
El alimento sólido es para los que […] tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. —Hebreos 5:14
¿Alguna vez probaste comida para bebés? Yo sí; es terriblemente blanda. Pero ellos no tienen otra opción porque no tienen dientes. Sin duda, ¡no pueden comer una deliciosa y sabrosa carne asada!
Lamentablemente, algunos creyentes se conforman con comida para bebés espirituales. Les basta con repetir una y otra vez las verdades sencillas de las Escrituras y no van más allá de los conceptos básicos del evangelio (Hebreos 6:1-2). Al no hincar sus dientes en verdades más profundas y en pasajes bíblicos más difíciles, carecen de entendimiento y de convicciones escriturales para tomar las decisiones correctas (5:13). Quizá hayan sido creyentes durante muchos años, pero sus capacidades espirituales permanecen inmaduras. Siguen siendo bebés.
A medida que los niños crecen físicamente, aprenden a ingerir alimentos sólidos que les dan fortaleza y vitalidad. Asimismo, todos los creyentes deben asumir la responsabilidad de alimentarse por sí solos con comida espiritual consistente. No hacerlo implica permanecer espiritualmente débil y desnutrido.
El aspecto de una persona puede decirte relativamente su edad física. Los años de vida espiritual se ven en su capacidad para distinguir lo bueno de lo malo y en las cualidades del carácter que demuestran día tras día.
¿Este discernimiento espiritual se evidencia en tu vida o todavía estás alimentándote con comida para bebés espirituales?
—CPH
Sé aplicado en el estudio de las Escrituras y ellas se aplicarán a tu vida.
Mientras oraba por el abuso que sufrí en mi niñez, sentí un odio intenso por quienes me hirieron. Me sentí culpable, creyendo que como cristiana no se supone que odie. Más tarde, al encontrar el pasaje arriba citado (1ª de Juan 2.1-11), me convencí más de que si odio estoy caminando en la oscuridad.
Con el tiempo comprendí esto en otra forma. El sentimiento de odio es neutral, como lo son otros sentimientos. Sentir odio según afloran los recuerdos de abuso es natural. Es lo que hago con los sentimientos lo que importa. ¿Estoy cultivando el odio? ¿Estoy albergando rencor o amargura? Todo lo que deseaba era ser como Cristo. Comprendí que si no le pedía a Dios que me ayudara a dejar los recuerdos de abuso y a perdonar a quienes me han ofendido, estaría caminando en la oscuridad.
Batallé por mucho tiempo con mis sentimientos de odio, ira y amargura antes de que pudiera entregárselos al Señor. Pero comprendí que el odiar a otras personas me hería más a mí que a ellos. Cuando abandoné estos sentimientos, el Espíritu de Dios restauró mi alma y sustituyó mi odio por amor. Sa. Wanda Viola (California, EUA)
Pensamiento para el día
Dios nos ofrece sanidad de las heridas que hemos experimentado.
Oración
Padre, sana mi corazón. Ayúdame a entregarte el odio y la amargura, y a perdonar a quienes me ofenden. Amén.
OREMOS: Por los sobrevivientes de abuso infantil.
Tomado de http://elaposentoalto.upperroom.org/es/devotionals/2011-11-1
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