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miércoles, 18 de marzo de 2015

Atajos peligrosos



[Jesús] respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. —Mateo 4:4
Lectura: Mateo 4:1-10
La biblia en un año: Deuteronomio 32-34;Marcos 15:26-47
Hace poco, cuando hubo elecciones en mi país, una madre necesitada a quien conozco cambió su voto por una bolsa de pañales. Ya habíamos hablado de los beneficios de cada candidato, así que su decisión me desilusionó. «¿Qué pasa con tus convicciones?», le pregunté.
Ella permaneció en silencio. Seis meses después de que ganó su candidato, los impuestos subieron aun más. Ahora todo está más caro… ¡incluso los pañales!
En todos los países del mundo, la corrupción política no es nada nuevo. Tampoco lo es la corrupción espiritual. Satanás intentó tentar a Jesús para que «vendiera» sus convicciones (Mateo 4:1-10). El tentador se le acercó cuando el Señor estaba cansado y hambriento, y le ofreció satisfacción inmediata: pan caliente en segundos, una salvación milagrosa, y los reinos del mundo y su gloria.
Sin embargo, Jesús sabía qué era lo mejor. Era consciente de que los atajos son enemigos peligrosos. Pueden ofrecer un camino libre de sufrimiento, pero, al final, el dolor que producen es mucho peor de lo que podamos imaginar. «Escrito está», declaró Jesús tres veces durante su tentación (vv. 4, 7, 10). Se aferró con firmeza a lo que sabía que era la verdad de Dios y su Palabra.
Cuando somos tentados, Dios también puede ayudarnos. Podemos depender de Él y de la verdad de su Palabra para ayudarnos a evitar atajos peligrosos.
El camino de Dios no es fácil, pero lleva a la satisfacción eterna.
Nuestro Pan Diario

Visitantes inoportunos
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que […] produce paciencia. —Santiago 1:2-3
Lectura: Santiago 1:2-12
La biblia en un año: Deuteronomio 30-31;Marcos 15:1-25
Hace poco, mi esposa Marlene y yo recibimos una llamada telefónica de nuestro hijo y su esposa, que estaban aterrados. La noche anterior, habían encontrado dos murciélagos en su casa. Sé que los murciélagos son una parte importante del ecosistema, pero no son mis favoritos entre las criaturas de Dios; en especial, cuando vuelan dentro de una casa.
Sin embargo, Marlene y yo fuimos gustosos a la casa de nuestros hijos para ayudarlos a tapar los agujeros que esos inoportunos visitantes probablemente usaron para entrar.
Otro visitante inoportuno que suele invadir nuestra vida es el sufrimiento. Cuando llegan las pruebas, podemos llenarnos de pánico o desanimarnos fácilmente. No obstante, estas circunstancias difíciles pueden transformarse en instrumentos que nuestro Padre celestial, en su amor, utiliza para hacernos más parecidos a Cristo. Por eso, Santiago escribió: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa…» (Santiago 1:2-4).
No se espera que disfrutemos de las pruebas ni que celebremos el sufrimiento. Pero, cuando llegan estos visitantes inoportunos, podemos buscar la mano de Dios en ellos y confiar en que podemos usarlos para parecernos más a su Hijo.

Las pruebas pueden visitarnos, pero nuestro Dios está siempre con nosotros.
Nuestro Pan Diario
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REFLEXIONAR
Errores que las mujeres deben evitar
A continuación te presentamos los errores más comunes que cometen las mujeres:
1. Decir al esposo: “necesitamos hablar”.
Para un hombre existen pocas palabras más intimidantes que éstas, especialmente si es una mujer quien las dice. Cuando un hombre escucha estas palabras piensa: “cometí un error”. Los hombres no están en el negocio de hablar, sino de “arreglar”. Comunicar, nutrir, escuchar los problemas y comprenderlos sin la obligación de solucionarlos es algo para lo cual la mayoría de los hombres no han sido educados. “Dejen que un niño se caiga de la bicicleta y se raspe la rodilla, todo el mundo le dirá que se levante, que deje de llorar y que lo olvide. “Sé un hombre”, le exigimos. No se discute cómo se sintió en el momento en que tocó el suelo; nadie le pregunta si quiere hablar sobre el posible trauma. La respuesta automática es decirle que se sacuda, que se levante y que aprenda a no caerse. Sería genial que las mujeres dejaran de iniciar conversaciones con la frase: “necesitamos hablar”. En cuanto pronuncian esas palabras, nuestras defensas se encienden, las herramientas de reparación salen de sus estuches, el sudor fluye, y repasamos cada cosa que hicimos la semana anterior para indagar qué estuvo mal, cuándo sucedió y cómo lo arreglamos para salir del lío lo más pronto posible. De hecho, creo que es una muy buena idea que si quieren desahogarse, comiencen la conversación con algo como: “amor, mira, no es que haya pasado algo, pero quiero hablar sobre esto”. Esa es una forma buenísima de iniciar la conversación, nos permite relajarnos, bajarnos del estrado, guardar las herramientas para “arreglar” problemas y, por fin, sentarnos a escuchar lo que quieren decir”, Steve Harvey.
2. Comparar al marido.
Otro gran error que cometen las mujeres es comparar al hombre real que tienen a su lado con el hombre ideal de la pantalla televisiva. Una mujer casada expresó a su terapeuta qué esperaba de su esposo: “Me gusta el hombre que se cuida, expresa sentimientos y es romántico, al estilo de Brad Pitt o Tom Cruise; pero que sea un galán como James Bond y proveedor y protector como Conan el Bárbaro o los hombres del viejo oeste. Pienso que el hombre ideal es aquel vampiro de Crepúsculo. Me gusta aquel hombre de Lo que el viento se llevó y aquel bailarín de Cantando bajo la lluvia..., ah, desearía que sea un poco de cada uno de ellos...”. El primer consejo del terapeuta matrimonial para aquella mujer fue: ¡deje de ver tantas películas!
Esta ilusión del amor hollywoodense ha llevado a muchos matrimonios al fracaso. Ese amor de guión, ensayado y con las escenas editadas no existe en la vida real. Una de las peores cosas que puedes hacer es comparar a tu cónyuge con otra persona. Si comparas a tu marido con el galán de la televisión, prepárate para la frustración y el desencanto; en lugar de eso, mira con otros ojos. Aprecia todo lo bueno que tiene ese hombre de carne y hueso que ha decidido compartir la vida contigo.

Fuente: Boletin Placeres Perfectos, boletín # 17, 2015.
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 MEDITACIÓN


Una cita con Dios
Orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica con toda perseverancia y suplica por todos los santos.
–Efesios 6:18
En el mes de marzo, se conmemora el Día Mundial de Oración. Sus orígenes se remontan al siglo xix, cuando las mujeres cristianas de los Estados Unidos y Canadá iniciaron una serie de actividades cooperativas para apoyar la participación femenina en la obra misionera en todo el mundo. Aprovechando esta conmemoración, nos gustaría enfatizar la importancia de la oración si deseamos tener una vida cristiana victoriosa.
La oración es una forma de adoración y un excelente medio de pasar el tiempo junto a Dios. Es el momento en que podemos adorar, y pedir por nuestras necesidades, problemas o deseos y la salvación de los perdidos. Es una oportunidad para alabar su nombre, darle gracias por su provisión constante y reconocer que su voluntad soberana es siempre lo mejor para nuestra vida.
Jesús afirmó que el Padre busca adoradores que le adoren en Espíritu y en verdad. Ahora bien, ¿cómo debemos orar? Jesús también les enseño a sus discípulos cómo hacerlo: «Más tu, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que te ve en lo secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará en público» (Mateo 6:6). ¿Cuándo tenemos que orar? Todo el tiempo: «Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17).
Nuestro tiempo con Dios es la oportunidad maravillosa de tener una cita con nuestro Padre, a solas o en compañía de otros, unidos por el mismo espíritu de gracia y amor.
Pero ¿qué debemos hacer cuando nuestras preocupaciones y problemas cotidianos desplazan nuestro tiempo con Dios?
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Nuestras citas con Dios
¿Las exigencias de cada día están desplazando tu tiempo devocional con Dios?
Este librito presenta una nueva perspectiva en cuanto a los momentos de quietud, y los considera una oportunidad para volver a conectarse con el Dios de gracia, quien anhela pasar tiempo contigo. Es una guía práctica con múltiples sugerencias útiles que te ayudarán a desarrollar el hábito de la lectura bíblica y la oración.


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NOTICIAS CRISTIANAS
 








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