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lunes, 25 de diciembre de 2017

Mansedumbre

Por David H. Roper
… sean humildes y mansos… (v. 2 RVC).
Leer: Efesios 4:1-6 
La Biblia en un año: Amós 7–9; Apocalipsis 8
Los problemas de la vida pueden ponernos de mal humor, pero nunca deberíamos excusar las explosiones de mala conducta, ya que podrían descorazonar a quienes amamos y entristecer a los que nos rodean. Recién habremos cumplido nuestro deber ante los demás cuando hayamos aprendido a ser agradables.
El Nuevo Testamento tiene una palabra para la virtud que corrige nuestra antipatía: mansedumbre, término que implica un ser amable y bondadoso. Efesios 4:2 nos recuerda: «sean humildes y mansos».
La mansedumbre es aceptar las limitaciones y las dolencias sin volcar nuestra irritación sobre los demás. Muestra gratitud ante los servicios más mínimos y tolerancia hacia quienes hacen mal las cosas. Acepta a las personas molestas; en especial, a los pequeños ruidosos e hiperactivos, ya que la bondad hacia los niños es lo que más caracteriza a una persona buena y mansa. Es delicadeza ante la provocación; y silencio o calma ante palabras desagradables.
Jesús es «manso y humilde de corazón» (Mateo 11:29). Si se lo pedimos, Él nos transformará a su imagen. George MacDonald dice: «[Dios] no escucharía de [nosotros] un tono que agite el corazón de otra persona, una palabra que le duela […]. De este, como de todo otro pecado, Jesús nació para liberarnos».
Señor, ayúdame a ser manso, amable y bondadoso.
Ser humildes ante Dios nos hará mansos para con los demás.

Esperanza eterna
Por Xochitl Dixon
Bienaventurado aquel […] cuya esperanza está en el Señor su Dios (v. 5).
Leer: Salmo 146 
La Biblia en un año: Abdías; Apocalipsis 9
Dos meses después de la muerte de mi madre, las compras y decoraciones de la semana anterior a la Navidad no eran mi prioridad. Resistía los intentos de mi esposo de consolarme. Estaba callada y malhumorada mientras mi hijo colocaba luces navideñas en las paredes de nuestra casa. Sin pronunciar palabra, él conectó el cable antes de irse con su padre a trabajar.
Mientras las luces titilaban, el Señor me sacó con ternura de mi oscuridad. A pesar de lo doloroso de las circunstancias, mi esperanza permanecía segura en la luz de la verdad de Dios y en su carácter inmutable.
El Salmo 146 afirma lo que Dios me recordó aquella mañana difícil: mi eterna «esperanza está en el Señor», mi ayudador (v. 5). Como Creador, «siempre cumple su palabra» (v. 6 RVC). «Hace justicia a los agraviados», protegiéndonos y supliendo nuestras necesidades (v. 7). «El Señor levanta a los caídos» (v. 8); nos «guarda» y nos «sostiene», y siempre reinará (vv. 9-10).
Algunas veces, en Navidad, nuestros días rebosarán de momentos gozosos. Otras veces, enfrentaremos ausencias, experiencias dolorosas o sentimientos de soledad. Pero, en cada caso, las promesas de Dios serán nuestra luz en la oscuridad, y nos brindarán ayuda tangible y esperanza eterna.
Señor, gracias por ser nuestra fuente de esperanza eterna.
Dios reafirma nuestra esperanza en su carácter inmutable.

Nuestro Pan Diario

domingo, 24 de diciembre de 2017

Más que un héroe

Por David C. McCasland
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros […], lleno de gracia y de verdad (v. 14).
La Biblia en un año: Amós 1–3; Apocalipsis 6
Mientras los fanáticos de La guerra de las galaxias aguardan el estreno del Episodio 8, «El último Jedi», la gente sigue analizando el éxito notable de estas películas que comenzaron en 1977. Un reportero dijo que estos filmes se conectan con muchos que anhelan «una nueva esperanza y una fuerza del bien en una época en que el mundo necesita héroes».
En la época de Jesús, el pueblo de Israel estaba oprimido y anhelaba la llegada de su Mesías prometido mucho tiempo antes. Muchos esperaban la aparición de un héroe que los liberara de la tiranía de Roma, pero Jesús no vino como un héroe político ni militar, sino como un bebé en la aldea de Belén. Esto hizo que muchos no comprendieran quién era. El apóstol Juan escribió: «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron» (Juan 1:11).
Jesús vino como más que un héroe; vino como Salvador. Nació para traer la luz de Dios a la oscuridad y dar vida, para que todos los que le reciben sean perdonados y liberados del poder del pecado. Juan lo llamó el «unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (v. 14).
«A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (v. 12). Sin duda, Jesús es la única esperanza verdadera que el mundo necesita.
Señor Jesús, gracias por venir a morir para darnos vida.
En Belén, Dios demostró que amar es dar.

Un mundo grande; un Dios más grande
Por Bill Crowder
Porque en [Cristo] fueron creadas todas las cosas… (v. 16).
La Biblia en un año: Amós 4–6; Apocalipsis 7
Mientras conducíamos por el norte de Michigan, mi esposa exclamó: «¡Qué increíblemente grande es el mundo!». Justo pasábamos junto a un cartel que indicaba el paralelo 45: la mitad de camino entre el Ecuador y el Polo Norte. Hablamos de lo pequeños que somos nosotros y lo vasto que es el mundo. Aun así, comparado con el universo, nuestro planeta es solo un granito de polvo.
Si nuestro mundo es grande, y el universo es más grande aun, ¿cuán inmenso es Aquel que lo creó con su poder? La Biblia nos dice: «Porque en [Jesús] fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él» (Colosenses 1:16 LBLA).
Esta es una buena noticia porque este mismo Jesús que creó el universo es Aquel que vino para rescatarnos de nuestro pecado. La noche antes de morir, Él dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
Ante los desafíos pequeños y grandes de la vida, podemos clamar a Aquel que creó el universo, murió y resucitó, y obtuvo la victoria sobre los quebrantamientos de este mundo. En nuestros momentos de lucha, Él nos ofrece su paz.
Señor, confío hoy en tu poder y grandeza.
La gracia de Dios es inmensurable; su misericordia, inagotable; su paz, inefable.

Nuestro Pan Diario

viernes, 1 de diciembre de 2017

Somos humanos

Por Em
… sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables (1 Pedro 3:8).
La Biblia en un año: Ezequiel 24–26; 1 Pedro 2
Cuando le pidieron que definiera su rol en una comunidad que a veces no cooperaba con el cumplimiento de la ley, un jefe de policía reflexionó: «Somos seres humanos que trabajan con seres humanos en crisis».
Su humildad, al admitir su igualdad de condiciones con los demás, me recuerda las palabras de Pedro al escribir a los primeros cristianos que sufrían bajo la persecución romana: «Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables» (1 Pedro 3:8). Tal vez, lo que Pedro estaba diciendo era que la mejor respuesta frente a seres humanos en crisis es ser conscientes de que somos todos iguales. ¿Acaso no fue eso lo que Dios hizo al enviar a su Hijo a hacerse humano para ayudarnos? (Filipenses 2:7).
Si miramos solo nuestro corazón caído, nos vemos tentados a menospreciar nuestra condición humana. Pero ¿y si consideramos nuestra humanidad como parte de lo que aportamos al mundo? Jesús nos enseña cómo vivir siendo plenamente humanos, como siervos y reconociendo que somos iguales. Dios nos creó a su imagen y nos redimió con su amor incondicional.
Hoy, encontraremos personas con diversas luchas. ¡Qué diferencia podemos marcar al responder como humanos que trabajan juntos con otros humanos en crisis!
Padre, ayúdanos a humillarnos cuando respondemos a otros.
La humildad surge de conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos.

Entender mejor
Por kh
Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos (v. 11).
La Biblia en un año: Ezequiel 30–32; 1 Pedro 4
Cuando trajimos a nuestro hijo adoptivo del extranjero, estaba ansiosa por darle todo lo que le había faltado los meses anteriores; en especial, buena comida, ya que tenía un déficit nutricional. Pero, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, no crecía mucho. Después de casi tres años, descubrimos que tenía intolerancias alimentarias severas. Al quitar esos alimentos de su dieta, creció trece centímetros (cinco pulgadas) en apenas unos meses. Aunque me lamentaba pensando en cuánto tiempo le había dado, sin saberlo, alimentos que le impedían crecer, ¡me alegró ver esta mejora súbita en su salud!
Sospecho que Josías se sintió así cuando descubrieron el libro de la ley después de haber estado perdido en el templo durante años. Josías lamentó haber perdido por ignorancia lo mejor de Dios para su pueblo (2 Reyes 22:11). Aunque se lo elogia por hacer lo correcto ante los ojos del Señor (v. 2), descubrió cómo honrar mejor a Dios después de encontrar la ley, y llevó al pueblo a adorar otra vez como Dios había mandado (23:22-23).
Cuando descubrimos en la Biblia cómo honrar a Dios, quizá lamentemos no haber encontrado siempre su voluntad para nosotros. Sin embargo, podemos recibir ánimo al saber que Él nos sana y nos restaura, y nos lleva con amor a una comprensión más profunda.
Señor, ayúdame a honrarte y a obedecerte.
Dios nos da un nuevo comienzo.
Nuestro Pan Diario

NECESITO UN MENTOR
Por. Pr. Arnold Enns
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” Hebreos 13.7
No importa en qué etapa o edad estés en tu vida, necesitas a alguien para que te acompañe en tu crecimiento. En medicina, los Doctores son mentores de estudiantes de medicina. En música, los músicos profesionales son mentores de otros músicos en formación.
En Proverbios 19:20 dice: "Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez". Siempre necesitaré a un mentor en mi vida y en algún momento tendré que serlo también para otros.
Un mentor saca lo mejor de ti en tres áreas: a) tu llamado o profesión, b) tus metas y objetivos y c) tu vida espiritual y moral. Los mentores nos ayudan a mirarnos a nosotros mismos y a nuestro ministerio desde una perspectiva exterior.
También necesitamos correcciones de curso de vez en cuando en la vida. Para hacer esas correcciones, necesitare a alguien que pueda darme su opinión. Si no estás abierto a los comentarios de un mentor, no vas a aprender y no vas a crecer. Igualmente tengo una responsabilidad de ser un mentor para otros.
Todos necesitamos a un Pablo, un Bernabé y un Timoteo en nuestras vidas:
1. Necesitamos un Pablo en nuestra vida. El pasaje de Hebreos dice que imitemos la Fe de nuestros pastores. Por tanto, no necesito una persona perfecta, pero si una persona que quiera compartir sus éxitos y sus fracasos conmigo. Alguien que tiene el carácter y los valores que admiras. Alguien con las habilidades y la experiencia que deseas. Alguien en quien confíes.
Elias fue un Mentor para Eliseo y dice que caminaron juntos, trabajaron juntos, comieron juntos (2 Reyes 2:6). Eliseo quería ser como Elias!
2. Necesito un compañero, un Bernabé en mi vida. Necesito un hermano/a del alma, alguien que me ame, me acompañe y también me confronte cuando estoy errado. Bernabé acompañó a Pablo en el primer viaje misionero, pero también lo confrontó a reconciliarse con Juan Marcos (Hechos 15).
3. Necesito a un Timoteo en mi vida. Necesito a una persona más joven en mi vida a quien pueda discipular y para quien pueda ser de ejemplo. Tengo que buscar a alguien para ayudarle a cumplir sus sueños y destinos. Necesito a alguien a quien pueda dejar mi legado de fe, de esperanza y amor (1 Corintios 13:13).
CONCEPTO IMPORTANTE
Cualquiera, en cualquier momento, puede ser un mentor si aprende a hacer preguntas y si sabe escuchar. Todos tenemos una reserva de conocimiento, habilidades y experiencias que podemos compartir con otros. Estoy seguro que si tuviera que sentarme contigo, aprendería algunas cosas que me harían una mejor persona.
Jesús, en su mensaje final nos enseñó que tenemos que ir y hacer discípulos en todas las naciones. Esto significa que no solo tengo que compartir la buena noticia, el evangelio, sino también asegurarme en ser un mentor para otros para alcanzar una relación íntima con Jesucristo.
La pregunta que tenemos que hacernos entonces es quien puede ser ese Pablo, ese Bernabé y ese Timoteo en mi vida. Por tanto, encuentra a alguien con las habilidades que deseas, alguien en quien confíes y luego busca a alguien para quien tú puedes ser un modelo, un ejemplo de vida y trabajo.
MOTIVO DE ORACION
Señor Jesús hoy vengo delante de ti para buscar tu guía y dirección para encontrar a una persona que pueda ser mi mentor. También te ruego que pongas a alguien en mi camino para quien yo pueda ser un modelo y ejemplo a seguir. Gracias también por darme a hermanos y hermanas con quienes puedo compartir mis luchas y mis éxitos.

Fuente: VTRH

jueves, 30 de noviembre de 2017

Cosecha y acción de gracias

Por Dave Branon
Celebrarás también […] los primeros frutos de lo que hayas sembrado en el campo… (Éxodo 23:16 RVC).
La Biblia en un año: Ezequiel 20–21; Santiago 5
Hace muchos años, Dios hablo con Moisés e instituyó un nuevo festival para su pueblo. En Éxodo 23:16, según el registro de Moisés, Dios dijo: «[Celebra] también la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores».
Hoy en día, en países de todo el mundo, se hace algo similar para celebrar la abundancia de la tierra. En Ghana, la gente celebra el Festival de la Batata como un evento de cosecha. En Brasil, el Dia de Açao de Graças es un tiempo para agradecer por las cosechas que brindaron alimento. En China, está la Fiesta de Mediados de Otoño o Festival de la Luna. En Estados Unidos y Canadá, el Día de Acción de Gracias.
Para entender el objetivo apropiado de una celebración de la cosecha, visitemos a Noé después del diluvio. Dios les recordó a Noé y a su familia su provisión para nuestra existencia próspera. La Tierra tendría estaciones, luz y oscuridad, y «la sementera y la siega» (Génesis 8:22). Nuestra gratitud por la cosecha, que nos sustenta, es solo para Dios.
Independientemente de dónde vivas o cómo celebres la abundancia de tu tierra, dedica tiempo hoy para expresar tu gratitud a Dios, ya que no tendríamos cosecha para celebrar sin su maravilloso diseño creativo.
Querido Creador, gracias por habernos dado todo lo que necesitamos para existir.
La gratitud es la manifestación del recuerdo de un corazón alegre.

El verdadero hogar del corazón
Por David H. Roper
Dios […] puso en el corazón de los mortales la noción de la eternidad… (v. 11 RVC).
La Biblia en un año: Ezequiel 22–23; 1 Pedro 1
Durante años, tuvimos una terrier blanca. Estos perritos son fuertes y la raza fue creada para cavar en los túneles de los tejones y enfrentar al «enemigo» en su guarida. Una vez, nuestra perra se obsesionó con un animalito que se escondía debajo de una roca en nuestro patio. Nada podía disuadirla. Escarbó y escarbó hasta que hizo un túnel que pasaba varios metros debajo de la roca.
Ahora, considera esta pregunta: ¿Por qué los humanos buscamos y buscamos? ¿Por qué tenemos que escalar las montañas vírgenes o esquiar por cuestas casi verticales? ¿Por qué navegamos por los rápidos más peligrosos y desafiamos las fuerzas de la naturaleza? En parte, por un deseo de aventura y disfrute, pero es mucho más que eso. Es un instinto de búsqueda de Dios que llevamos implantado. No podemos no querer encontrar a Dios.
Por supuesto, no lo sabemos. Lo único que sabemos es que anhelamos algo. «No sabes lo que quieres —dijo Mark Twain—, pero lo deseas tanto que casi podrías morirte».
Dios es el verdadero hogar de nuestro corazón. Como dijo el famoso padre de la iglesia, Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en ti».
¿Y qué es el corazón? Un vacío profundo en nuestro interior que solo Dios puede llenar.
Señor, ayúdame a reconocer mi profundo anhelo de ti y a conocerte más.
Debajo de todos nuestros anhelos, hay un profundo deseo de Dios.

Nuestro Pan Diario

sábado, 25 de noviembre de 2017

Espera tu turno

Por David H. Roper
La paz os dejo, mi paz os doy… (v. 27).
Leer: Juan 14:15-27 
La Biblia en un año: Ezequiel 14–15; Santiago 2
En nuestro patio, tenemos un antiguo cerezo. Como lucía caído y moribundo, llamé a un arbolista. El hombre lo revisó y declaró que estaba «excesivamente estresado» y que necesitaba atención inmediata. «Espera tu turno», murmuró mi esposa Carolyn. Había sido una de esas semanas.
Todos tenemos semanas de ansiedad… llenas de preocupaciones por el rumbo de la cultura o inquietudes por nuestros hijos, el matrimonio o el trabajo, las finanzas, la salud y el bienestar personal. No obstante, Jesús nos aseguró que, sin importar cuán perturbadoras sean las circunstancias, podemos tener paz. Declaró: «La paz os dejo, mi paz os doy» (Juan 14:27).
Los días de Jesús estuvieron llenos de inquietud y angustias. Sus enemigos lo asediaban, y sus amigos y su familia no lo entendían. Sin embargo, tenía una calma interior. Esta es la paz que Él nos ha dado: la libertad de la ansiedad por el pasado, el presente y el futuro… su paz.
En cualquier circunstancia, podemos acudir a Jesús en oración. Allí, en su presencia, le entregamos nuestras cargas y temores. Y, entonces, Pablo nos asegura que la paz de Dios «guardará [nuestros] corazones y [nuestros] pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:7). Aun si hemos tenido «una de esas semanas», podemos tener su paz.
Señor, gracias porque tu paz guardará mis pensamientos.
En medio de los problemas, podemos hallar paz en Jesús.

Semillas helicóptero

Por David C. McCasland
… si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto (v. 24).
Leer: Juan 12:23-33 
La Biblia en un año: Ezequiel 16–17; Santiago 3
Cuando nuestros hijos eran pequeños, les encantaba atrapar las «semillas helicóptero» que caían de los arces plateados del vecino. Cada semilla parece un ala. Al final de la primavera, estas semillas giran como las palas del rotor de un helicóptero, hasta llegar al suelo. Su propósito no es volar, sino caer a la tierra y producir nuevos árboles.
Antes de que Jesús fuera crucificado, dijo a sus seguidores: «Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. […] si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto» (Juan 12:23-24).
Aunque los discípulos de Jesús querían que se lo honrara como el Mesías, Él vino a entregar su vida para que pudiéramos recibir perdón y fuéramos transformados por la fe en Él. Como seguidores de Jesús, escuchamos sus palabras: «El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará» (vv. 25-26).
Las semillas helicóptero pueden evocar el milagro de Jesús, el Salvador, quien murió para que pudiéramos vivir para Él.
Señor Jesús, nos maravilla tu amor. Danos la gracia para servirte hoy como anhelamos.
Jesús nos llama a entregar nuestras vidas para servirlo.

Exclamaciones de gozo
Por Marvin Williams
Cantad alegres al Señor, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos (v. 4).
Leer: Salmo 98 
La Biblia en un año: Ezequiel 18–19; Santiago 4
Cuando visitaba la congregación de una amiga, empezaron a cantar una canción que me encantaba y la entoné con ganas, recordando el consejo del director de coro de mi universidad: «¡Proyéctense!».
Después de la canción, el esposo de mi amiga me miró y me dijo: «Qué fuerte que cantaste». ¡No era un cumplido! Desde entonces, empecé a controlar conscientemente mi canto, asegurándome siempre de estar cantando con más suavidad que los demás y preguntándome si me estarían juzgando.
Pero, un domingo, noté cómo cantaba a voz en cuello y sin una pizca de vergüenza una mujer sentada junto a mí. Su adoración me recordó la alabanza entusiasta y espontánea de David. Es más, en el Salmo 98, David sugiere que «toda la tierra» debería prorrumpir en un jubiloso canto de adoración (v. 4).
El primer versículo dice por qué debemos adorar con gozo y nos recuerda que el Señor «ha hecho maravillas». A lo largo del salmo, David describe esas maravillas: la fidelidad de Dios y su justicia, misericordia y salvación. Meditar en quién es Dios y en lo que ha hecho puede llenar nuestro corazón de alabanza.
¿Qué «maravillas» ha hecho Dios en tu vida? Esta última época del año es el momento ideal para recordar sus obras maravillosas y dar gracias al Señor. ¡Levanta tu voz y canta!
Señor, gracias por lo que eres y por lo que has hecho.
La adoración saca el foco de nosotros y lo concentra en Dios.

Nuestro Pan Diario

viernes, 24 de noviembre de 2017

El juego del escondite

Por jb
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que […] nos hizo renacer… (1 Pedro 1:3).
Leer: Ezequiel 8 
La Biblia en un año: Ezequiel 8–10; Hebreos 13
«¡No me pueden ver!».
Cuando los niñitos juegan a las escondidas, a veces, creen que se están escondiendo con solo cubrirse los ojos.
Por más ingenuo que pueda parecerle esto a un adulto, en ocasiones, hacemos algo similar con Dios. Cuando deseamos hacer algo malo, tendemos a dejar afuera a Dios y seguir nuestro impulso.
El profeta Ezequiel descubrió esta verdad en la visión que Dios le dio para su pueblo. El Señor le dijo: «¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve el Señor» (Ezequiel 8:12).
Sin embargo, a Dios no se le escapa nada. Aunque el pueblo había pecado, Dios le ofreció una nueva promesa de esperanza: «Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros» (36:26).
Por nosotros, Dios enfrentó en la cruz la devastación y la rebelión del pecado, y pagó el precio supremo. A través de Jesucristo, Dios no solo nos ofrece empezar de nuevo, sino que obra en nuestro interior para transformar nuestro corazón mientras lo seguimos. ¡Qué bueno es Dios! Cuando estábamos perdidos y escondidos en nuestro pecado, Dios se acercó a nosotros mediante Jesús, quien vino «a buscar y a salvar» a todos los que lo reciban (Lucas 19:10; Romanos 5:8).
Señor, ayúdame a buscarte y seguirte con fidelidad.
Dios nos conoce a la perfección… y nos ama plenamente.

Obras de arte
Por Xochitl Dixon
… tú me hiciste en el vientre de mi madre (v. 13).
Leer: Salmo 139:11-18 
La Biblia en un año: Ezequiel 11–13; Santiago 1
Mi padre crea aljabas personalizadas para arqueros, y talla imágenes silvestres sobre cuero antes de coser el material.
Una vez, observé cómo elaboraba una de sus obras de arte. Primero, creó texturas con una cuchilla sobre el cuero flexible. Después, pinceló el cuero con tintura carmesí para magnificar la belleza de su creación.
Mientras admiraba la destreza artística de mi papá, me di cuenta de cuán a menudo no reconozco ni valoro la creatividad de mi Padre celestial manifestada en los demás, e incluso en mí misma. Al reflexionar sobre la obra del Señor, recordé la afirmación del rey David de que Dios crea las «delicadas partes internas de [nuestro] cuerpo» y «sus obras son formidables» (Salmo 139:13-14 NTV, RVC).
Podemos alabar con confianza a nuestro Creador porque sabemos que «maravillosas son [sus] obras» (v. 14). Y, al recordar que el Hacedor del universo nos conocía y planeó nuestros días antes de que nos formara (vv. 15-16), aprendemos a respetar su obra.
Como el cuero flexible tallado por la mano experta de mi padre, cada uno de nosotros es hermoso y valioso por el simple hecho de ser una creación única de Dios. Él nos diseñó como sus amadas obras de arte, y reflejamos su magnificencia.
Señor, gracias por crearnos en tu perfecto amor.
Dios crea con destreza a cada persona con singularidad y propósito.

Nuestro Pan Diario

jueves, 23 de noviembre de 2017

En su presencia

Por hm
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Señor, a la luz de tu rostro (v. 15).
Leer: Salmo 89:1-17 
La Biblia en un año: Ezequiel 3–4; Hebreos 11:20-40
El hermano Lorenzo, un monje del siglo xvii, oraba así antes de empezar su día laboral: «Señor mío, […] concédeme la gracia para permanecer en tu presencia. Ayúdame en mis tareas. Controla todos mis afectos». Mientras trabajaba, seguía hablando con Dios. Incluso cuando estaba más ocupado, usaba los momentos de relativa calma para pedir su gracia, buscar y encontrar el amor de su Hacedor.
Como declara el Salmo 89, la respuesta apropiada frente al Creador que gobierna los océanos y recibe la adoración de huestes de ángeles es entregar toda nuestra vida a Él. Cuando entendemos la belleza de quién es Dios, oímos «el alegre llamado a la adoración», dondequiera que estemos, «todo el día» (vv. 15-16 NTV).
Ya sea que estemos en una tienda, esperando en fila en un aeropuerto o aguardando en línea, nuestras vidas están llenas de momentos que podrían irritarnos. En cambio, podemos aprovechar para recobrar el aliento y considerar estas pausas oportunidades de aprender a caminar «a la luz de [la] presencia [del Señor]» (v. 15 NTV).
Los momentos «perdidos» de nuestra vida —cuando esperamos, estamos enfermos o nos preguntamos qué hacer después— son pausas que nos permiten considerar nuestra vida a la luz de la presencia del Señor.
Señor, que podamos vivir siempre en tu presencia.
Podemos vivir cada momento en la presencia de Dios.

Servir y ser servido
Por Cindy Hess Kasper
… la disposición la tenían, pero les faltaba la oportunidad (v. 10 RVC).
La Biblia en un año: Ezequiel 5–7; Hebreos 12
Hacía semanas que Marilín estaba enferma, y muchos la habían animado en ese tiempo difícil. ¿Cómo podré compensarlos por su amabilidad?, pensaba, preocupada. Entonces, un día, leyó: «Ora para que [los demás] desarrollen humildad, lo cual no solo les permita servir, sino también ser servidos». De repente, Marilín se dio cuenta de que no hacía falta equilibrar ninguna balanza, sino simplemente dar gracias y permitir que los demás experimentaran el gozo de servir.
En Filipenses 4, el apóstol Pablo expresó su gratitud por todos aquellos que participaban con él en sus dificultades (v. 14). Él dependía del sostén de los demás para predicar el evangelio. Entendía que las ofrendas que recibía cuando pasaba necesidad eran simplemente una extensión del amor de las personas por Dios; sus ofrendas eran «olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios» (v. 18).
Tal vez no te resulte fácil recibir; en especial, si en general has sido el primero en ayudar a otros. Pero, con humildad, podemos permitir que Dios nos cuide mediante diversas maneras cuando necesitamos ayuda.
Pablo escribió: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» (v. 19). Fue algo que aprendió durante una vida de pruebas. Dios es fiel y su provisión para nosotros no tiene límite.
Señor, danos gracia para brindar y recibir ayuda.
Recibe amor. Da amor. Repite el ciclo.

Nuestro Pan Diario