fe estaba porque sabía que Dios era poderoso para darle lo que le había prometido. Él tomó la Palabra con fe y fue obediente aún al enfrentarse a contratiempos.
4º) Hay que confiar en la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta y no hay que rendirse, aflojar ni abandonar. La confianza en Dios es el arma más fuerte que usted tiene. Como a Moisés que le vino el ejército más poderoso de la tierra, pero confiaron en Dios, y pasaron por tierra seca. Los que confían en el Señor tendrán nuevas fuerzas, caminarán y no se cansarán, correrán y no se fatigarán, levantarán alas como de águila. Ha llegado el tiempo que avance, que crezca, que tenga grandes conquistas.
¡Nunca se rinda! Él que vive dentro de usted es mayor que él que está en el mundo. Él que está en el mundo va a trabajar detrás de las circunstancias para hacerle creer que no hay salida, que no hay victoria, ¡pero no le crea! Usted es un vencedor de circunstancias. Tenga paciencia, aplique coraje, sea obediente a la Palabra y confíe en la Voluntad de Dios, los contratiempos no podrán detenerlo.
Oración: Padre, hoy tomo coraje, me dispongo a ser paciente y obediente para poder enfrentarme victoriosamente a las circunstancias y contratiempos que puedan venir en mi camino hacia la victoria. Confío en tu Palabra, que es tu voluntad. Sé que saldré más que vencedor. Lo creo, en el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O Crudo

miércoles, 13 de enero de 2010

A mi estilo o al estilo de Dios?

Léase Isaías 55.8-13
Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! - Isaías 55.9 (NVI)

HACE poco estaba ayudando a uno de mis hermanos menores con las matemáticas. Está aprendiendo a dividir y tiene dificultad recordando todos los pasos para llegar al resultado correcto. En lugar de seguir las reglas convencionales, él cree que puede resolver las ecuaciones a su manera. Pero yo sé que no es así. He resuelto problemas de división y sé que hay que seguir ciertos procesos para poder llegar al resultado correcto. Insisto en que haga los problemas a mi manera en lugar de la suya; no porque deseo limitarlo, sino porque yo sé que mi forma de hacerlo es mejor.
¿Le resulta familiar el tema? «Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes», nos dice Dios a través del profeta Isaías. Conociendo el pasado, el presente y el futuro, Dios tiene más experiencia que usted o que yo. Dios conoce nuestro corazón, es perfecto, infinito en poder y conocimiento. A través del estudio de la Biblia y mediante la inspiración del Espíritu, veremos que los caminos de Dios se allanarán. ¿Confiará usted en Dios?
Sr. Caleb Melchior (Missouri, EUA)
Oración:
Amado Señor, sabemos que tus caminos son más altos que los nuestros. Danos la fe para seguir tu dirección. Amén.
PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Confíe en los caminos de Dios; ellos funcionan.
OREMOS:
Por los hermanos y las hermanas.

Fuente: El Aposento Alto

martes, 12 de enero de 2010

Orando de acuerdo a la visión de Dios

“Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:2 y 3
Es bueno que pueda analizar cómo está siendo su oración hoy. Por eso lo invito a reflexionar un momento en esta palabra. Jeremías 33:3 dice: “Clama a mí y yo te responderé.”Dice Dios que tiene que clamar a él y que él le va a responder. Fíjese que le da la seguridad de que su oración va a ser respondida. No tenemos que orar de acuerdo a la visión humana y personal, debemos orar de acuerdo a lo que Dios tiene y a lo que Dios es. “Jehová, que hizo la tierra, que la formó para afirmarla”. Si cree en su Palabra tendrá la confianza de lo que Dios prometió. También dice que nos enseñará cosas ocultas que no conocemos, cuando Dios le revela algo es para que lo acepte y que lo reciba, está oculto pero debe creerlo para anunciar lo que Dios dice y así verá la bendición de Dios en toda área de su vida.
¿Cree que podrá recibir algo de Dios si su mente es limitada? Debe apoyarse sobre la Palabra de Dios para desarrollar una capacidad para recibir. ¿Por qué Dios le dio a uno un talento, a otro dos y a otro cinco? Porque les dio conforme a su capacidad de recibir. La capacidad de recibir se desarrolla conforme usted absorbe la revelación de la Palabra. A veces alguien viene a la reunión y Dios le revela algo y recibe algo poderoso, mientras otros se van igual porque están acomodados como están. Cuando se levanta a la mañana tiene que ya empezar a hacer confesiones de que va a recibir algo bueno. La habilidad de recibir, la actitud, hace crecer lo que recibimos. Dios nos dice que nos derramará bendiciones hasta que sobreabunden, no debemos dar el diezmo por miedo sino porque estamos ampliando nuestra capacidad de recibir y debemos ser fieles en eso. De la misma manera usted debe orar. Si está en acuerdo a la visión, la respuesta vendrá. Si usted es fiel a Dios, será fiel a todo lo que él ordene. Dios puso líderes sobre cada uno de nosotros para que nos edifiquen y ayuden a crecer. Eso está en la visión de Dios. Ore en acuerdo junto con ellos. Reclame lo que es suyo, lo que esté en acuerdo a la Palabra vendrá.
Oración: Padre, yo creo a tu Palabra y sé que responderás mi oración. Por eso quiero alinearme a la visión que tú planeaste para mi vida en este tiempo. Me pongo en acuerdo junto a mis pastores y líderes para caminar en la misma visión. Gracias por enseñarme a caminar y traer los cielos a la tierra. En el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O Crudo

lunes, 11 de enero de 2010

Hay que honrar la sabiduría

“Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Sabá dio al rey Salomón.” 1 Reyes 10:9 y 10
En este pasaje de 1 Reyes vemos que la sabiduría y excelencia de Salomón fue reconocida pero también, recompensada.
La reina de Sabá que fue a verlo abrió sus manos para sembrar. Pero no sembró porque Salomón era un rey nada más. Ella misma comprendió la sabiduría que él tenía y que era hombre generoso para con Dios y con la gente. Ella puso en práctica la siembra igual que él.
En Mateo 12:42 Jesús dijo: “Ella vino de los fines de la tierra para oír de la sabiduría de Salomón”. Estaba hablando de esta misma Reina. Dios dijo: “Yo voy a recompensar esto”. Y su vida nunca más fue la misma.
Todo lo que usted aprovecha de las oportunidades divinas le va a ir creando un futuro de gloria para usted y sus herederos. ¿Qué fue lo que le cambio el futuro a ella? Su dádiva. Ella fue dadivosa cuando reconoció al hombre de Dios y decidió honrarlo.
En 1 Timoteo 5:17 dice:
“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”.
Salomón fue un hombre de Dios, elegido por Dios que se encargó de gobernar sabiamente a su pueblo. Él les enseñó con su sabiduría (hoy puede leerla en el libro de Proverbios). Por eso la palabra dice en 1 Timoteo que a hombres así hay que honrarlos con doble honor. Eso fue lo que hizo la Reina de Sabá. Pero lo más interesante es que ella sembró muchas semillas de honra a Salomón, pero abandonó la presencia de Salomón recibiendo mucho más de lo que ella había dado. Todo lo que ella quiso, lo pidió, además de lo que Salomón le dio por ser un hombre muy generoso. Esa recompensa viene por lo que usted está haciendo de acuerdo a la sabiduría de Dios. Usted ya está desconectado de la sabiduría humana, terrenal, diabólica y se mueve ahora hacia un futuro feliz, próspero y bendecido. Entonces las bendiciones y las recompensas las verá manifestadas en su vida.
Oración: Padre, hoy me comprometo a honrar la sabiduría. Sé que la veré expresada en hechos en tus hombres de Dios y sé que se merecen doble honor. Me determino a honrarlos cada vez que tenga oportunidad. No las dejaré pasar. Recibiré bendiciones por ello. En el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan O Crudo.

domingo, 10 de enero de 2010

Escuchar la Palabra

Léase Josué 1.1-9

Den ánimo y valor a sus corazones todos los que confían en el Señor. -Salmo 31.24 (VPEE)

EL meditar en un versículo de la Biblia y escuchar el mensaje de Dios a través de éste es un paso para transformarnos en una nueva creación. Dios nos creó a través de su Palabra, y el mensaje de la Biblia nos recrea también.
Sin embargo, cuando me siento en silencio a meditar, a menudo me da sueño. En cambio, si camino en el bosque, experimento la bendición de la oración meditativa. Hace poco, pasé un tiempo caminando por las veredas en una montaña. Cada mañana, antes de comenzar mi caminata escogía un versículo de la Biblia. Por varios días reflexioné en las palabras de un sólo versículo (Salmo 31.24) y traté de escuchar lo que Dios me diría a través de él. Escuché a Dios diciéndome que valor es actuar a pesar del temor. Esa era sabiduría que debía atesorar.
Tengo suficientes razones para tener miedo. Nunca había acampado solo. ¿Podría hacer esto? El Espíritu me decía en mi interior: «Enfrenta tus temores e inténtalo». Así lo hice. Cuando fallaba, aprendía de mis errores e intentaba nuevamente. Con cada nuevo desafío, mi corazón se fortalecía más. Por la gracia de Dios, estoy siendo transformado en una nueva creación.
Sr. Bruce D. Ervin (Ontario, Canadá)
Oración:
Oh Dios, concédeme el valor para hacer lo que me pides que haga y para intentar lo que parece imposible. Amén.
PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Dios nos da valor para actuar a pesar de nuestro temor.
OREMOS:
Por las personas que intentan hacer algo nuevo.
Fuente: El Aposento Alto

sábado, 9 de enero de 2010

¿Cuál es hoy su sistema de creencias?

“…He venido a ser como un vaso quebrado.” Salmo 31:12
Lo invito a hacerse esta imagen: usted es un vaso de barro bien terminado y perfecto. Está lleno de agua fresca. ¿Se lo imagina? Bueno, ahora piense que el agua es la abundancia que Dios tiene para darle. Cada vez que el agua se va consumiendo se vuelve a llenar con más agua fresca que viene de la fuente. Así debe ser la vida de cada hijo de Dios. El problema comienza cuando el vaso se rompe o se raja y ya no puede contener las bendiciones.
Tiene que pensar que Dios tiene abundancia para darle, pero las limitaciones de la mente hacen que se pierda lo que Dios tiene. Cuando tengo un sistema de creencias que no corresponde a las bendiciones de Dios, es como un vaso rajado que necesita ser arreglado para que no se escape el agua que le quiero poner. Debo arreglar toda rajadura en mi manera de pensar para que venga la cosecha que Dios quiere, para que todo lo que voy desarrollando con Dios y Su Palabra se comience a manifestar. Su meta debe ser que pueda usar todos los dones de Dios para bendecir a la gente. Lo que va recibiendo se tiene que ir multiplicando para ser quien Dios planeó que usted sea. Esta es la hora para recibir algo poderoso que viene de Dios, que le da la posibilidad de ver su gloria.
Entonces es muy importante que elimine creencias limitantes, incredulidad. Guarde la Palabra porque ahí está la clave de todo. Reciba lo que Dios le da de su abundancia. Él es su fuente de provisión y sustento. Le pregunto entonces: ¿Cuál es su sistema de creencia? ¿Lo que el mundo dice ó lo que Dios dice? ¿Cómo está su vida? ¿Con qué vaso se ve reflejado?
Oración: Padre, me determino a ser un vaso de honra para ti. Cuidaré mi sistema de creencias para no ser como un vaso que pierde el agua y no puede ser lleno. Sé que tú eres mi fuente de abundancia. Me preparo para recibirla. En el nombre de Jesús, amén.
Por. Rev. Juan Crudo